EL INTEGRISMO ISLÁMICO MODERNO
Por
Antonio Cubillo FerreiraAnte los terribles atentados que han llenado de sangre y duelo a Madrid, debemos buscar los antecedentes antes de analizar lo sucedido el trágico 11 M., y con esto me quiero referir a lo que yo he conocido en Argelia, por si sirve para aclarar algo.
Todas las cuestiones o sucesos políticos tienen sus antecedentes más o menos lejanos y aquellos antecedentes son la consecuencia de la actual situación en África del Norte. En Argelia, el integrismo llegó con la llamada arabización tras la independencia o mejor a partir de 1965.
En el año 1966, los principales intelectuales argelinos y quienes vivíamos en Argelia desde el año 1963, advertíamos continuamente del grave peligro de la política arabista del estado surgido del golpe de estado de Boumedienne en 1965, ya que por ahí podía colarse en África del Norte, el integrismo y fanatismo religioso oriental a través de Egipto, Arabia Saudita, Sudán y, posteriormente, el Irán del fanático de Khomeini, el cual en testamento leído tras su muerte, pedía a todos los musulmanes que reconquistaran para el Islám, El-Andalus.
El integrismo islámico moderno surge sobre los bordes del Canal de Suez, en la ciudad de Ismailía, hacia 1930, fundado por Hassan El-Banna, el cual muere bajo las balas de la policía del rey Faruk en Egipto, en febrero de 1949. Nasser los reprimió duramente también, ya que veía el peligro de esta hermandad secreta que quería acabar con el estado para instaurar la Sharia o ley coránica.
En los años 70 la congregación se extendía poco a poco por toda la UMMA -la comunidad de los pueblos islámicos-, integrando argelinos, egipcios, marroquíes y mauritanos, para exigir la aplicación íntegra de la ley religiosa o Sharia en todos los países donde hubiera una población islámica.
La sección persa de los Frères Musulmanes (FM), tenía ya por los años 1963 un dirigente que empezaba a ser conocido, llamado el imán Khomeiny, mientras en el Cairo, el predicador egipcio Abdelhamid Kichk, se hacía famoso por sus sermones, a partir de 1964, desde la mezquita de Ain-el-Haya. "La fuente de los males de los musulmanes reside en el abandono de la shariaa. Hay que reimplantar la ley musulmana para que el Islam recupere su antigua fuerza", decía el imán-predicador.
Todas estas ideas iban a ser introducidas en Argelia a través de miles de enseñantes egipcios que contrató el gobierno argelino para enseñar el árabe en las escuelas. La mayoría de ellos no tenían títulos ninguno ni habían enseñado nunca; la único que sabían más o menos era el árabe y el Corán, pero esto bastaba para imponer la lengua a los jóvenes argelinos. Todo esto acompañado de miles de películas egipcias y libanesas del peor gusto, donde se vanagloriaba una sociedad decadente que nada tenía que ver con la argelina, y ayudado también por la construcción diaria de mezquitas. De 360 a la independencia, hoy hay unas 12.500.
El FLN gubernamental, distinto del de la revolución, quería imponer una lengua única, un partido único y una religión controlada por el Ministerio de Habbus, el Islam, religión del Estado. Sin darse cuenta, como un caballo de Troya, con la llegada del arabismo, el FLN estaba metiendo el enemigo en su casa. La verdadera cultura argelina africana, democrática, berberófona y laica era ignorada y constituía incluso un delito hablar de ella. Una ola de terrorismo cultural se va instalando en el país, favorecida por los círculos religiosos integristas, los ulemas, y por el dinero que llegaba subrepticiamente a través de países árabes como la Arabia Saudita, Egipto y otros.
Los pocos intelectuales que se oponen a esta corriente, como Mouloud Mammeri, Kateb Yacine y otros, son alejados de la Universidad y criticados en prensa y radio. Empiezan en ese momento las críticas contra los Pieds-Noirs que se habían quedado en Argelia después de la independencia para ayudarla en su desarrollo, como médicos, ingenieros, profesores etc. así como contra los cooperantes extranjeros; incluso se empieza a atacar a las comunidades de judíos argelinos que habían convivido durante siglos en esta tierra y que habían ayudado muchos de ellos a la revolución argelina.
