La ignorancia es dañina, en ocasiones, para los propios ignorantes
Ekade
La consideración de que el "Juego" está por debajo del "Deporte" no es sino un prejuicio social fundamentado en el desconocimiento de la definición de ambos conceptos por las Ciencias de la Educación Física.
Posiblemente la ULPGC peque de no haber trasladado la suficiente información, o no haberlo hecho de modo que llegue a las capas más populares. Lo cierto es que se sigue pecando de pensar que hay una definición por encima de otra.
El concepto de "Deporte", internacionalmente, es el que adquiere una actividad física cuando está perfectamente reglada. Refiriéndose tanto a su desarrollo como al sistema de puntuación de la COMPETICIÓN. De ahí el hecho de que alguien haya inventado, de forma más que apresurada, ciertas competiciones antaño inexistentes en nuestra tierra; y se hayan reglado prácticas populares con el peligro de merma técnica que, ya en su día, sufrieron –por ejemplo– el esgrima u otras prácticas marciales.
Otro de esos males adquiridos por desvirtuar o malentender conceptos bien definidos es entender que las "artes marciales" son una exclusiva de Oriente. Nada más lejos de la realidad. Las artes marciales son artes de guerra; artes de defensa y ataque, y da lo mismo que exista puntuación, competición, que se regle o no su práctica o que venga de Zimbabwe, Japón, Argentina, Hawai…
La consideración de "juego" es justo la que no implica la catalogación de "Deporte". O sea, la que no está reglamentada, por lo que no puede ser llevada a competición. De tal modo, el futbol está considerado "Deporte" cuando se cumplen todas las exigencias del reglamento; léase que las Ciencias de la Educación Física no lo considera "Deporte" cuando se han juntado un grupo de amigos para patear un balón y no son once para once y tres árbitros, no hay un campo reglamentario… de ahí que hayan surgido tantas variantes (futbol sala, etc.)
El "Juego" es el principio de cualquier deporte. Todos empezaron a practicarse como actividad física sin reglamentar y fue solo en la búsqueda de competir donde nacieron las reglamentaciones, convirtiéndose en limitaciones: muchas veces, mermando técnicamente la práctica original; uniformando a los practicantes, en ocasiones alejándolos de la comodidad original; haciendo entrar en escena a jueces y factores ajenos a la propia práctica (patrocinadores y apuestas) que acaban con los grupos formados por naturales de una localidad precisa, para pasar a buscar sujetos de alto rendimiento saltando cualquier tipo de fronteras.
No soy quién para apostar por una u otra definición ante las actividades físicas propias de este pueblo, que lo hagan sus practicantes, pero si que abogo por una mínima formación antes de opinar sobre el tema, lo otro es dañino y supone una burla de quienes están al tanto hacia los que opinan con propiedad: los/as propios/as practicantes.