Falsa Democracia

...esta preciosa democracia que nos han pintado no es más que una conspiración...

Por Alejandro Muñoz Mella *

Según dicen, estamos en una democracia, es decir, el pueblo, la gente tiene el poder, la capacidad para influir y participar en cuestiones que le afectarán en la vida cotidiana y futura, tanto política, económica como socialmente. Perdonen pero no me lo creo.

Para empezar una necesidad básica que cualquier persona tiene para poder opinar sobre cualquier tema es tener información de los que sucede en la sociedad. Información que se encargan de difundir los medios de comunicación. Y es aquí donde nos encontramos con el punto clave de la cuestión. Los medios de comunicación se encargan de transmitir a las personas los hechos que suceden en su entorno, las decisiones importantes que se toman día a día, decisiones que atañen tanto a políticos como a empresas. Y lo que muchas personas ignoran es que estos medios están controlados por esos políticos y empresas sobre los que están informando y, lógicamente ni políticos ni empresas permitirán que se hable mal sobre ellos, ni los medios se atreverán a hablar mal de los que le dan de comer. Y ni que decir que tanto políticos como empresarios darán a los medios la información que les interese que sea sabida por la multitud, mientras que la otra, que es la que realmente la que le interesa a todo el mundo, se la ahorrarán.

Por ejemplo, hace aproximadamente un año, Aznar, curiosamente en época electoral, sacrificó ante diversos medias y ONG'S la que, supuestamente, era la última mina antipersonal. Lógicamente no era la última. Por otra parte, el dueño de la empresa que en su momento se encargó de construir esas minas destructoras de personas era Joseph Piqué, lo que lleva a plantearme otra interesante cuestión: ¿cómo unos políticos que ordenan para su propósito electoral destruir una mina, que según un tratado internacional no debería existir, y permitiendo que queden sin destruir muchas más, pueden tener algún tipo de intención de ayuda humanitaria en el conflicto de Irak? Por si no quedase claro, creo que los máximos responsables del holocausto no parecen estar muy afectados por los destrozos humanos que han causado sus intereses económicos.

Por otro lado ¿qué han querido los medios de comunicación que supiéramos sobre nuestro inútil pero rico rey, aparte de que sabe esquiar muy bien, que participa en la copa de vela y que estuvo de acuerdo con el conflicto de Irak, teniendo en cuenta que el tránsito burocrático para que dicha implicación fuese legal, es decir, Las Cortes, no tuvieron ni voz ni voto? Nada. Nada en absoluto. Y es que hay cosillas que podrían o deberían ser de interés general, pero que los medios por algún extraño motivo no les apetece comunicar.

Por ejemplo, ¿por qué no dicen que la enorme cantidad de petróleo que ha salido y sigue saliendo del Prestige está en manos de la empresa rusa Alpha Group, cuyo propietario, Marc Rich, gran traficante de armas y municiones, fue encarcelado al principio de los años 80 y puesto en libertad a petición de nuestro querido, e insisto, inútil rey? ¿Y que coetáneamente a esta tragedia ecológica los máximos representantes se encontraban de cacería, actividad organizada por el máximo dirigente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, el cual amenazó a los medios de comunicación con retirarles la publicidad si se lo comunicaban al público?

Por supuesto, aún hay más. El pasado año Aznar concedió el premio de mejor empresario al presidente de El Corte Inglés, premio que, dicho sea de paso, logró conseguir por llevar una política represiva y dictatorial con sus empleados, despidiendo poco antes de su condecoración a dos sindicalistas que no aceptaron el nuevo convenio que se les quería imponer, así como a un trabajador que llevaba en la empresa veinticinco años y que su mayor delito fue crear una web para las quejas de empleados anónimos, no sufriendo, de ese modo, represalia alguna, y por otro lado por la subcontratación de maquilas junto con el grupo Inditex, al cual pertenecen Zara, Stradivarius en las que se explota a los trabajadores, claro que esto muy pocos lo saben. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que el presidente del gobierno sea capaz de premiar a alguien que lleve a cabo políticas de represión para controlar a sus empleados y que subcontrate empresas para lavarse las manos del infrahumano trato al que son sometidos los encargados de coser sus prendas? Puede ser que los pingües beneficios que den dichas actividades puedan estar en el repertorio de las respuestas.

Aunque puede que haya gente que me diga que si Aznar lo supiera, haría lo posible por evitarlo y castigaría a los culpables. Pero entonces yo le contesto ¿Qué presidente tenemos si no es capaz de averiguar las actividades que llevan acabo los empresarios en su propio territorio?

Desde luego, hay muchas más mentiras que nos oculta la élite económica, tanto nacional como mundial, y que incluso las tiñe de color de rosa con el único propósito de que pensemos que estamos en una sociedad justa e igualitaria, consiguiendo así nuestro agrado y consumición.

Buen ejemplo de ello lo tenemos en nuestra vida cotidiana. Y es que, ¿por ejemplo el gobierno no nos dice que los expertos trabajadores que se encargan de elaborar los ladrillos que forman nuestras casas no llegan ni de lejos a la edad laboral mínima legal, lo cual, y ayudado por una política local corrupta, le da al dueño de la fábrica una gran facilidad física para mantener al trabajador en la esclavitud.

Claro está que no sólo en los ladrillos interviene esa esclavitud de la que tanto se encargan los empresarios de ocultar. Té y las de Bangladesh, Nepal y la India; juguetes Mattel, Lego y Chicco de China, Tailandia e Indonesia; pieles de animales de El Cairo, la India, Brasil y sudeste asiático; alfombras de Pakistán, la India y Nepal; ladrillo de Colombia y Pakistán; carbón de Brasil; oro de Perú; cristal en Indonesia; vestidos, seda y zapatos Nike y Adictas en Tailandia, China e Indonesia... Son los productos que, en estos y muchos más países, entre ellos España, llevan a más de 200 millones de niños y niñas esclavizados, a crear el encantador ambiente familiar al que tan bien acostumbrados nos tiene el gobierno con sus mentiras y falsedades.

Si unimos todos estos datos no hay duda que esta preciosa democracia que nos han pintado no es más que una conspiración, de muchos políticos y empresarios, que tienen el control total y absoluto de los medios de comunicación, para que la sociedad no descubra los oscuros y reales objetivos de la basura que le gobierna.

* Publicado en la revista universitaria Savanah