RAÍCES DE BEJEKE
EUROPA
Félix M. Arencibia
El estío nace animoso incubado por el energético Magec, el venerado dios sol. Oramas, desde su viejo balcón de las medianías, observa como los azules perfilan las cumbres de nuestras Islas. El profesor tiene vecinos en Villa Cemento de diferentes nacionalidades europeas (alemanes, ingleses, rusos…). Ello le lleva a una reflexión sobre el continente europeo y sus diferentes culturas y civilizaciones. Como huracanes han llegado a él diversos pueblos desde los diferentes puntos cardinales. La civilización griega dio origen a una de las primeras democracias y al desarrollo de la cultura en sus diversas ramas (literaria, arquitectura, escultura, pintura…). El Imperio Romano, además de la destructora expansión imperialista contribuyó al desarrollo de las comunicaciones, las leyes y las artes.
En el Renacimiento florecieron las ciencias, la invención, la pintura, escultura… y el comercio. Europa aportó los ideales de la Revolución Francesa y los nuevos intentos democráticos británicos. Los imperios español, francés y británico llevaron a cabo un colonialismo en el que no repararon en medios para satisfacer la codicia de algunos. La mayoría de los países colonizados quedaron en la más absoluta de las miserias y aún hoy no han podido recuperarse. Sin embargo, el gran desarrollo tecnológico del siglo XX ha tenido mucho que ver con el llamado viejo continente. En cambio, ha sido protagonista de continuadas guerras hasta superar todas las barbaries en las guerras de 1914 y 1939. Rusia ha estado en varios momentos históricos al margen del resto. Ahora parece que se le quiere de nuevo aislar. Ella fue la que alumbró la Revolución Rusa, importante por los ideales que encarnó, aunque no por su materialización. A pesar de lo dicho los otros continentes han aportado tanto como Europa al progreso universal. Ello debe llevar a los europeos a pensar que no son junto a los estadounidenses el ombligo del mundo.
Al poco de acabar la Segunda Guerra Mundial algunos países crearon el embrión de lo que hoy es la UE, los motivos fueron esencialmente económicos. Se fundó la OTAN para junto a EE.UU. contener el avance del comunismo. La UE se fue extendiendo a otros países europeos. Creó la expectativa entre los pueblos europeos de ir hacia unión política y social. Los ha defraudado hasta tal el punto que en el proyecto de Constitución Europea no se defiende con decisión el estado del bienestar, los servicios sociales y una legislación laboral justa e igualitaria. Como siempre van a tener que ser los obreros europeos y del resto del planeta los que unidos trabajen por ello. Mientras Oramas medita, el eco de los barrancos echa a volar las palabras de nuestro poeta Pedro García Cabrera: "No podemos pararnos / no hay estación de término / para desvivirse. / Nos está prohibido aparcar la esperanza".