2 abril 2004
ahora.com'ESPACIO ABIERTO'
NUEVO DISCO DE LUIS MORERA
Luis Morera: "Me gusta profanar"
El último disco del multidisciplinar Luis Morera está lleno de guiños al México de los grandes boleros, las baladas y los corridos. Doce temas en los que el palmero recorre las esencias de ese mundo y aporta cinco creaciones propias, entre ellas una canción a su hija. En plena promoción de esta última obra, prepara ya la siguiente y su inminente exposición pictórica en el Cicca de la capital grancanaria para el mes de mayo.
JULIO GUTIÉRREZ
. Las Palmas de Gran Canaria¿Por qué tan notable presencia de México en su disco?
Bueno hay temas mejicanos pero también míos. Digamos la mitad.
Bien, ¿por qué la mitad del disco dedicado a canciones clásicas mexicanas?
Son canciones que yo he oído desde pequeño. A los ocho años ya las escuchaba, aunque evidentemente a esa edad la letra no me decía nada. En la adolescencia seguí oyéndolas en boca de tríos y demás formaciones que las interpretaban en las Islas. Son canciones muy fuertes. Ahora las hago mías, porque a mí no me gusta repetir lo que ya han cantado multitud de intérpretes; les pongo el sello canario y las hago propias. Ha ocurrido, por ejemplo, con los puntos cubanos. En La Palma ya no se sabe si llegaron de Cuba o nacieron allí, porque tienen entidad propia.
Ahora que tan de moda está el debate entre lo plural y lo único, el título de su disco, Espacio Abierto, está bien traído, ¿o no tiene nada que ver con esto?
Siempre he roto límites y fronteras. Desde este pequeño continente que es Canarias, tenemos un horizonte abierto. Mi meta es que ese horizonte lo empleemos para exportar lo que se hace aquí, no sólo para recoger lo que nos viene de fuera y olvidar lo nuestro.
Uno de los temas creados por usted es Busco mi espacio. Otra vez el espacio. No voy a preguntarle la edad, pero me consta que lleva años creando. ¿No termina de encontrar su lugar exacto en el mundo?
Mi espacio pueden ser las Islas porque si no me he ido con lo duro que es vivir aquí... Canarias necesita potenciar la cultura.
La retirada, de José Alfredo Jiménez, es el primer single que se
ha podido oír de su nuevo disco. Es una historia de amor y será sólo coincidencia que
el primer tema elegido para sacar a la luz se titule así; ¿o no es tan casual y en
realidad le está diciendo adiós a algo?
Con este disco y el anterior cierro un ciclo de acercamiento a un pueblo para mostrar que
no todo lo que se hace allí es el merengue y la salsa que llega desde hace un tiempo.
Como te decía antes, estas canciones tienen unos textos muy fuertes y a mí cuando las
canto me gusta contarlas. Ha habido personas que las han cantado y que siempre me
insistían en que debía grabarlas. Ahora cuando las han escuchado me aseguran que por vez
primera se han fijado en la letra.
Lo de las guitarras con distorsión en el clásico México lindo de Chucho Monge... Vaya osadía.
Me gusta profanar y me gusta sacar cosas de contexto, a la hora de
crear hay que estar a la cabeza. Es una época de fusiones y yo vengo de la onda rockera
desde The Beatles hasta grupos y solistas mucho más duros como Led Zepellin o Frank
Zappa. La guitarra le da mucha más fuerza a la canción y hemos dejado los vientos para
mantener la esencia. Es un poco lo de Bebo Valdés y El Cigala. Lágrimas negras no
es la canción de siempre y es una fusión muy lograda y así les ha ido. El problema es
que Canarias está muy lejos y lograr lo mismo se hace mucho más difícil.
En otra de las canciones homenajea al poeta palmero Domingo Acosta, un autor que
gustaba de lo satírico y humorístico. ¿Se sentía en deuda con él por alguna cuestión
que descubriera a través de la lectura de sus poemas?
Me sentí identificado con la clandestinidad de este hombre y lo
censurado que estuvo. La putada es que no tuvo la suerte de ser reconocido en vida, pero
ahora se está recuperando su obra. Y lo que más me alegra es que, sobre todo, la gente
joven es la que se está interesando por lo que dejó escrito.
¿Le ha creado satisfacciones la Balada para Julia, que ha compuesto para su
hija?
Hacer esta canción es prácticamente hacerla para mí mismo. Ella me hizo recuperar la frescura, la infancia, jugar, poner voces, hacer el tonto, volverme niño. Es una balada muy bonita, como también la Balada para Esther que yo creo que se va a quedar en la gente como lo hicieron temas del tipo La caldera.
¿Satisfecho con el trabajo de José Carlos Machado en la producción?
Con Machado, con todos los músicos y con la empresa Multitrack que ha apostado decididamente por las creaciones canarias. Nunca antes había contado con una promoción como en este disco.
Algo que se sale de su mundo creativo. ¿Cómo ve el futuro de Canarias después del 14-M?
Mientras no se potencie culturalmente, está abocada a perder su identidad, a desaparecer como pueblo. A diluirse si se quiere, pero no valen medias tintas hay que decirlo fuerte para que se tome conciencia del problema.