MÉXICO: LOS HOMBRES SIN OMBLIGO
Camilo Estrada Luviano
En México hemos llegado a una etapa en la cual hasta lo más absurdo es admitido como lógico y el cretinismo más cretino como inteligente. Los medios de comunicación masiva, con sus muy honrosas, pero poquísimas excepciones, se afanan en pregonar que estamos avanzando a la democracia porque ya tenemos "ciudadanizado" el Instituto Federal Electoral, (IFE), y tan grande es el logro que ya se ha dado asesoría en otros países y ahora el Secretario de Relaciones Exteriores hasta lo ofrece para organizar unas posibles, -en sus desvaríos-, ya próximas elecciones "democráticas" en Irak. Esos mismos medios de comunicación masiva, ciertamente hablan o escriben acerca de la rebatinga que hoy traen los partidos políticos para designar consejeros electorales favorables a sus intereses muy particulares, pero nada más.
Cada entidad federativa, e incluso el Distrito Federal, tiene, también, un Instituto Electoral local, encargado de llevar a cabo elecciones "creíbles". Y como en toda competencia tienen que haber conflictos, existen Tribunales locales para dirimir las controversias que se presenten, y no sólo eso, sino que, en caso de que algún presunto afectado por la decisión tomado por dicho tribunal local se sintiera agraviado puede recurrir al Tribunal Federal Electoral, (TRIFE), que es un órgano del Poder Judicial, es parte de él, y como la Suprema Corte de Justicia es el órgano máximo que dice qué está bien o está mal, las decisiones de este TRIFE, son inatacables. En palabras llanas, lo que diga éste es lo legal y, por lo mismo, tiene que ser acatado por todos, independientemente de lo que sea.
Todo esto es lógico siempre y cuando aceptemos que existen hombres sin ombligo, seres extraordinarios que a pesar de ser humanos son de una honestidad incuestionable, de una probidad indudable, y muchas, pero muchas, cualidades más que los hace ser los idóneos para formar parte de ese ente casi divino que es la Suprema Corte de Justicia, de su Tribunal Federal Electoral y, siguiendo una umbilical conexión, del IFE.
Todos los ciudadanos, humanos mortales de este país, tenemos ombligo, pero somos tan mexicanos que consideramos como un triunfo el hecho que haya sido designado un grupo de ciudadanos para organizar las elecciones, -como si los ciudadanos que ocupan algún puesto de gobierno y concretamente del Poder Ejecutivo no fueran ciudadanos, y por ende, no fueran humanos-. El máximo argumento es que ahora a los funcionarios del IFE los designa el Poder Legislativo, el cual debe forzosamente estar formado por humanos puesto que dicho poder está constituido, teóricamente, por los representantes populares y estos, además de ciudadanos tienen forzosamente que ser humanos, porque no hay ningún ciudadano que no sea humano aunque entre los políticos, frecuentemente se traten como animales. Pero en el surrealismo mexica nos encontramos que unos cuantos humanos designan a unos hombres sin ombligo, es decir, no-humanos como consejeros ciudadanos. Y así, por arte de magia los susodichos consejeros increíblemente hacen "creíbles" las elecciones, porque éstas son organizadas por esos hombres sin ombligo.
Algo similar sucede con los Ministros de la Suprema Corte de Justicia. Estos son designados por el Senado "de entre la terna que someta a su consideración el Presidente de la República", como lo manda el artículo 76, fracción VIII de la Constitución. Así el titular del Poder Ejecutivo, con la aprobación del Senado, es decir, con el aval de los representantes de los estados, -con un muy mexicano adjunto: los senadores de la primera minoría del estado-, realizan el mismo acto mágico. Que el TRIFE también esté conformado por hombres sin ombligo es lo más lógico dentro de la lógica del País de las Maravillas "méxicoestadounidense" (no olvidemos que el país se llama Estados Unidos Mexicanos).
Los comedidos medios de comunicación masiva nos repiten hasta el fastidio, como lo hacen habitualmente, el hecho de que el TRIFE convalidó la elección de la Delegación Miguel Hidalgo en el D. F. aunque el candidato del partido oficial, que fue el triunfador, haya cometido el delito de rebasar el tope de los gastos de campaña que impone la ley. Este delito es considerado grave, es decir, que el culpable no tiene derecho a salir en libertad bajo fianza de la cárcel a donde debe ser remitido por la autoridad competente. Así es Jefe de la Delegación Miguel Hidalgo, un delincuente que puede, teóricamente, ir a dar a prisión y quedarse en ella un buen rato. Esto, además de ser patéticamente folclórico, es sólo y solamente, una prueba, irrefutable por cierto, de que no puede haber gente sin ombligo.
Una Magistrada del susodicho tribunal argumentó, -claro, con palabras diferentes-, que como tanto el triunfador como su adversario que quedó en segundo lugar habían, ambos, rebasado el tope de los gastos de campaña ya, con eso estaban "a mano", así que las elecciones, anuladas por el Tribunal local, el del Distrito Federal, podían ser válidas. La votación la ganó esa ponencia por un voto de diferencia. Pero eso qué importaba, como también valía cacahuate que el triunfador fuera un delincuente electoral y, teóricamente, pueda ir a prisión. Lo importante aquí fue el hecho de que si el todopoderoso TRIFE no convalidaba esta elección, se abría la posibilidad legal de impugnar la elección del Presidente de la República, Vicente Fox y Quesada, porque él también rebasó el tope de los gastos de campaña y si así fuera, en vez de ir a la casa presidencial, Los Pinos, podría ir a la cárcel y sin derecho a fianza.
Ante esto, a los hombres sin ombligo, éste se les hizo visible por completo, casi casi hasta lo mostraban. ¡A esto llaman democracia, tanto los del gobierno como los de la oposición decente y los "revolucionarios democráticos", muchos, no tantos, de los cuales fueron importantes militantes del, afortunadamente suicidado, Partido Comunista Mexicano!
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30 de octubre de 2003