El Juego del Palo
El palo, la vara, los bastones, el garrote, el palo boyero.... Existen muchas formas y denominaciones, dependiendo siempre de sus características, para calificar al palo que blanden los jugadores en este deporte canario. Las crónicas de la Conquista nos dejaron buena cuenta de la utilidad tanto guerrera como lúdica-deportiva.
Los aborígenes eran muy hábiles con su mango, demostrando su maestría en los cruentos ataques de los conquistadores. Posteriormente, su uso languideció por la prohibición impuesta, aunque siempre las gentes del pueblo recurrían a él para defenderse de los piratas o resolver algún que otro desafío por motivos de desavenencia. El tiempo fue transcurriendo y su manejo pasó de algunos, escasos, campesinos y pastores a sus hijos.
Hoy en día se practica como deporte autóctono.
Dos son los jugadores que se sitúan sobre una superficie o terrero. Los participantes han de ser nobles, perseverantes, valientes, pero no peligrosos ni nerviosos.
Cada uno de los dos contrincantes agarran con habilidad un palo, que en función de su tamaño grande, medio o chico, el posicionamiento (cuadras) y la distancia entre los jugadores es diferente entre los jugadores, al igual que los movimientos, de ataque (contrear), defensa (atajados).
La habilidad de las técnicas o "palos" deben combinarse desde su buen posicionamiento. Hay que atacar (trabadas, circulares, quites ...) y responder al ataque (barrido, recogido ...). El sonido del choque limpio, concatenado, dinámico, entre los palos es el único que se debe escuchar. La destreza de los roces debe dar y crear vistosidad.
No es necesario
demostrar la superioridad, sino enseñar la habilidad, agilidad y riqueza técnica de los movimientos coordinados de todo el cuerpo y el palo.Actualmente se realizan exhibiciones de este y otros deportes culturales canarios en diferentes fiestas y actos populares.
Infórmese, de entre otros sitios, en
La Agrupación Canaria de Modalidades Deportivas Canarias.
C/ Amanecer, 45. La Laguna. Tel.: 922 26 44 02.