José Martí Pérez "el hijo de la isleña: El hombre que dio libertad a Cuba.
Nació este héroe epónimo de sangre canaria, en la céntrica calle habanera de Paula, de padre militar destinado en Cuba y madre oriunda de Santa Cruz de Tenerife, con ascendientes palmeros y grancanarios.
Un "Apostol de la libertad" como le llaman en Cuba, comenzó desde muy joven lo que pronto va a ser una carrera polifacética que abarcaría muchos de los campos culturales del momento. Periodista, político, poeta....fueron sus algunas de sus actividades.
Realizaba estudios de bachillerato, cuando en el departamento oriental de la Isla, surgía un nuevo manifiesto de inconformidad contra el régimen colonial español, iniciándose la mas duradera contienda libertadora de 1868-1878 bajo las órdenes del promotor del manifiesto de la Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes, un español más disconforme con los métodos de la administración imperante a través del injusto monopolismo impuesto, que abarcaba todos los sectores de la Isla.
En La Habana la sublevación fue acogida con general simpatía. A primeros de enero de 1869 los acontecimientos comienzan a tornar gravemente y con rapidez, culminando en la noche del 21 de enero en que la reacción oficial representada por los voluntarios, invaden las calles e implantan el terror. Tienen lugar los sucesos de El Teatro Villanueva, donde se tirotea a algunas damas de la sociedad habanera, los sucesos del Louvre que finalizaron en el fusilamiento a ocho jóvenes estudiantes de medicina, el asalto al Palacio Aldama y los fusilamientos de colaboradores revolucionarios.
En aquellas jornadas surgen a la luz pública dos periódicos de matiz independentista dirigidos por José Martí, que apenas contaba 16 años, llamados SEMANARIO y EL DIABLO COJUELO, en los que publica sus primeros escritos de carácter político.
Poco después su amigo y profesor Mendive, director del colegio donde estudiaba, es detenido y desterrado; Martí es enviado a presidio acusado del delito de infidencia, cuyo cargo principal fue una carta incautada por la policía en un registro efectuado en el Colegio de Mendive en la que José Martí recriminaba a un alumno el haberse alistado en el ejército español.
El 4 de marzo del mismo año, un consejo de guerra le condenaba a seis años de reclusión a trabajos forzados. Ingresa en el presidio un año después quedando destinado en las canteras de San Lázaro. En prisión conoce a otro "isleño", Ignacio Montesinos y Trujillo al que, tiempo después con su faceta de poeta recordaba como "al bravo canario" en estos lastimeros versos:
" Allá, hace años,
no había en el presidio
de La Habana penado
más rebelde, ni más criollo,
que un bravo canario,
Ignacio Montesinos.
Toda la ira del país le chispeaba
En aquellos ojos verdes. Echaba
A rodar piedras, como si echase a rodar
la Dominación española (...)
¿Quién Mejor que este isleño
Podrá llamarse cubano?".
El inhumano trabajo forzado en las canteras aniquilaba la salud y la vida del joven de sólo 16 años de edad. Su madre canaria, Leonor Pérez, escribía a las autoridades recabando clemencia para su hijo menor de edad. Las desesperadas gestiones de sus padres, incluído el previsible soborno, según el Doctor Castellano Gil de la Universidad de La Laguna, El Día, Archipiélago Literario, Martes 1 de febrero de 2000.
Se le conmutó la pena por el destierro a la Isla de Pinos y más tarde a España.
El 15 de enero de 1971 embarcó el joven Martí hacia España; donde habría de tener el ambiente necesario para sus ansias intelectuales, como así ocurrió.
Su espíritu patriótico y las ansias de libertad para su amada Cuba, no desaparecieron en sus contactos españoles, toda vez que siempre estuvo vigilante y próximo a círculos cubanos de emigrados en la capital de España.
