Incoherencia y falta de respeto
Es evidente la insensata coherencia de nuestra clase política en el gobierno y administración de los asuntos de nuestra Nación canaria. Hay excepciones, por suerte, pero éstas son consideradas al margen de nuestras realidades posibles; es decir, no son coincidentes con los sectores mafiosos instalados en todo el aparato: pueblos, ciudades, ayuntamientos, cabildos y el propio Gobierno, llamado mal, autonómico, que intenta aglutinar, sirviendo mal los dispares intereses, cuando no enfrentados por arte y parte de un pragmatismo aberrante, donde no hay planteamientos ideológicos; sólo se imponen intereses personales y de "grupos" estructurados mafiosamente. Las preocupaciones de carácter ético y morales no atañen, no son planteamientos que concatenen para nada con los intereses generales de Estado en la Nación canaria.
¿Esto es posible? ¿Se puede asumir una falta de respeto para unos ascendientes, donde el amor por su tierra e historia fue siempre un rasgo esencial; cómo puede haber opiniones de un pobre periodistas, -pobre en neuronas, a las cual el tal hace referencia- Armas Marcelo, del cual ya dije hace un año que nos deshonro al nacer en nuestra tierra; cómo puede Vd. afirmar, simplón y mentiroso, que fue un godo antes o un godo después?. Tiene el desparpajo de que reneguemos de nuestras raíces étnicas. Pero esas, ignorante y hombre mentiroso, están ahí. Somos un largo 67% de canarios que aún vivimos en esta tierra, guanches más o menos puros o mestizos, pero que con una sola gota ya nos honra, y deshonra a charlatanes, viles esbirros del oprobio colonial que Vd. defiende.
Pero lo importante es nuestra deshonrada tierra. Marginemos la "basura" que hemos heredado de los oscuros y miserables 40 años de franquismo, con su espantosa secuela de miedos, aculturación y mezquindad intelectual, donde cualquier atrevido tiene lugar en esos "pasquines" que son "nuestra prensa diaria", donde los tuertos -hay honrosas excepciones- son reyes y donde la pedantería y el atrevimiento campan "sin respeto". Clama a los cielos que la ramplonería y la pobreza sea la característica vergonzosa de nuestra clase política a los niveles más altos del planeta, del Estado español de forma significativa. Y esto nos viene, no sólo del ínclito F. Franco, sino que se mantiene a través de una supuesta izquierda (para más inri socialista) y que vuelve a renacer con más virulencia bajo las siglas del PP sea que los pueblos del estado se identifican, o consiguen que lo haga, con este aborto de democracia y nadie, ni los unos ni los otros, se sonrojan de tales conceptos con un desprecio profundo por la esencia de tales cosas.
Hay aquí un ejercicio cuyas articulaciones mentales nos pierden en las confusiones actuales, zozobrando en la visceralidad, cuya dialéctica se sumerge y no llega a hundirse, emergiendo en un caos irrefrenable del absurdo como insignia; sin virtudes, bajo el peso de la moral del vicio, y aquí en este marasmo en el que está hundido nuestro norte en busca de la libertad e Independencia para nuestra tierra, la Nación canaria. Debemos romper con las miserables torpezas de nuestra clase actualmente en la dirección bajo la férula colonial. La necesidad es simplemente aungustiosa; antes de hundirnos en el enfrentamiento, de trágicas consecuencias, no es posible continar la ruptura con lo inconsecuente, la estupidez política-administrativa, es necesario llenar este vacío que nos conduce al absurdo y a hacer de nuestras realidades un amasijo de mentiras, mediatizadas por unos personajes cuya marginalidad de nuestras realidades colinda con lo psicótico, en un desequilibrio cuyas afirmaciones son verdaderos dislates y atentados al presente y futuro bienestar de nuestra tierra.
Hablan, cínicos, del victimismo. Es cierto, lo lógico es poner fin, es decir, expulsar a quienes llevan 510 +- años provocando esta situación. Así de simple, expulsar a quienes profanaron nuestra historia, deshonraron a nuestro pueblo y arrebatan nuestras riquezas.
Las verdades, las malas son particularmente machaconas, hasta a ellos nos les queda más remedio que asumirlas; sus panaceas, mejor, sus grandes y pequeñas mentiras sobre el sitema que gobierna al planeta acaban por asumir las realidades. La globalización (el imperialismo) ha fracasado, no funciona. La injusticia no puede ser justa; así están las cosas, los parcheos nada solucionan.
Hay más pobres y menos ricos más ricos, pero remedian como continuar el trabajo de los depredadores mintiendo, y esta mentira se suma cada día hasta que los ahoguen. Y en nuestra tierra, donde todo está limitado por nuestro mar y las angustias de nuestro diario quehacer, no son capaces de ver un horizonte de luz: la Independencia, recuperando ese 70% de nuestras riquezas que los españoles y sus secuaces nos esquilman, proponiéndose con esta felonía aplastar una vez más a nuestro pueblo y sus ansias de Independencia y justicia. Impedir la misión histórica que le incumbe a los actuales generaciones de canarios es ir en contra de nuestras realidades, traición y complicidad; traición a la Patria, y complicidad con el colonialismo.
De Tomás Chávez (guanche gomero) "¿Quién te llamó afortunadas, patria de mi corazón, para quién afortunadas?, si tus hijos no lo son"
Elio Rodríguez-Figueroa