Los extranjeros no musulmanes empiezan a ser mal mirados y la radio y la TV se pasan el tiempo hablando en el incomprensible árabe clásico. La cadena berber de radio comienza a tener problemas y pegas con el intento de liquidarla y acabar con ella. Esta política no era aceptada por el común del pueblo sino por ciertos círculos reaccionarios y fanáticos.
Aquellos revolucionarios que denuncian a los Ulemas (grupo religioso argelino) por no haber apoyado la revolución de 1954, sino posteriormente cuando iba ganando, son alejados o reprimidos. El antiguo coronel de la revolución Ben Tobal, hablando de los ulemas, decía: "su lucha puede resumirse en las demandas de construcción de mezquitas".
No hay que creer que el fanatismo se iba introduciendo en Argelia, en el Magreb o en el mundo islámico de una manera fácil, sin que hubiese reacción; muy al contrario. Un pensador marroquí como Mohamed El-Jabry dice: "Culturalmente, nosotros los musulmanes, vivimos aún en el siglo XIV. Tendríamos necesidad de un Descartes, de un Bacon, de un Ibn Khaldum, de un Karl Popper". Y años antes, en 1967, el número 974 de la Revista del ejército del pueblo, que se publicaba en Damasco (Siria), publicaba un artículo de un radicalismo esclarecedor bajo la firma de Ibrahim Khalas, que decía:" El único medio para construir la civilización árabe consiste en crear el hombre socialista árabe nuevo, que cree por fin que Dios, las religiones, la feudalidad, el capitalismo y todos los valores de la sociedad precedente no son sino momias embalsamadas. Todo lo que quiere el hombre nuevo es que se diga después de su muerte: era verdaderamente un hombre de acción...Tenemos necesidad de un hombre que se rebele y crea que el hombre constituye una realidad absoluta; no lloraremos jamás sobre el hombre desamparado de antes, heredero legítimo de valores perecederos y petrificados".
Gritos como este se oyen también en Túnez, donde el doctor de la Facultad de Medicina, en 1982, Moncef Marzouki, escribe: "El árabe se desprecia, desprecia su real, porque sabe que este real es un tejido de mentiras. Mentiras de la política, de la información, de los intelectuales... Que mueran los slogans para que viva el hombre árabe". El doctor Marzouki, analizando la historia de los tres primeros califas sucesores de Mahomet, explica lo que todo el mundo sabe pero que nadie quiere recordar, que murieron asesinados por sus partidarios creyentes. Continua diciendo en su citado libro "Porqué los árabes no irán a Marte", Ediciones Errai: "Nuestro pasado no es sino una serie de complots y de guerras. Ha comenzado por el asesinato de Omar, pasando por el de Osmán, de Alí, de Hussein... Fue un período de esclavitud y tiranía... Ignoramos casi todo de aquellos que han sido oprimidos, crucificados y muertos para que la cara de la verdad no sea desvelada". El filósofo argelino Mohamed Arkoun exige: "un examen crítico del Corán para disipar las confusiones y poner en relieve los errores, las derivaciones, las insuficiencias", y el gran pensador actual argelino Alí Merad nos dice: "El tomismo ha sido compatible con la Cristiandad grosso modo hasta la Reforma, pero no lo será más en nuestros días. Ahora bien, el Islam vive sobre un lenguaje congelado desde hace muchos siglos, que ya no es operante y que acarrea unos esquemas sin ningún soporte de la realidad de hoy en día".
Todos estos pensadores, y podría citar varias decenas en Africa del Norte, piensan que el fanatismo religioso fracasará; sin embargo, la crisis económicas y la ruina de economías basadas sobre el precio del petróleo, como en Argelia, aumentaron el paro en cantidades alarmantes sin producir los necesarios puestos de trabajo para que esa juventud que entraba en el mundo del trabajo no encuentre refugio en las mezquitas donde los imanes, los ulemas y las gentes del incipiente FIS y del GIA les dan una esperanza en el más allá y los preparan a la guerra santa contra todo estado que no sea uno donde reine la sharia. Sin embargo, estos grupos se mantenían más o menos dormidos y sin salir a la luz pública, porque Boumedienne los mantenía a raya y no le gustaba que salieran de sus mezquitas y de sus grupos religiosos. Boumedienne mantenía el equilibrio del estado mientras vivió, pero a su muerte, en 1978, salieron a la luz las contradicciones y los peligros de la reacción que se había ido fortaleciendo.
