CANARIAS INDEPENDIENTE
¿DE QUÉ VAMOS A VIVIR?
Francisco P. De Luka
El colonialismo español, ayudado por sus asociados isleños, está haciendo cada vez más dependiente a nuestro pueblo, intentando castrar políticamente a los elementos fundamentales de la sociedad canaria: la clase trabajadora (a través de los sindicatos metropolitanos) y la burguesía, a esta última desposeyéndola del orgullo nacional con una política de subvenciones y una resignación estoica ante la entrada masiva de capital foráneo representado en las grandes superficies de las multinacionales.
¿Qué hacer? A mi juicio el camino correcto para conseguir el objetivo es la implicación de todos los sectores sociales canarios, consolidando además una burguesia nacional canaria no monopolista desprovista del "chip" españolista que reclame la vuelta al Puertofranquismo. Hay que recuperar y convencer a este importante sector productivo. El proceso de liberación nacional no pasa exclusivamente por la clase trabajadora canaria con todo lo que esta supone de importante peso específico en la sociedad isleña y a pesar de ser la mayoría social. La clase trabajadora no es la única perjudicada por el colonialismo español. Puede ser la más concienciada tradicionalmente pero no la única perjudicada. También la pequeña y mediana burguesía canaria, hoy día totalmente españolista, sufre las contradicciones socio-económicas propias del sistema de explotación ultraliberal que impera en el mundo capitalista occidental, aunque no alce su voz y aguanten lo indecible por "lealtad" a la Metrópoli. Tenemos que romper esta actitud paralizante y convencer a los empresarios canarios, la mayoría de derechas, pero canarios al fin y al cabo, de la necesidad de romper con España para sobrevivir económicamente. Tenemos que explicarles de qué vamos a vivir: turismo controlado por touroperadores isleños; agricultura de exportación plenamente desarrollada (un ejemplo reciente ha sido el valiente paso dado por los exportadores de plátano que van a introducir masivamente el fruto en Polonia, con mínimos costes de promoción) no aceptando las humillantes limosnas europeas; industrias de manufacturas: pilas, cemento, transistores, neumáticos, tecnología punta, etcétera, a fin de practicar un comercio de exportación con los países del Africa Occidental en vías de desarrollo, los cuales se van a ver beneficiados a partir de ahora de las ayudas de la UE a fin de evitar la inmigración ilegal, el gran problema actual de los europeos; desarrollo de la pesca en el banco pesquero canario-sahariano con acuerdos puntuales con los países vecinos; prospecciones petrolíferas en las islas orientales desalojando a las empresas españolas que quieren explotar nuestras aguas. Hay motivos suficientes para que los empresarios canarios se den cuenta que sin la atadura con la Metrópoli todo sería más fácil en el marco de las buenas relaciones con los países del Maghreb, sin estúpidos recelos o temores a supuestas "invasiones" sugeridas malévolamente por el poder colonial y sus asociados en las Islas. En los albores del siglo XXI los países del entorno norteafricano se caracterizan por una clara apuesta por la modernidad, la capitalización y la democracia en bien de sus respectivos pueblos. Es preciso actuar inteligentemente, sin aspavientos y con la planificación organizativa necesaria y, muy importante, con mentalidad de estado aunque todavía no lo seamos.Y por supuesto, paralelamente fomentando el crecimiento de una clase trabajadora canaria culta, fuerte y luchadora, agrupada en un gran Sindicato Nacional, el CUTN (Central Unica de Trabajadores Canarios), que sepa plantar cara a los posibles excesos del capitalismo local. Pienso, por otro lado, que el paso de los trabajadores canarios hacia la independencia depende muy mucho de la actitud de los empresarios. Suena así de duro, pero es así. El debilitamiento y el ocaso del comunismo y del socialismo revolucionario a nivel mundial, salvando honrosas excepciones, es una realidad que no se puede obviar. Pensar lo contrario es vivir en la utopía más estéril. La apuesta nacional de las dos clases sociales canarias por la independencia debe arrancar desde el motor de la economía (desde la "barriguita llena", expresado coloquialmente) que es la inciativa privada y no desde otra perspectiva. Lo que mantiene unida a buena parte de nuestra gente a la Metrópoli es el miedo a pasar hambre. Así de claro. Hay que romper este cerco mental y demostrarles que solos podemos vivir perfectamente comerciando con el resto del mundo, que estamos seguros nos aprecian mucho más que a España. Hay que dar el paso. Sin vacilaciones ni miedos. Debemos abrir un diálogo con los empresaros canarios, franco, amplio y sincero. Debemos aspirar a que los convencidos sean la mayoría (los que no estén de acuerdo tendrán la posibilidad de establecerse en su España, pues ancha es Castilla) y que estén dispuestos a formar parte de un Estado canario republicano, federal, democrático y pluralista, con un Gobierno salido de unas elecciones libres, en el que el sector público tenga el peso suficiente para el bienestar social, favoreciendo incluso la cogestión de empresas, como bien recoge la Mesa para la Unidad Nacional con la que tenemos grandes coincidencias. Debe haber un gran "Pacto Nacional" democrático para no caer, evidentemente, en una nueva forma de neocolonialismo. Una vez independientes, debe establecerse un sistema de nacionalización de algunos sectores clave de la economía canaria, impidiendo la entrada masiva de capital foráneo y, en todo caso, controlando las inversiones y la entrada de trabajadores extranjeros mediante una efectiva Ley de Residencia.
La pequeña y mediana burguesía, los intelectuales y la clase trabajadora y campesina tuvieron un papel fundamental en las luchas de liberación de los países del Maghreb a fin de sacudirse el yugo colonial francés y español. En esos países hermanos bereberes todo el pueblo participó en la lucha pacífica por la independencia, especialmente en los casos nada traumáticos de Tunisia y Marruecos.
En definitiva, planteamos la salida de la UE, la vuelta al Puertofranquismo y unas relaciones económicas excepcionales y preferenciales con la UE como "tercer país", modelo del que se están beneficiando actualmente países como Marruecos, Argelia y Tunisia que, por cierto, poseen unas instalaciones turísticas con las que habremos que competir, ofertando un turismo de calidad no masificado. Es preciso revitalizar nuestros paisajes y permitir el retorno al campo de nuestros agricultores y ganaderos y de sus jóvenes descendientes que actualmente se malogran en las barriadas del cinturón de nuestras grandes ciudades. En el aspecto ecológico somos partidarios de la tolerancia cero frente a la especulación urbanística y de fijar un cupo turístico. Con lo que ya existe, bien administrado y rehabilitado, el turismo seguirá representando un papel fundamental.
Creemos por tanto que el momento es bueno, dado que el próximo 1 de Mayo se ampliará la UE con la entrada de varios países del este europeo, con lo cual Canarias quedará más perjudicada en relación a las ayudas y diluída su influencia en el entorno europeo por ser, inexorablemente, un territorio ultramarino alejado del continente europeo. Llegará un momento en que a la UE los territorios verdaderamente coloniales como Canarias, Reunión, Mayotte, Martinica, Guadalupe, Madeira, Nueva Caledonia, etcétera, ya no les sean rentables en una configuración política europea que presentimos tiende hacia una estructura federal a medio plazo.
Habrá llegado la hora de la verdad para encarar el destino de Kanaria como Nación independiente y se hará bueno el conocido dicho "Más vale ser cabeza de ratón que cola de león".