INDEPENDENCIA - ENFRENTAMIENTO

Nos preguntamos, con sorna, releyendo un artículo del presidente de CC, Paulino Rivero, si poner huevos en tantas cestas nos puede llevar a algo positivo para nuestros intereses, que, como él mismo asume, son los de la Nación canaria. Evidentemente no son asumibles por lo contradictorios con los del Estado español y su colonialismo.

¿Qué hacer, pensar que los españoles son tontos y nosotros, mejor ustedes, son más listos que nadie? Los hechos hasta el día de hoy demuestran lo contrario; nosotros damos coces en el vacío y ellos "tan panchos" continúan con lo que les interesa: la rentabilidad de la Colonia y, lo que es peor, hay gente nuestra que asume que nos mantiene y nos protegen. Repito ¿qué hacer? Lo único posible para nuestro bienestar está ahí esperando desde hace cinco largos siglos: la Independencia.

El Sr. Rivero encasilla al nacionalismo canario en un marco altisonante pero vació de contenido; "moderno", "tolerante"... ¿Para quiénes? Tolerante o mejor cobarde frente a los desmanes y los abusos del amo. ¡Exquisito equilibrio! Guarde usted su retórica que pretende ser maquiavélica para aquellos a quienes les halaga sus docilidades. Lo único perentorio es dignificar a la Nación canaria y frente a la arrogancia del Colonialismo español; reivindicar la legalidad y la justicia para nuestro territorio a la que mansos y sometidos como ustedes propician afianzar en detrimento de nuestros valores tradicionales ancestrales. No busquen ustedes la colaboración del periodismo colonizador. Desarrollen en nuestro territorio nacional una prensa libre y realmente democrática, sin permiso de quienes no subyugan; una prensa que revalorice con respeto nuestro acervo histórico, barriendo de nuestros horizontes las adulaciones a quienes sólo se han hecho acreedores de vituperios.

Realmente el Sr. Rivero no habla de hacer política de liberación, escribe lo más humillante, hacerles comprender al español nuestra especifidades que, desde hace cinco siglos largos, tratan de borrar de nuestra geografía. ¿Realmente se cree usted lo que escribe, o es que alguien lo hizo por usted con la peor de las intenciones? Tiene usted consejeros que, como el amigo tigre, terminará devorándolo. Sea usted más comedido y menos ampuloso. El «moderno nacionalismo canario es democrático y universal», bueno será que usted invente una nueva escala de valores "políticos" de espíritu caciquil que usted, como los griegos que cuando hablaban de democracia olvidaban mencionar que su población la componían tres veces más de esclavos que "ciudadanos de pleno derecho". Si se refiere en estos términos, le damos la razón. En Canarias hay cada vez pobres más pobres y menos ricos más ricos, gracias a su distribución "democrática". Y lo de "universal", esto es un misterio, pero sería sensato un acto de contrición y centrar la universalidad a nuestra geografía africana y resolver nuestra problemática con algo más de modestia y dentro de los límites de nuestra realidad. Pretende hablar como hombre de estado, pero para ello sería necesario, ¡ojalá que lo entienda!, tener al menos la intención de crearlo, y para ello su retórica debe marginarse y dar paso a una política de hechos que nos permitiera creer que ha surgido un político responsable y patriota que asuma que la lucha por la liberación de nuestro Territorio nacional tiene otros cauces que no el lamer las manos de quienes nos ahogan y esquilman.

Las buenas palabras en la liberación de un pueblo carecen de sentido si no son apoyadas en acciones adecuadas para recuperar nuestra Independencia, "ilegalmente arrebatada.

Su discurso de paliativos sólo servirá para eternizar nuestra esclavitud y justificar lo injustificable. Quizá sin asumirlo se hace usted cómplice y traiciona su valor más sagrado: ser canario. Las Instituciones canarias y las del Estado colonial son incompatibles; las primeras deben luchar por nuestra dignidad y las segundas lo hacen para aplastar esa dignidad.

Quiero terminar con abrazo de canario a canario, pero usted no creo, ni siendo del querido Sauzal, quiera recibirlo con todas las consecuencias que implica.

Elio Rodríguez-Figueroa