RAÍCES DE BEJEKE
IMASARGULEN
Félix M. Arencibia
Imarsagulen, bienvenidos, es una palabra wuanche-tamazight utilizada por los primeros canarios. Leoncio Oramas piensa que tenemos una hermosa y rica manera de hablar. Muchos foráneos se quedan fascinados por la forma dulce de decir nuestra habla canaria. El otro día, Leoncio, dando clase a unos adolescentes, les explicaba el tema del seseo utilizado por cerca de trescientos millones personas. Usado tanto en Canarias como en el continente americano. Que no es que seamos un poco maúros, como decía un alumno, sino que tenemos una forma de hablar diferenciada. Sin duda hay un cierto problema, cree Oramas, que nos hace sentir que hablamos mal. Quizás tenga algo que ver con el complejo del colonizado.
El invierno sigue marcando su tic-tac monótono en el corazón de las islas. Entretanto, Leoncio observa fascinado las eróticas curvas de nuestras cumbres canarias. Nuestro profesor prosigue en su raciocinio. La primera raíz de nuestra habla canaria es la wuanche-tamazight, que los primeros canarios trajeron del continente. Actualmente la hablan muchos millones de personas en la Tamazgha y en el exilio europeo, americano... Por suerte, conservamos miles de vocablos toponímicos, antroponímicos y voces comunes pancanarias. El profesor Francisco P. De Luca nos dice "que nuestra actual lengua filocriolla canaria, puede convivir en el futuro con una lengua canario-amazigh. Dicha habla filocriolla canaria, además del origen tamazight, tiene otros formados por portuguesismos, americanismo, aracaísmo, arabismos… La futura lengua canario-amazigh nos permitiría entendernos con millones de personas de la Tamazgha continental. Ésta se extiende desde el norte del continente hasta la curva del Níger y desde Egipto hasta Canarias.
Nuestra naturaleza canaria sigue petrificada bajo la calma invernal. Una rama importante de nuestra habla son los americanismos. Ha habido un navegar de giros léxicos desde ambas orillas. Los canarios hemos sido expulsados a la emigración americana por la necesidad. Ha ocurrido lo mismo con los latinoamericanos que hoy llegan a nuestra tierra. Un factor distorsionador de nuestra habla canaria son los medios de comunicación, especialmente la televisión. Carecemos de defensa ante el bombardeo continuo de otras formas de decir el castellano. A esto habría que añadir el mencionado complejo del colonizado, que nos hace despreciar lo nuestro e imitar lo foráneo.
Para ampliar conocimientos y reafirmaros en nuestra propia forma de hablar, tenemos trabajos importantes como son: el Gran Diccionario del habla canaria, de Alfonso O’Shanahan; el Diccionario canario de la lengua, de José Luis Concepción; el Gran Diccionario guanche, de Francisco Osorio Acevedo; el Diccionario de canarismos, de A. Lorenzo y Marcial Morera… Ahul fell-ak, saluda Oramas.