Publica un folleto que titula "El presidio político en Cuba", y junto a su amigo Carlos Sauvalle entablan una polémica política desde las páginas del rotativo EL JURADO FEDERAL, de Madrid con otro anticubano: el periódico LA PRENSA.
Durante su estancia en Madrid tuvieron lugar los sangrientos sucesos de La Habana tras el fusilamiento de ocho estudiantes de mediciana por la tropas voluntarias, que pronto denuncia Martí, al igual que desde la misma capital de Cuba lo haría otro canario ilustre: Nicolás Estévanez y Murphy.
Unos días después de instituirse la Primera Repúbica en España, Martí publicará otro felleto titulado "La República Española ante la Revolución Cubana", destinada a los políticos republicanos para persuadirles que su obra no estaría completa sin la conseción de la libertad a Cuba.
El 8 de enero de 1875, tras obtener la licenciatura en derecho en España, llegará a Méjico, donde conocerá la realidad cultural americana. Recibe ayuda del mejicano mecenas Manuel Mercado que le adentrará en la vida política de su país, e intermediará para sus trabajos en el periodismo.
Su compromiso por la libertad se manifiesta en la condena que en diversos artículos de prensa realiza sobre el derrocamiento del gobierno legítimo mejicano por un caudillo militar, Porfirio Díaz, en los que exponía sus principios democráticos ante la situación creada, pero que le ocasionarán la motivación para abandonar Méjico en dirección a Cuba.
Durante su breve estancia en La Habana, crea las condiciones para el regreso de su familia, que aún permanecía en el país azteca. Más tarde permanecerá un año en Guatemala, donde impartirá clases y ejercerá su actividad preferida: el peridismo. Publica folletos donde escribe y analiza el país centroamericano, en claras alusiones a la realidad de la cultura latino americana.
Firmado el acuerdo de Zanjón regresa a Cuba en el mismo año de 1878, trabajando en La Habana en bufetes y colegios de abogados al tiempo que participa en veladas literarias otra de sus grandes aficiones.
En su permanente actividad política en pro de la libertad de Cuba, comparte labores conspirativas con Juan Gualberto Gómez, ambos adscritos al Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York, del que Martí fue nombrado subdelegado en La Habana. Tampoco oculta su filiación separatista que comparte con veteranos de la reciente guerra, colaborando en los preparativos de la "guerra chica", ya que la paz sin independencia no ha resuelto la problemática cubana.
Nuevamente es detenido y enviado a España a donde llega, por el Puerto de Santander, el 11 de octubre de 1879, quedando recluído en la cárcel hasta el día 13, en que se le permite trasladarse a Madrid donde residirá vigilado en una casa de huéspedes.
En Madrid mantine contacto con un abogado cubano que le introduce en el mundo de los bufetes, donde conocerá a Cristino Martos, también abogado y paralamentario español, y destacada figura de la política española, al que logra interesar por los asuntos de Cuba.
Tras su paso por Nueva York, le encontraremos en Venezuela donde ejerció el periodismo y la docencia en el Colegio Villegas y en el Santa María y colaborará en el periódico LA OPINION NACIONAL de Caracas.
Terminaría expulsado del país habiendo de trasladarse a Nueva York, donde permanecería varios años, subsistiendo como corresponsal de algunos diarios hispanoamericanos, en especial LA NACION de Buenos Aires desde cuyas páginas ofrece una visión compleja y profunda de los Estados Unidos. Igualmente efectúa traducciones para la empresa editorial Appleton and Company y llegó a ser representante consular de Argentina y Paraguay.
En esta populosa ciudad efectuó contactos con los lideres cubanos Máximo Gómez y Antonio Maceo para elaborar un proyecto conjunto para la independencia cubana de España.
