Fefa se casa con un peninsular

Francisco P. De Luka

Fefa era así de desafiada. Durante los años de la ventolera nacionalista en las Islas, cuando el godo goledor iba con cuidado por las calles y el canario enseñaba los dientes, ella era de las pocas del pueblo que acudían a las manifestaciones de la capital a plantarle cara al virrey colonial delante del Gobierno Civil. Iba siempre de las primeras, luciendo su poca estatura y unos ojos oscuros, grandes y vivarachos en su carita de guanche agraciada. A correr nadie le ganaba delante de los monos españoles recién llegados de la Metrópoli cuando lo de Javier en la Universidad. Algún cogotazo alcanzó. Pero eso no le impidió terminar el curso puente en Pedagogía con buenas notas.¡Qué tiempos aquellos de la dignidad¡. Allí, en esas calles laguneras, codo con codo con los del Tabaco y los portuarios, Fefa era la admiración de sus compañeros estudiantes. Como una Juana de Arco isleña amagaba, se replegaba, incitaba, echaba chispas por los ojos y sostenía con fuerza la bandera nacional de las siete estrellas verdes restregándola por los celtibéricos hocicos. Ha pasado el tiempo y en la última movilización en que nos vimos, contra la guerra en Irak, me dio la impresión de que por sus venas corren parejos el Che y el mencey Benchomo, y ya pasado el "conflicto", como dijo el figurín de Ansar, me la encuentro un día en la calle y con la indignación asomando en sus ojos oscuros me da la noticia de la multa de 15.300 euros impuesta por la sub-delegada a siete personas que "instigaron" aquellas movilizaciones por la paz y contra la invasión ilegal de todo un país.

Lejos de entumirse, a sus 46 recién cumplidos, se revuelve aún su espíritu alzado e inconformista, además de torrontudo y desinquieto, al ver a tanto rebenque e ignorante en su propio pueblo fomentando, sin saberlo, el estúpido pleito insular; o cuando por la radio escucha sin querer los domingos por la mañana al ex-canario Fernando G. "Pero, ¿qué le pasa al tipo repelente este, es que no le da vergüenza hablar así" ?- me comentó hace un par de semanas..

Piensa muchas cosas. Y con respecto al borreguil paisanaje considera que, bueno, será la poca cultura producto del coloniaje de 500 años, misión esta, la de aculturizar, llevada a cabo por todos los imperios en sus territorios de posesión. Después de todo, medita, el pueblo no es tan responsable de la situación. Atrapa torpemente, con avidez, todo lo que le ofrece el sistema colonial y sus enanitos de aquí: fútbol, telebasura, carnaval-show, drogas, alcohol, consumismo...,y aquí se termina todo, en la gigantesca tela de araña del endeudamiento personal. Sonríe con tristeza y se queja en voz alta: "Canarias es una enorme letra a noventa días, un "pagaré". Un inmenso aparcamiento. Un amasijo de asqueroso cemento. Una tierra llena de inmundos agujeros de golf(os). Qué pena, Dios". "Claro- me dice- no leen, no beben líquidos espirituales, no comen el gofio suficiente. Es un pueblo embujerado. No sale a ver qué pasa en estas desgraciadas islas. Da sentimiento la tonga de soterradas humillaciones y desprecios de la pérfida madrastra". Y levantándose a servirse otro vaso de vino de la tierra exlama con furia: "-Así, así, de foráneos en nuestra tierra"- juntando y desjuntando todos los dedos de su mano derecha. " ¡ Ya está bien, coño!, que ya pasamos de 100.000 los parados". Fefa me confiesa en voz baja, acercando su espléndido rostro bereber:" No trago a los políticos traidores canarios que babosean en las islas. Me los tropiezo siempre, en la tele, por la radio, en la calle. Es que no los aguanto...".

Pero bueno, el otro día me enteré que se casó con un peninsular. Que callaíto se lo tenía la muy jodida. Sí hombre, un portugués de Oporto, veterano de la Revolución del Clavel. Un tipo mulato originario de Angola, muy simpático y dicharachero que conoció allá hace un tiempito en un viaje organizado y con el que venía carteándose. Normal, Fefa no puede ver a los españoles ni en pinta y como no le salió ningún novio canario, que es lo que ella deseaba en el fondo, pues mira, se buscó la vida como pudo. Se juntaron el hambre y las ganas de comer......