Si bajo Boumedienne los fanáticos tenían cierto respeto al hablar en público, con el presidente Chadli, responsable directo de la subida del FIS, el fanatismo religioso se oficializó. No hay que olvidar que la gran represión contra los Berberes comienza sobre todo en la época de Chadli, cuyas consecuencias se empiezan a notar con las huelgas del 17 de octubre y 13 de noviembre en Kabilia. El FLN acusa entonces a los estudiantes kabiles de la Universidad de Tizi-Ouzu de berbero-marxistas. Después viene la prohibición para que cantase al gran cantautor Kabil, Aït-Menguellat, en la Universidad, en 1.978; sigue la prohibición de actuar contra la Compañía de Teatro universitaria, que quería representar la obra del gran autor Kateb Yacine, "La guerra de los dos mil años", donde precisamente en dicha pieza, cuando termina y salen todos los actores cada uno representando a un pueblo berber, sale también uno en nombre del Pueblo Guanche con la bandera Tricolor de las Siete Estrellas Verdes, (la primera que existió y que mi esposa cosió en 1.964 ), que yo personalmente le había regalado a mi amigo el gran escritor kabíl, Kateb Yacine.
Todo este movimiento termina con la fecha del 10 de marzo de 1.980, en que el gobierno prohibe al escritor Mouloud Mammeri que diera una conferencia en la Universidad de Tizi-Ouzu, sobre la poesía kabíl antigua y sobre un libro que acababa de publicar Mammeri. Precisamente con este motivo, al día siguiente, los estudiantes de la ciudad de Tizi-Ouzu, capital de la Kabilia, toman la ciudad con pancartas diciendo, "No a la represión cultural", "Sí por las culturas populares argelinas", "Estamos hartos de injusticia", "El berbere es nuestra lengua", etc. Había comenzado lo que después se ha llamado La Primavera Berber.
Dos días después, los estudiantes declaran la huelga general. El 16 de marzo la huelga afecta a casi toda la Kabilia y los huelguistas atacan a todo lo que representa los símbolos y locales del Partido único. La agitación se va extendiendo por todo el país, y el 7 de abril hubo una gran manifestación en Argel, en la Plaza 1º de Mayo. La policía reprime con fuerza y se producen más de 100 detenciones. Al día siguiente los estudiantes kabiles ocupan la Universidad de Tizi-Ouzu. La reacción del FLN viene organizada desde el poder y llega a la ciudad, días después una caravana de guaguas con militantes y funcionarios del FLN, llevando grandes retratos de Chadli mientras la TV oficial los filmaba, y pancartas diciendo en árabe y en francés, "Una sola lengua, un solo pueblo" y "No a la reacción", digamos una reacción, diríamos nosotros, de tipo franquista.
El 13 de abril se constituyó el Comité de Ayuda a los estudiantes y trabajadores, llamando para el 16 de abril de 1.980 a la huelga general, bajo la consigna de "Todos unidos por una Argelia verdaderamente socialista y democrática". Al parecer el FFS (Frente de Fuerzas Socialistas de Hocine Aït Ahmed), está detrás de todo este movimiento.
La huelga tiene éxito en Kabilia pero no se extiende por el país entero, lo que aprovecha el gobierno de Chadli para decir que es un movimiento regionalista y hablar de complot internacional y los clásicos slogans del poder. Chadli declara públicamente que "Argelia es un país árabe, musulmán y argelino, nuestra lengua es el árabe y nuestra religión es el Islam". Al mismo tiempo declara a la Kabilia zona prohibida y se cortan las comunicaciones entre la Kabília y el resto del país. El 20 de abril, a las cuatro de la madrugada, la gendarmería y el ejército ocupan la Universidad de Tizi-Ouzu y expulsan violentamente a los estudiantes. Durante cuatro días se lucha en la ciudad, produciéndose centenares de heridos y detenidos. El resto del país no reacciona debido a la campaña de intoxicación y desinformación de la radio y TV oficiales.
A pesar de ello, tras el arresto de 24 militantes del Colectivo Cultural Berbere, a quienes se les amenaza con los tribunales especiales y el rigor de la justicia revolucionaria ante el Tribunal de Seguridad del Estado, las Universidades de Bab Ezzouar, cerca de Argel y la de Argel entran en huelga. Es en este momento que el gobierno recurre a los fanáticos integristas o Hermanos Musulmanes, y el 24 de mayo, armados de barras de hierro y cadenas, se atacan a los estudiantes solidarios con los detenidos de Kabília. El propio periódico Le Monde (30.5.80 y 27.6.80), en crónica de su corresponsal a Argel dice: "que la acción de los integristas se vio favorecida por la pasividad de las fuerzas del orden, y se contaron una treintena de heridos entre los estudiantes ".
