El Mundo, 13 de octubre de 2003
DESFILE DE LA FIESTA NACIONAl / HOMENAJE A LA COALICIÓN DE IRAK
Zapatero continuó sentado mientras los altos cargos del PP honraba a la bandera de EE UU
Rajoy, Luis Grande y numerosos altos funcionarios se puseirron en pie al paso de la eneseña estadounidense - El desfile de la fiesta nacional se convirtió en homenje a la coalición en Irak.
CARLOS SEGOVIA
MADRID.-
El Ministerio de Defensa incluyó ayer un homenaje a la coalición que controla Irak en el desfile de las Fuerzas Armadas con motivo de la Fiesta Nacional en Madrid.Se estableció que, en la primera agrupación de tropas terrestres que desfilaron por el Paseo de la Castellana, militares de Estados Unidos participaran exhibiendo la bandera de su país y la de los marines
. Junto a ellos, soldados con la enseña de Polonia -que dirige la división multinacional en que participa España- y de los que actúan bajo las órdenes de España en la brigada Plus Ultra en Irak: Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana.«Son los países que colaboran con España en tierras iraquíes»,
se dijo por megafonía. Y el grueso de la tribuna de dirigentes políticos y altos cargos prorrumpió en aplausos y se puso en pie. Entre ellos, el secretario general del Partido Popular, Mariano Rajoy, el portavoz parlamentario del mismo partido, Luis de Grandes, y la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella.Pero no lo hizo el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Este, que se encontraba como jefe de la oposición junto a Rajoy, De Grandes y el matrimonio Calvo Sotelo -también puesto en pie-, se negó a secundar el gesto de apoyo a la coalición. Siguió sentado sin aplaudir cuando las banderas de EEUU y la de los marines se encontraban a su altura.
Rodríguez Zapatero mantiene que, mientras no exista mandato de la Organización de Naciones Unidas (ONU), las tropas españolas no deben permanecer en Irak.
El líder socialista sí aplaudió en otras ocasiones en el desfile, como cuando cruzaron la avenida a su habitual ritmo de 190 pasos por minuto -frente a los 160 de los demás- unidades de la brigada de la Legión Alfonso XIII, pese a que se subrayó desde megafonía que los legionarios también se encuentran en Irak.
Rodríguez Zapatero sostiene que, aunque no comparte la intervención en Irak, sí apoya a los militares españoles como dirigente de un partido que aspira a gobernar.
El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, no asistió al desfile
pero aseguró ayer sentirse «sorprendido» al comprobar que «no está protagonizado por la bandera española sino por las banderas de la coalición; la bandera norteamericana y las de los países centroamericanos que intervienen en Irak».El desfile fue presidido por los Reyes y los Duques de Palma y Lugo, pero no asistió el Príncipe de Asturias. Don Felipe emprendió el pasado lunes un viaje oficial a Estados Unidos, pero, según la agenda de la Casa Real, culminó el pasado día 10. El presidente del Gobierno, José María Aznar, y todos sus ministros -salvo la titular de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez- acudieron a la cita. También la mayoría de presidentes autonómicos, incluidos Manuel Fraga y José Bono. Como es habitual, no participaron el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ni el lehendakari, Juan José Ibarretxe. Como también es habitual en el protocolo, las más altas autoridades del Estado y los miembros del Gobierno presenciaron de pie la hora y media de desfile. Hubo momentos para la broma, como cuando el vicepresidente primero, Rodrigo Rato, se dirigió al titular de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, cuando pasaba ante ellos la cabra que acompañaba como mascota a la Legión. Esta suele también acompañar a Trillo-Figueroa en las parodias de los guiñoles televisivos.
En el desfile participaron más de 4.000 militares -incluyendo los apoyos logísticos- y se exhibieron 83 aeronaves y cerca de 250 vehículos, entre ellos los nuevos Piraña de la infantería de Marina.
Hubo el homenaje habitual a los caídos por España, con la memoria reciente centrada en los fallecidos en Irak Manuel Martín-Oar y José Antonio Bernal. Y también en los 62 militares fallecidos en el trágico accidente del Yakovlev-42 del pasado 26 de mayo.
No hubo incidentes, aunque familiares de los 388 militares de tropa profesional y 103 oficiales de complemento que el próximo 31 de diciembre concluirán su vinculación a las Fuerzas Armadas protestaron repartiendo propaganda en las inmediaciones de la plaza de Colón de Madrid.
Por la tarde, los Reyes ofrecieron la tradicional recepción en el Palacio Real de Madrid para celebrar la Fiesta Nacional. Al acto asistieron más de 1.000 personalidades y uno de los temas de conversación fue la crisis de Irak y el reciente asesinato de José Antonio Bernal, el agregado de información de la embajada española en Bagdad.
El secretario general del PSOE fue uno de los que se interesó por el asunto y preguntó sobre ello al director del Centro Nacional de Inteligencia, Jorge Dezcallar.
En las conversaciones de ayer en el Palacio Real iba tomando fuerza la hipótesis de que Bernal, que era agente del Centro Nacional de Inteligencia, fue en efecto un objetivo muy determinado y muy definido de seguidores de Sadam Husein. Según esta hipótesis, Bernal los habría detectado en su trabajo como agente y el objetivo de sus asesinos era, en un primer momento secuestrarlo, pero en todo caso neutralizarlo.
Otro tema de conversación fue la Conferencia de Donantes para Irak que tendrá lugar en Madrid los próximos días 23 y 24 de octubre. Los miembros del Gobierno aseguraban ayer a quien se interesaba por el asunto que la celebración de la Conferencia se mantendrá aun cuando no haya previamente una nueva resolución de Naciones Unidas.
El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, afirmó que, para su «sorpresa», el desfile militar de ayer no estuvo protagonizado por la bandera española «sino por las banderas de la coalición que intervienen en Irak, y da la impresión de que no es el desfile nacional, sino el de la guerra de Aznar».
También señaló que la política del gobierno de Aznar «convierte en objetivos militares a los ciudadanos españoles en Irak», y que «además de la responsabilidad de los terroristas, hay una responsabilidad política de quienes están poniendo en riesgo la seguridad de los ciudadanos españoles».
Llamazares también incidió en que los embajadores de países que han estado en contra de la guerra se mostraron molestos por la exhibición de la bandera de Estados Unidos durante el desfile.