
Exposición Círculo de la Amistad XII de enero
Crítica en la prensa
El Día
, 26 abril 2000SANTA CRUZ DE TENERIFE (REDACCIÓN).
El pintor Manolo Morera traslada la realidad externa a su mundo interior
Recurre al crayón y al pastel para plasmar un realismo que sus críticos han calificado de «mágico»
La percepción sensible de la naturaleza y el entorno urbano de las Islas anima las pinturas del artista palmero Manolo Morera, que desde el día 25 expone sus creaciones en el Círculo de Amistad XII de Enero de la Capital tinerfeña.
La presentación de la muestra corrió a cargo de Luis Morera, voz solista de Taburiente. Cabe recordar que el pintor cedió uno de sus trabajos para ilustrar la portada del disco del conjunto palmero «Bajo la piel del agua».
En esta ocasión, Manolo Morera recurre al crayón y al pastel para plasmar un realismo que sus críticos han calificado de «mágico», trasunto de su propio y rico mundo interior.
Desde el majestuoso panorama de La Caldera al detalle urbano de la Capital tinerfeña, la mirada del pintor no rehuye ningún motivo, por anecdótico que sea. El agua, la espuma, las escolleras, los juegos infantiles en la playa o los atardeceres isleños son algunos de los aspectos recreados en sus cuadros.
Pintor autodidacta, Morera se dio a conocer hace dos años con la muestra «Transparencias», presentada en la sala O'Daly de Santa Cruz de La Palma. Desde entonces ha destacado como un creador que aprehende la realidad para transformarla al paso por el filtro de su sensibilidad personal.
La presente exposición podrá contemplarse hasta el próximo 10 de mayo, de 11 a 13 horas y, por las tardes, entre las 18 y las 21 horas.
Diario de Avisos
, 4 mayo 2000JOAQUÍN CASTRO
Pasteles de Manolo Morera en el Círculo XII de Enero
Pintura que desprende serenidad, que busca la tranquilidad de las aguas estancadas, ofrecíendo imágenes impregnadas de humanidad en los desnudos, con un color muy cuidado, así corno los efectos, en una obra donde juega un papel muy importante los claroscuros, ajustados y medidos, estamos como resultado, ante la obra de Manuel Morera.
Artista que utiliza el pastel de una forma ágil, basado en un dibujo preciso y bien encajado, utilizando en su plástica un cromatismo mesurado. Sabe crear espacios y atmósferas; sabe precisar y detallar zonas que así lo requieren, creando tonos y transparencias en las que alcanza cotas elevadas. El color es intensamente trabajado hasta conseguir el matiz perfecto, haciendo de su obra un conjunto coherente, una unidad...
Detalles muy especiales podemos encontrar en los cuadros que dedica a la portada de la Iglesia del Salvador de Santa Cruz de La Palma, o la rana de la santacrucera Plaza de los Patos, o el verde lujuriante que alcanza. en el que dedica a la "capa de la reina", a los atardeceres en Los Cristianos, o a la cascada de la Caldera de Taburiente.
Manolo Morera, es un pintor autodidacta que realiza su primera exposición individual en la sala 0'Daly de Santa Cruz de La Palma en julio de 1988, titulada "Transparencias", en la que se revela su gran calidad de artista y demostró sus aptitudes para trabajar en una técnica tan complicada corno el pastel y el creyón. Los temas eran variados, resultados de vivencias del propio autor, donde predominaban las transparencias del agua y paisajes. Un año después expone en la misma sala, utilizando de nuevo el pastel y algunas obras en óleo. Uno de estos trabajos fue utilizado para la portada del nuevo disco de Taburiente: "Bajo la piel del agua".
En la obra que presenta en la Galería del Círculo XII, hasta el día 10 de mayo se atreve a tratar el horizonte, siempre mágico en toda plástica, con la oscuridad, la claridad, nada le impide realizar su trabajo. Y lo que hace realmente Morera, es recoger la realidad transformándola al pasar el filtro de su propia sensibilidad, en grado muy elevado en este pintor, dando rienda suelta a la manifestación de sus sentimientos. En definitiva, es un artista que pinta a través de su corazón.
La realidad subyace siempre en sus cuadros, que es descriptiva, que se suma con el color para ofrecernos un estallido siempre impactante. Se siente libre en los paisajes, en los que el pastel adquiere un acento superior.