El Profesor M. Mammeri me llamó para contarme lo que estaba pasando con detalle y le indiqué que fuera con algunos amigos de los que habíamos estado trabajando para preparar la Gramática Kabíl en el Museo del Bardo, en el cual se encontraban miles de fichas, y recuperase las fichas del Amawal o diccionario y las escondiese, pues seguro que el gobierno las iba a incautar, lo que así se hizo.
Ante lo preocupante de la situación, el Presidente Chadli, que en una reunión extraordinaria del FLN, del 3 de mayo, había solicitado los plenos poderes y obtenido que el Buró Político fuera reducido de 17 a 7 miembros de su confianza, convoca un Congreso extraordinario del FLN para el 15/19 de junio de 1980, pero la movilización de las masas populares en favor de los 24 militantes berberes detenidos, así como las protestas del extranjero, obligan al dictador Chadli a ponerlos en libertad provisional el 25 de junio.
A pesar de que la huelga general de la Primavera Berbere no triunfó, el choque que sufrió la población argelina, y sobre todo la de las zonas berberes, fue enorme y sirvió para despertar la conciencia de la berberidad que el gobierno y los integristas querían ahogar. Del 1 al 30 de agosto de 1.980, se celebró en el bosque de Yakuren, en plena Kabília, un seminario organizado por el Movimiento Berber, basado sobre el compromiso cultural y político. Tras denunciar al FLN, el seminario denuncia la cultura elitista, "que nos corta completamente de nuestras realidades". El seminario protesta "contra las orientaciones mistificadoras y opresoras contenidas en la noción arabo-islámica, orientación que reenvía a realidades y aspiraciones de dominación de los grupos de presión, cuyos intereses no son la mayoría de las veces los de las masas trabajadoras argelinas."
Las repercusiones de la Primavera Berebere de 1.980 se vieron en la gran manifestación que tuvo lugar el 20 de abril de 1.981 en Kabília, donde se reunieron más de 50.000 personas con dicho motivo. Esto hizo que el régimen de Chadli se lanzase a una gran campaña de deskabilización de los organismos del estado, comenzando por el Ejército y la administración donde se fueron eliminando todos los kabíles, chauias o mozabítas y cuantas personas fueran de tendencia berbere. Por contra se favorecía a los elementos pro-árabes e islamistas y a los extremistas musulmanes y el islamismo, queriendo con ello contrarrestar a los berberes y sus ideas socialistas y contra la corrupción.
En julio de 1981, el Ministro de Asuntos Religiosos Abderrahmane Chibane, declaró, ante nuestro asombro, a la TV argelina: "quien niegue el carácter obligatorio del ayuno, (Ramadán),puede ser condenado a la pena capital. Su cuerpo no será lavado ni envuelto en el sudario ni enterrado en un cementerio musulmán. Y en cuanto a aquel que reconoce el carácter obligatorio del ayuno pero no lo respeta, puede ser condenado a castigos corporales, prisión y privación de alimentos y bebidas".
La decena entre 1980-90, va a marcar la salida a la luz pública de todo el movimiento islamista que hasta ese momento estaba agazapado en las mezquitas; este movimiento in crecendo, busca apoderarse del poder para instalar en Argelia la sharia y un estado islámico confesional. El 12 de noviembre de 1982, gran mitin islámico en la capital, el cual difunde un llamamiento firmado por los chiecks Sahanoum y Soltani y por un desconocido enseñante llamado Abasi Madani, que después se hará famoso como dirigente del fanático FIS. Al mismo tiempo, surge en la clandestinidad otro grupo denominado el MAIA (Movimiento argelino islámico armado), dirigido por Moustapha Bouyali, antecesor de los que después se llamaría el GIA, el más fanático de todos ellos, cuyos militantes habían sido entrenados en Afganistán, y que al volver a Argelia trajeron e instalaron las redes del tráfico de heroína, con cuyo trata se nutren y sacan dinero.
