Innovación y tradición

Elio Rodríguez-Figueroa

Pienso que uno de los mayores logros de la dialéctica marxista, cuando se analiza bajo la óptica del materialismo histórico, es el no crear contradicciones en las innovaciones con bases científicas y las tradiciones surgidas en el anhelo de mejorar los condicionantes de su periodo cronológico. El legado del pasado debe servir de trampolín para dar impulsos cualitativos, no para crear frenos que contribuyan a mantener tradiciones reaccionarias; sea en las estructuras culturales, desarrollo del conocimiento o, con mayor razón, en las económicas, impidiendo una mayor justicia social en la distribución de la riqueza creada por el trabajador y que debe revertir a los mismos creadores de la riqueza.

No hay pues que rechazar las herencias del pasado, excepto lo ya establecido por "tradición" de la política neoliberal de los gobiernos coloniales que se reduce a acrecentar la riqueza de los monopolios coloniales y dar más aún, si cabe, privilegios a los colaboracionistas en detrimento de los muy depauperados intereses de las clases productoras y de 1/4 de la población en los umbrales de la pobreza.

Esto nos lleva a la lógica conclusión de que hay que poner fin al colonialismo y organizar con inteligencia las tácticas adecuadas.

Pero cínicos e inconmovibles frente a nuestra miseria, esos miserables y desvergonzados periódicos, portavoces del poder colonial, no tienen vergüenza de publicar que la renta, la creación de riqueza, se dispara al 86% de la europea. Lo que no dicen estos cínicos caras de cemento es donde va ese cúmulo de riquezas. Desde luego no beneficia a los pobres y explotados, pero seguro que sí aumenta los beneficios de las empresas foráneas radicadas abusivamente en nuestro territorio y a los canarios, que los hay, lacayos del colonialismo.

Insistimos en hacer frente a tales despropósitos así como al irrespeto del Delegado y Subdelegada del gobierno colonial, en lo que respecta a multas, contraviniendo sus propias normas constitucionales, a quienes se manifiestan pacíficamente dentro de la llamada "democracia participativa". Insistimos, asimismo, en la necesidad de la "Resistencia Pasiva" y en la creación de bases mínimas unitarias.

CONSEJOS PARA LA ORGANIZACIÓN DE LAS UNIDADES DE TAGOROR

- Reunir cuatro o cinco patriotas que piensen como nosotros, entre nuestros familiares, nuestros compañeros de estudios o de trabajo y tambien, desde luego, de entre organizaciones diversas afines -vecinales, ecologistas, etc-. Una Unidad de tagoror puede estar compuesta por tres o más elementos, hasta un número máximo de siete.

- Establecer fechas de reunión regulare

- No se discrimina ni por edad ni por sexo; cualquiera puede ser activa en una Unidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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