¿Globalización versus nacionalismo?

Miguel Leal Cruz

Estas sendas aserciones constituyen dos conceptos que los políticos del Partido Popular español del momento quieren enfrentar con objeto de aunar posiciones totalitarias entre ambas apreciaciones muy a la moda en estos momentos: la misma globalización que afecta al mundo contemporáneo, y el nacionalismo español. Pero, al respecto, existen otros posicionamientos que posiblemente se consolidarán en breve plazo a nivel mundial y, singularmente, en la Europa comunitaria, aspectos que, en efecto, así parecen, pues algunos acontecimientos históricos lo van confirmando.

A fines del pasado siglo XX surge la nueva filosofía económica, que ahora ha venido en llamarse globalización, con una finalidad determinante cual era integrar las economías de la mayor parte de los países del planeta en pro de una defensa hegemónica para los grandes conglomerados financieros frente a otros Estados, los más débiles, y contra la mayoría de los ciudadanos, casi todos. El profesor y político Juan Manuel García Ramos en alguno de los artículos dominicales que publica Canarias 7 y Diario de Avisos, es más contundente cuando, el pasado año, la define como "el reinado planetario del dinero", silogismo ya por sí definitorio.

Los antecedentes habría que encontrarlos, según personal punto de vista, en el mismo régimen feudal de los siglos XI-XIV, y más tarde en los entramados financieros interdependientes, nunca con alcance totalmente mundial, surgidos tras la Revolución Industrial del siglo XVIII y XIX, que se mantienen hasta la revolución marxista iniciada en Rusia en 1917 para decaer parcialmente y renacer con la caída del Muro de Berlín que dio fin al entramado comunista.

Hoy, a pesar de que casi todos los gobiernos de los países más fuertes y los medios de comunicación, no todos precisamente, presentan dicha filosofía económica con un horizonte de pletórico bienestar, esta nueva fase del capitalismo está profundizando las conocidas desigualdades sociales en el mundo, y creemos que supondrá un retroceso general que, además, excluye a una inmensa mayoría de la humanidad. De ahí las victorias electorales que, en contra de estas medidas, han tenido lugar recientemente en Venezuela, Brasil o Ecuador.

Las medidas políticas que se pretenden implican la privatización de los servicios públicos, sanidad, educación e incluso el sistema de pensiones. Contrariamente se impondrá la reducción de salarios por el poderío de los empresarios, reducción de derechos sociales..., para agrandar el abismo que separa a los ricos de los pobres, puesto que hoy el 20% de la población con mayores ingresos acapara más del 80 % de los recursos mundiales, frente al porcentaje de pobres que dispone de sólo el 04 % de dichos recursos.

Tal vez sea ésta una de las razones por las que durante la última década proliferan los sentimientos nacionalistas sobre todo en la vieja Europa, que reciben un significado apoyo de la población como se ha comprobado en la región de los Balcanes o en las pasadas elecciones autonómicas vascas (aquí en Canarias veremos en breve el grado de desarrollo lógico de los votantes). Surge un entorno social y político que da pleno apoyo a este nacionalismo, a veces excluyente, que, en aras de la reconstrucción de una cultura o identidad en vías de extinción, reaccionan para la búsqueda de la idiosincrasia propia cada vez más adulterada por intromisiones foráneas.

Se visiona, en no largo plazo, una Europa de las regiones (o nacionalidades) que permita un acercamiento económico y político global, compaginando aquellas otras medidas de cohesión, con el respeto a las singularidades culturales de cada enclave territorial con geopolítica o historia propia en el contexto general.

Canarias con su especificidad singular es uno de ellos, si bien se oyen rumores de que un auténtico nacionalismo, como defensa del entorno propio a nivel general en lo que se refiere a identidad, tendrá lugar cuando el nativo canario tenga conciencia de dicho concepto, al que se sumarán los no canarios, pero sí residentes, que sufrirán la problemática "globalizadora" (inmigración, falta de infraestructuras elementales básicas, inseguridad...) como si fueran unos canarios más. Esto parece que será inminente, pues ya están notando la problemática que "in crescendo" se hace peligrosa para ellos mismos.