No hay que asombrarse que el régimen de Chadli sea responsable de lo que pasó en Argelia, ya que fue uno de los culpables del triunfo de la corrupción y de la destrucción económica del país. Hubo un tiempo en que el dinar argelino estuvo a la par con el franco francés; hoy en día el cambio oficial está a 8 o 10 dinares por euro y en el mercado negro se cambia a 14 o 15 por euro y más todavía, llegando a veces a 20. La floreciente economía argelina, con la caída los precios del petróleo en 1.985, la destrucción de su agricultura, la paralización de su industria por falta de divisas para obtener piezas de recambio o para modernizarla, la guerra civil que azota al país, se ha esfumado y no sabemos si los planes de ajustamiento firmados con el FMI y el gobierno del presiente Bouteflika van a salvarla. Actualmente Argelia no puede pasarse de dichos fondos, pero la situación de guerra civil pone en peligro dichos acuerdos a pesar de que el petróleo vale hoy más de 30 $ el barril y se han encontrado nuevos pozos y bolsas de gas que le permiten venderlas a España a través de gasoducto que pasa por Marruecos.
La capacidad actual de las industrias argelinas está a menos del 50%, por falta de piezas de recambio y capitales y por los atentados que a diario han ensangrentado el país, lo que obligará al gobierno a licenciar a miles de trabajadores que irán al paro. El crecimiento de Argelia fue del 0.2% en 1.994, cuando los analistas y el FMI preveían un 3%; en el año 2000 fue del 2.4 %, pero la situación de guerra civil, creada por le fanatismo islámico, impide el desarrollo del país, aunque hoy en día, con la subida del precio del barril, se va recuperando poco a poco y Argelia empieza a exportar parte de sus productos agrícolas, sus materias primas y algunos manufacturados, debido a la nueva política comercial del actual gobierno del presidente Bouteflika, la exportación de bienes y servicios es de 22,6 billones de $, aunque el petróleo y el gas es lo más que suma. Las importaciones de bienes y servicios eran de 11,7 billones de $ por el año 2000, pero la deuda exterior es de 25 billones de $ y el servicio de la deuda es de 4,5 billones de $.(Fuente ONS Argelia - Banca Mundial).
Si no hubiera sido por el integrismo islámico Argelia sería hoy un gran país, pero tenían que haber seguido una política inteligente, adaptada a las circunstancias del país, ayudando a las zonas pobres en agricultura con ayudas estatales para poner en producción las altas mesetas y las tierras del sur, incluso parte del desierto, creando granjas familiares para los campesinos sin tierras y dándoselas en propiedad, con la única prohibición de no dividir la tierra a su muerte entre sus hijos; incluso, partes del desierto del Sahara se podían haber puesto en explotación de esta manera. Había que haber tomado lecciones de la agricultura israelita y lo que habían hecho en el desierto del Negueb o poner en práctica las explotaciones intensivas que los americanos han hecho en California y llevar a la práctica en zonas como la fértil llanura de la Mitidja o el Oranesado. ¡Si los franceses lo habían logrado, porqué no podía haberlo conservado y ampliado el nuevo estado¡.
Nadie podría explicarse, si llega ahora a Argelia, como los antiguos vergeles han desaparecido para dejar paso a tierras abandonadas o donde crece solo la hierba para los corderos de paso. Se han perdido cuarenta años en las zonas agrícolas, con repercusiones terribles para la economía del país, y lo peor es que no se ve un futuro próximo. En el mes de agosto del 2003, estando reunido en los alrededores de San Francisco, California, en casa de mi amigo argelino Moktar con una grupo de amigos argelinos emigrados en dicho país, algunos ya con nacionalidad norteamericana, me daban la razón en estos planteamientos y, sobre todo ellos, que habían conocido las tierras argelinas y sus capacidades y veían la rica y floreciente agricultura californiana. Algunos opinaban que si se hubiera tenido después de la independencia una política inteligente agrícola y pensando solo en Argelia y no en las elucubraciones arabo-musulmanas, la costa agrícola argelina y sus alrededores hubiera sido la California africana, y al haber riqueza no habría entrado el islamismo y el fanatismo islámico que todo lo destruye.
Todos coincidían que el "savoir faire" agrícola de los campesinos argelinos era bastante bueno, pues los que trabajaban la tierra todos los días en tiempos de la colonización, eran los campesinos argelinos con su azada en la mano. Lo que pasaba era que la propiedad de la tierra la tenían los franceses y no los campesinos argelinos.
