Juan Vives Suriá

Lorenzo Doreste

A los ochenta años acaba de fallecer en Caracas el padre Juan Vives Suriá. Era el patriarca por antonomasia de Venezuela, la persona que por su edad y sabiduría ejercía más autoridad moral en el país. Nació en Barcelona. Recibió el sacerdocio a los 27 años e inmediatamente se trasladó a Venezuela a ejercer como cura en el Callao, estado de Bolívar. Se adhirió enseguida a la doctrina eclesiástica de la teoría de la liberación, que surgió en los años sesenta. En 1978 fundó la comunidad ecuménica Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social (Fundalatin), cuyo objetivo es la defensa de los derechos humanos en un continente dominado por dictaduras militares.

Consciente de las limitaciones de la dialéctica y de la gran fuerza y capacidad de engaño de los medios de comunicación dominados por la oligarquía, el padre Vives recurrió a los documentales veristas para mostrar al mundo los lacerantes problemas de su país de adopción. Los documentales más destacados y difundidos fueron: La deuda externa, ˇAmérica, despierta!, Petróleo y cambio y Otro mundo: del terrorismo a la paz, títulos bastante expresivos de sus objetivos y contenidos.

Se identificó con los ideales humanísticos de la Revolución Bolivariana, y con frecuencia acudía a eventos bolivarianos en defensa de la paz y de los derechos humanos, para explicar por qué debían apoyarse tales propuestas. Criticó mucho la responsabilidad de los medios de comunicación oligárquicos en el conflicto que se vive actualmente en Venezuela.

En una entrevista en el canal de televisión del Estado afirmó en una memorable ocasión: "Y aquí sin duda -debemos reconocerlo-, hay una guerra mediática que tiene que tener un parao. Uno siente que la gente se está enfermando. ˇYo he visto ojos de odio, bien cerca! Y no me duele por mí, me duele por quienes lo manifiestan y por quienes son infectados por este odio. Yo pido de veras, y es un clamor universal, hacer un juicio moral contra estos medios por parte de los hombres y mujeres de buena voluntad de Venezuela, de los países hermanos y del mundo".

A raíz del golpe de estado de abril de 2002 -apoyado por Bush y por Aznar- formó parte de la comisión especial encargada de supervisar las investigaciones abiertas por el ministerio público sobre los sucesos ocurridos en aquellas aciagas fechas.

En los últimos dos años, el padre Vives Suriá acudía con frecuencia a espacios de opinión en radios y televisiones de Venezuela, siempre alentando a la defensa de lo derechos humanos y a la concordia: "No hacemos nada si no formamos comunidad, con crítica participativa solidaria, que es la esencia de ser cristiano. El amor a Dios y al prójimo tiene que ser también el amor político, como lo dijo el obispo y pastor brasileño Pedro Casaldáliga, y no le tengamos miedo a esa palabra: amor".

Apoyaba mucho al presidente Chávez, y también lo criticaba. Chávez al principio de su presidencia no cuidaba nada sus modales. Parecía que quería identificarse con los más pobres de sus paisanos, que eran su principal preocupación. Ahora ya está más conciliador, no habla con desprecio de la oligarquía depredadora, sino que la invita a sumarse al proyecto bolivariano, a la vista de sus logros. Lo cierto es que la economía venezolana ha mejorado, porque el Estado controla mejor las fuentes de riqueza nacionales y gran cantidad de pobres hambrientos han adquirido una formación profesional básica que les ha permitido entrar en el mercado de trabajo. Hasta el máximo opositor, el empresario Gustavo Cisneros, se ha dignado a dialogar con Chávez después de tanto hostigamiento y tantas mentiras en sus medios de comunicación.

Cuando se escriba la historia de los problemas sociales y políticos en Venezuela en los últimos años, el padre Juan Vives Suriá ocupará el destacado y encomiable lugar que le corresponde.