En noviembre de 1891 se traslada a Tampa de Florida, donde había arraigado un grupo de cubanos en torno a la artesanía del tabaco y de ideología pro- separatista, que demandaron su presencia como orador en una fiesta patriótica. Allí pronunciaría dos de sus mejores discursos de agitación separatista, bajo el lema de "con todos y para bien de todos", en los que expuso la esencia de su doctrina revolucionaria. Días despues expuso sus teorías revolucionarias en Cayo Hueso y a principios de 1892 inició los preparativos de lo que sería el Partido Revolucionario Cubano; el instrumento que hasta entonces había faltado a todos los intentos independentistas cubanos, tanto en la misma Cuba como en el exterior, y cuya era considerada indispensable para dar cohesión a las fuerzas para la guerra de liberación.
En marzo de 1892 funda y dirige el periódico PATRIA, cuyas páginas reflejan lo más avanzado del pensamiento político independentista y donde tambien halla espacio para destacar el papel de los canarios en Cuba en aquellos breves versos:
¿Quién que peleó
en Cuba, dondequiera
que pelease, no recuerda
a un héroe isleño?
Logrado por fín la consolidación del Partido Revolucionario Cubano, se entregó plenamente a la misión de cohesionar en el mismo a los grupos separatistas esparcidos en diversos lugares y países, especialmente en Las Antillas y América Central, sembrando entre los emigrados el espíritu de concordia y sacrificio que el sentía.
Particular empeño puso Martí en obtener para el PRC el concurso de los mayores generales del ejército rebelde Máximo Gómez y Antonio Maceo, en este segundo intento que fue más prolífico que el primero desde Nueva York. Visitó al primero en Santo Domingo y al segundo en Costa Rica donde ambos residían dedicados a la empresa agrícola y a la espera de la llamada de la patria.
A finales de 1894 ya disponían del plan secreto para invadir Cuba por tres provincias al tiempo que se diera la orden de alzamiento general en enero del siguiente año. Una delación hizo fracasar el proyecto llamado "Plan Fernandina", pero inmediatamente se puso en práctica otro alternativo que ejecutó la orden de alzamiento para el día 29 del mismo mes de enero.
Martí, como jefe civil, junto al general Gómez que lo era militar, tomaron acuerdos de última hora, consensuados en el célebre "Manifiesto de Montecristi", que ambos dieron a conocer al mundo como el comienzo de una guerra de liberación que se iniciaba el 24 de febrero.
José Martí, conocida los enrevesados servicios de información del ejército español en Cuba, escribió a su hijo una carta el mismo día de la partida de Santo Domingo en dirección a Cuba, 1 de abril de 1895:
"Hijo: Esta noche salgo para Cuba, salgo sin ti, cuando deberías estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adios. Se justo".
Es, al parecer, la despedida de alguien que teme no regresar. Martí dijo con respecto a la administración norteamericana: "He vivido en las entrañas del monstruo". Posiblemente lo pensó en algunos momentos de su vida respecto a la española.
Efectivamente: el 11 de abril desembarcaba en la costa meridional de Baracoa, en oriente. Solo poco más de un mes despues, el 19 de mayo, tiene lugar "el desastre de Dos Ríos", la muerte del apsotol en combate con fuerzas españolas. Pero como el propio Martí había dicho,"....la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".
¿Cómo no pudo evitarse aquel desastre que finaliza con el máximo ideologo y organizador de una guerra deseada por los cubanos que empezaba?
Se insiste en los servicios de información españoles, bien asesorados por los llamados "voluntarios" y por una pléyade de colaboradores y confidentes. Posiblemente alguien delató la presencia de la patrulla que acompañaba a Martí, montando un caballo blanco, y con ayuda de la nueva arma importada por el ejercito desde España: el temible fusil mauser, de gran eficacia de tiro a larga distancia; se consiguió eliminar otro de los principales escollos con el que se iniciaba, definitivamente, aquella guerra en Cuba que duraría tres largos años y donde morirían muchos "isleños", naturales de las Islas Canarias. Evidentemente, detrás de todos estos acontecimientos se encontraban "muchos servicios secretos españoles", como es obvio.
Miguel Leal Cruz