Engañosos argumentos pseudo democráticos

Por Elio Rodríguez-Figueroa

Por una vez estamos de acuerdo, sin alegrarnos, en que el PP y el PSOE, como dice Javier Arenas, han coincidido en sus tareas de esbirros del capital. Los primeros, sin recato, soldados de choque, y los segundos, como lo que siempre han sido, los de reemplazo cuando el rechazo popular es tan acervo que tienen, los capitalistas imperialistas globalizadores, que emplear supuestos y engañosos argumentos democráticos. Ojalá fuera cierto que los dirigentes pseudo demócratas del PSOE iniciaran un cambio a sus valores de origen y reniegan de sus traidores como lo han sido y fueron los Bernstein (Alemania), Felipe González y otros lacayos demócratas de pico de oro, renegados y traidores a los intereses de la clase que falsamente dicen representar.

¿Cuáles son las diferencias? Ellos están éticamente a favor de los farsantes reaccionarios; ellos defienden sin tapujos sus injustos privilegios, pero los mal llamados socialdemócratas son la máscara de lo que dicen combatir y realmente son sus más eficaces defensores. Engañan y traicionan hablándonos de moderación y centro, pero sólo cuando están en juego los intereses coaligados de los autócratas y de una clase media repugnantemente desprovista de conciencia social. Esa clase obrera que dicen representar, esa clase trabajadora cómo es posible que ellos se hagan cómplices del colonialismo español en nuestra tierra canaria sin tender la mano a este pueblo oprimido, última colonia de la infamante conquista americana y colonización africana. Cómo es posible que esta formación política, el PSOE, con una base militante que se reclama ideológicamente de la izquierda, sea incapaz de integrar valores tan esenciales como la explotación de su pueblo y el final de la colonización. Las conclusiones son simples: o son cómplices o son la negación de todo lo que afirman ser. Y esto es posible por aceptar la demagogia de sus ineptos y traidores dirigentes, comprometidos muchos de ellos con el reciente pasado del régimen franquista. No podemos marginar, aún que con mayor acervo, a los llamados nacionalistas. Nacionalistas que gobiernan, nacionalistas en la oposición; ambos sectores colaboran con el colonialismo español ignorando cobardemente cuales son sus responsabilidades con la Nación canaria y sus libertades. Ambas formaciones hablan de democracia, pero algo es hablar y lo otro es ejercer esa democracia que tiene, y debe tener, uno de sus pilares en el mal llamado derecho a la autodeterminación; es decir, el camino a la Independencia, un derecho inalienable de todos los pueblos.

Hay que distinguir, sin trampas, el nacionalismo de los opresores del nacionalismo de los oprimidos y tener la coherencia en la permanente defensa de los intereses anticoloniales canarios. El nacionalismo liberador hace parte de la lucha del nacionalismo burgués, sobre todo de aquellos sectores cuyos intereses son apisonados y apartados de la creación de riquezas por medio de los monopolios españoles, muy específicamente en los sectores tácticos que mantiene su estrategia colonial: la banca, los transportes, la energía, el comercio exterior y el control de los sectores agrícolas y pesqueros.

Así pues, el sector de la burguesía nacional deberá, con honestidad, mirar hacia sus propios intereses, formando un bloque con los sectores progresistas y la clase trabajadora en un frente anticolonial. Es este un papel histórico que no podrán eludir, pues no sólo están en juego los intereses de Canarias, lo están, y de manera particular, sus intereses de clase.

¿Cómo se puede ser indiferente a los sentimientos nacionales, a la base de nuestra dignidad, e irrespetar nuestra idiosincrasia de manera tan flagrante como lo hace el PSOE y CC. ¿Es posible decir que se representa a un pueblo cuando se colabora con el opresor al aplastamiento y marginación de su dignidad nacional?

Nuestro pueblo odia a quienes nos explotan y a los que colaboran vergonzosamente con ellos ofreciéndoles el control de nuestras ya desautorizadas instituciones; todos los poderes legislativos y la presidencia ejecutiva están directamente o indirectamente dirigidos por quienes nos someten al vergonzoso colonialismo.

Es loable defender solidariamente las causas que sufren la injusticia, como Irak, pero lo es aún más lo propio; el hambre y la explotación de Canarias, tomando conciencia por el único camino posible: Patria e Independencia.