Ernesto Lecuona, un músico universal
MIGUEL LEAL CRUZ*
El 7 de agosto de 1896, nace en la Villa de Guanabacoa, provincia de La Habana, uno de los músicos más insignes y prestigioso pianista y compositor cubano: Ernesto Xisto de la Asunción Lecuano Casado. Hijo de Ernesto Lecuona Ramos, natural de Santa Cruz de Tenerife al igual que sus ascencientes inmediatos, fue un hombre laborioso, que tuvo, de su esposa Catalina Carta Quintero, también tinerfeña, otros seis hijos más.
Su padre periodista colaborador del semanario EL ENSAYO, y director de EL SOL DE NIVARIA, suplemento del diario literario LA IMPRENTA, marchó prontamente a Cuba, como tantos otros canarios en aquel momento, donde continuó ejerciendo su actividad periodística.
En Matanzas, ciudad cubana fundada por laguneros, se residenció y allí dirigió los siguientes periódicos: LA AURORA DEL YUMURI, EL BUSCAPIE, EL CONSERVADOR Y EL CONSTITUCIONAl.
Recien casado en Matanzas se traslada a La Habana donde continuará con su notable labor periodística, fundamentalmente como director de el diario EL COMERCIO, POLITICO Y MERCANTIL.
Hacia 1900, ya nacido su séptimo hijo y futuro músico, al no encontrarse con buena salud decide trasladarse a Santa Cruz de Tenerife, su ciudad natal, para descansar, donde murió sólo ocho días despues de haber llegado.
Ernesto Xisto afectado por el fallecimiento de su padre se refugió en sus aficiones musicales con el apoyo de su madre Elisa Casado.
Su talento musical e interpretativo se manifestó desde su más tierna edad, llegando a ser considerado "niño prodigio" en 1901, en su ciudad natal de Guanabacoa, y resaltadas sus cualidades por la publicación EL FIGARO.
En marzo de 1931 Lecuona ya profesional llega a Mexico, donde alcanzó un rotundo éxito consecuencia de sus excelentes interpretaciones, llegando a dirigir, tras el fallecimiento de su madre, un espectáculo de música cubana integrado por notables músicos y artistas criollos entre los que figuraba su hermana Ernestina.
Entre octubre de 1933 y diciembre de 1934, periodo coincidente con la caída de Machado y crisis revolucionaria subsiguiente, Lecuona actuó con estruendoso éxito en México, a través de sus numerosos conciertos, muchos por radio, y representaciones teatrales en unión de otros artistas cubanos. Allí dará a conocer obras importantes de inspiración suya, que le darían fama para la posterioridad como "María de la O, Niña Rita, El Batey, Rosa la china, La guaracha musulmana, Julian el gallo, El maizal, La mujer de nadie, La flor del sitio y El calesero".
Regresó a la Habana con un álbum de canciones basadas en textos de José Martí, obra que dedicó a su amiga y excelente intérprete Esther Borja, haciéndose pública el 26 de enero de 1935 en la Sociedad Lyceum.
En ese mismo año Lecuona era acreedor de la admiración y respeto a escala nacional e internacional y el gobierno cubano le condecoró con la Orden de Carlos Manuel de Céspedes en el grado de Caballero.
Continuaron los éxitos por el extranjero, Argentina, Estados Unidos, España, países en los que dejaba plena constancia de su más que experimentada profesionalidad musical, como compositor o intérprete.
Cuando el 1 de enero de 1959 triunfa la Revolución Cubana, se encontraba en Cuba, no obstante regresa a su patria ante la trascendencia de los hechos, SEGÚN Reyes Fernández, Eusebio (NOTA, Canarias en América, América en Canarias9 La Prensa de Tfe, sábado 17 de abril 1999).
Nuevamente en Cuba continúa trabajando y ograniza tres festivales en el teatro Auditorium, últimas actuaciones en escenarios cubanos. Para esta fecha era indiscutiblemente un gran músico internacional, especialmente a través de la popular "Malaguenas" o "María de la O". Por ello, en junio de 1959, la Productora Fílmica Continental SA., le propone realizar una película sobre estos temas.
El 6 de enero de 1960 partió hacia los estados Unidos, posiblemente por ser objeto de "mal trato y consideración" por parte del régimen cubano de Fidel, donde habría de cobrar algunos derechos de autor, no regresando más a Cuba, su tierra natal.
En mayo de 1963 se econtraba en Tampa gravemente enfermo y cuatro meses más tarde, por decisión facutaltiva, viajó hasta la tierra de sus antepasados, Canarias, llegando a Santa Cruz de Tenerife, ciudad donde su padre había nacido, y desde allí hasta Málaga, donde fue homenajeado por sus famosas "Malagueñas".
Hallándose en Barcelona para tratamiento médico se le recomendó retornara al clima de Santa Cruz de Tenerife. En esta ciudad atlántica se hospedó en el Hotel Mencey donde parecía iba recueperando su salud, pero el viernes 29 de noviembre de 1963, el gran músico universal dejó de vivir en su habitación del famoso hotel tinerfeño que le dio acogida, no sin ciertas reticencias sobre su estancia.
Enterrado en el cementerio santacrucero, hoy, sin embargo sus restos descansan en el cementerio Westchester de Nueva York. La pérdida de este descendiente de "isleños" causó costernación mundial, pero su extensa y variada obra le mantendrá inmortal en todo los ámbitos musicales del orbe.
*LIC. EN HISTORIA Y PERIODISMO