Es una pena ver los miles de emigrantes argelinos que hay actualmente en Canadá, USA y Europa y que han tenido que salir del país contra su voluntad para trabajar y entregar sus conocimientos, su trabajo y sus energías a otros países, porque en su país no pueden vivir honradamente y tener un futuro prometedor como cualquier persona libre del siglo XXI. La causa fue la introducción del arabismo en Argelia, el querer crear una un Magreb árabe y musulmán y con ello permitir que se desarrolle el fanatismo islámico de los islamo-nazis.
Debido a la inestabilidad que ha creado los islamo-nazis, Argelia ha perdido unas 180.000 personas y paralizado el desarrollo del país. Pero, perseguidos por las fuerzas argelinas, ahora tienen que refugiarse en Marruecos, para desde allí lanzar ataques contra intereses marroquíes hasta que se les diga que deben ir a empezar a actuar en Europa, lanzando una campaña de atentados indiscriminados contra lo que ellos llaman "los cruzados europeos", que es el lenguaje que emplean los islamo-nazis del grupo Al Quaeda del Osama Ben Laden. Una prueba de ello fue el terrible atentado de Madrid, el 11 de marzo, donde perecieron cerca de 200 civiles inocentes y hay unos 1.500 heridos.
El Gobierno español no tuvo nunca en cuenta las advertencias que le habían hecho los gobiernos argelinos y marroquíes sobre los islamistas que vivían y trabajaban en España y colonias. Después del atentado de Casablanca, el 2003, las autoridades marroquíes habían advertido a Madrid sobre la presencia en España de muchos de los dirigentes del atentado de Rabat que habían podido escapar del cerco de la policía marroquí. Rabat había informado, según ha dicho la prensa marroquí, de la presencia en territorio español de los discípulos del llamado emir salafista marroquí, Mohamed el-Fezzazi, condenado a treinta años de prisión por estar detrás de los kamikazes de Casablanca; los detenidos en Madrid después del 11 M, Zougam y los hermanos Benyaich, eran discípulos del citado emir, el cual exhortaba a sus discípulos y partidarios a emplear el teléfono portátil como "arma del islam".
El peligro del fanatismo islamista es una realidad internacional, vía El-Qaida de O. Bin Ladem. Los marroquíes fanatizados no son sino piezas del mismo tablero, al igual que los islamistas argelinos que tantos crímenes han cometido. Jamel Zougan, detenido en Madrid por el 11 M., es el contacto de los hermanos Benyaich, quienes están a su vez en contacto con el mollah Krekat y con la organización Ansar el-Islam, para establecer el contacto con el jordano Abou Musab el-Zarkawi, buscado por haber teledirigido el atentado de mayo 2003 en Rabat; también está buscado por esto un amigo de los hermanos Benyaich, llamado Youssef el-Jamaiqui, británico de pasaporte y de origen jamaiquino. Algunos de estos islamistas, según denuncia la propia revista L’Intelligent, Jeune Afrique, (n.2254)-21-27 de marzo del 2.004, están en contacto con Mohamed Guerbouzi alias, Abou Issa, nacido en Larache y fundador en Londres del Grupo Islámico combatiente marroquí y alumno privilegiado del predicador jordano de origen palestino, Abou Qotada el-Palestini.
Un hecho que se ha comprobado con las últimas detenciones en Madrid, es que, al igual que los islamistas que actúan en Argel, están todos metidos en el tráfico de drogas duras, heroína; la red marroquí está metida en el tráfico de hachisch, como se ha podido demostrar tras la detención del iman de Toledo, Hichem Temsemani, arrestado por la policía española y extraditado a Marruecos, por estar implicado en el atentado de Casablanca. Pues bien, este iman es el hermano del patrón de la droga en Rif marroquí, Rachi Temsemami.
Dentro de unos días tendrán lugar las elecciones a la presidencia en Argelia, por lo que es de temer que el fanatismo islámico intente actuar en este país a base de atentados como los de Casablanca y Madrid. Es de esperar que las autoridades argelinas saquen las lecciones oportunas, no solo de estos atentados terroristas islámicos sino de los miles de atentados que han llevado a cabo estos individuos fanatizados, llamados "los locos de dios", que tanto sufrimiento han hecho padecer a Argelia y al Maghreb.
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