LA GACETA DE CANARIAS,
15-6-01Con Heliodoro, en la televisión
Dos años después, cuando varios de los inspiradores de la trama han sido denunciados ante los tribunales y deberán responder de sus actos, el ex gobernador civil y entonces subdelegado del Gobierno se ha atrevido a hablar y lo ha hecho con una contundencia impresionante
.
Heliodoro Rodríguez Segovia y el autor de esta columna, en Azul Televisión
El miércoles/noche (13-6-01) tuve ocasión de entrevistar al ex gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife, Heliodoro Rodríguez Segovia, en Azul Televisión. Una vez más, el político tinerfeño del PP tuvo la valentía de sacar a relucir la trama del caso Bango, definitivamente cerrado por los juzgados en cuanto a su inexistencia real, pero abiertas y bien abiertas sus consecuencias. Y con procesos judiciales pendientes, en los que las víctimas de la falsa trama se han convertido en verdugos implacables de quienes la inspiraron.
Heliodoro ha acusado a dos parejas, un policía y su mujer y un ex político y su esposa, de ser los inspiradores de aquella especie de locura, que fue capaz de desterrar a una familia de un pueblo, de llevar a una pobre mujer a la desesperación y casi a la muerte -la esposa de un constructor de Tegueste, falsamente involucrado en el deplorable invento-- , de calumniar a políticos conocidos de Santa Cruz e involucrarlos en un disparate de ¡tráfico de armas!, de mancillar el buen nombre de profesionales tinerfeños o afincados en la isla, un auténtico ataque contra la razón y contra honorables familias de Tenerife.
Dos años después, cuando varios de los inspiradores de la trama han sido denunciados ante los tribunales y deberán responder de sus actos, el ex gobernador civil y entonces subdelegado del Gobierno se ha atrevido a hablar y lo ha hecho con una contundencia impresionante. Su testimonio será clave ante los tribunales de justicia para que ésta se ocupe de los que fueron capaces, en un arrebato de locura quizá, de tirar por los suelos el buen nombre de tantas personas, de engañar a la Prensa, de sumir en el caos a toda una isla, de mancillar la honra de personas honorables y de crear un drama personal tan terrible como el que no quiero describir con detalle, por respeto a sus familiares.
Yo no sé -Heliodoro lo mantiene- si las personas citadas, con nombres y apellidos, por el ex gobernador serían los verdaderos y únicos inspiradores de la trama que en esos días rodeó a la pintoresca abogada del collarín. Heliodoro Rodríguez Segovia dice que hay más gente. Y se señala a un periódico de Madrid como cooperador necesario en una batalla disparatada como nunca se vivió otra en esta isla, a cargo de un periodista mercenario que vino aquí con el insano propósito de desestabilizar a la sociedad chicharrera. ¿Por encargo de quién y para qué?
Todos caímos un poco en la trampa, con diverso grado de responsabilidad. A mí me cabe el éxito profesional -más por viejo que por inteligente- de haberme dado cuenta a tiempo del disparate morrocotudo montado para hundir a una familia honorable de esta isla. Ahora, con la distancia y con las palabras del ex gobernador, me echo las manos a la cabeza cuando repaso lo que algunos publicaron, con la ruindad que lo hicieron y con la ligereza con que obraron.
Supongo que sean quienes fueran los responsables (que yo ahí no me quiero meter más que lo preciso, aunque ya hablaremos porque también tengo cosas que contar), sus conciencias no andarán ahora muy limpias que digamos cuando se repasan las consecuencias de aquella demencia colectiva.
andreschoves@ozu.es