La Nueva Historia de Israel

Ian Pappe es el impulsor de la Nueva Historia de Israel, una corriente revisionista -muy polémica- que ha empezado a hurgar en los mitos fundacionales del Estado de Israel para desbrozar, sostiene, "verdades y mentiras de esa historia oficial", que hoy impera.

Pappe tenía, de chico, amigos palestinos ("algo inusual hoy", aclara el historiador en la entrevista que ofreció al diario catalán La Vanguardia). De adolescente, en cambio, participó como soldado en la guerra de 1973, en la que Israel arrebató a Siria las Alturas del Golán. Pero el gran sacudón de su vida lo sufrió a los 26 años, cuando viajó a Oxford a estudiar y descubrió que hasta entonces había vivido una gigantesca mentira (sostenida con engaños por sus padres y maestros, por los libros y por los diarios) acerca del origen del Estado de Israel.

"Los archivos que consulté y los documentos que yo mismo leí demostraban que los palestinos fueron expulsados por los israelíes con terror, amenazas y violencia", dijo Pappe luego de aclarar que en Israel todos creen en otra versión: "allí se sigue insistiendo en que los palestinos se fueron por propia voluntad ¡¡a pesar de que los israelíes les pedimos que se quedaran!!", agregó el historiador.

Nacido en Haifa hace 49 años, hijo de judíos europeos, Pappe paga un alto precio por su independencia de pensamiento: lo acosan el ostracismo oficial y la amenaza.
Pero su constancia y su ideal de buscar y encontrar la verdad en la que algún día se basará una convivencia pacífica entre israelíes y palestinos también ha convocado a muchos. Hoy un importante grupo de personas de ambas comunidades lo acompaña en el proyecto del historiador de crear una Universidad Arabe Israelí en Galilea. "Ojalá el lobby pro israelí estadounidense invierta dinero en esa universidad y menos en F-18 y en el programa nuclear israelí", comentó Pappe a La Vanguardia.

El historiador es duro con la versión oficial israelí: "Israel aplicó la limpieza étnica a los palestinos. En mi investigación de Oxford descubrí que hubo un plan sistemático: había más de un millón de palestinos e Israel echó 850.000. El terrorismo israelí incendiaba y mataba. Hubo masacres terribles."

Pappe admite que hoy se ha llegado a un punto ciego. "¿Qué puede hacer el ejército israelí? ¿Aniquilarlos a todos?".

Y se responde: "No hay solución militar para la seguridad en Israel porque la seguridad no depende de muros, fronteras o alambradas. La seguridad es una sensación íntima: está en cada uno y nace de la justicia. Y sin seguridad no hay negocios ni prosperidad ni futuro."

Y los palestinos, se pregunta el historiador, que es además excelente traductor de árabe y director del Instituto Arabe Judío en Israel, "¿qué tienen? No tienen nada más que sus propias vidas para inmolarse. Pero sólo con eso han acabado con la sensación de seguridad en Israel y con cualquier esperanza de futuro en la región. El Muro de Sharon es el último absurdo: además de problemas morales, no hay dinero para construirlo."

Clarin-1-2-2004