"JUICIOS SUMARÍSIMOS"

KAHINA

Recientemente la editorial Temas de Hoy, ha publicado un libro del magistrado, SR. D. Javier Gómez de Liaño, titulado "JUICIOS SUMARISIMOS", para peritos, aprendices y profanos, que todo canario patriota debiera leer, y que tienen la obligación de conocer, para que entiendan de una vez, -incluidos lo canarios de servicio- como la Metrópoli colonial manipula la democracia, de la que tanto se jactan, permitiendo que los partidos políticos manipulen a la Justicia española en favor del poder económico, que hace tiempo es quien de verdad está gobernando a España y sus colonias.

Remitiéndonos a la página 31.16, dice textualmente su señoría: "Por muchas vueltas que llevo dadas al asunto, es hoy, y sigo sin entender esa prerrogativa que el artículo 56.3, de la Constitución concede al monarca: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". El argumento de que "todo acto del Rey se refrenda por el gobierno" me parece de muy poco peso, entre otras cosas porque el texto constitucional no distingue entre lo público ni lo privado. Consagrar un rey que sólo responde ante Dios y ante la historia es un residuo autocrático inconciliable con una Monarquía Parlamentaria. Resulta asombroso que la justicia se administre en nombre de alguien que es irresponsable.

Continúa su señoría en las paginas 51.12-13-14-15,.... aclarando a los analfabetos de la política, que no puede haber jueces independientes si el poder judicial no lo es en su conjunto. Porque, por poner un ejemplo, ¿de qué le sirve a un juez ser independiente si sus resoluciones pueden ser revisadas y revocadas por un tribunal superior que sólo lo es funcional y orgánicamente, pero no científica ni moralmente? - ¿De qué le vale a ese juez ser independiente si puede ser sancionado, procesado y condenado, respectivamente, por un Consejo General del Poder Judicial, o un Tribunal, incluido el Supremo -por supuesto repleto de magistrados obedientes-, por dictar resoluciones desde su independencia judicial y conforme a la ley?

Aunque un juez se empeñe, no puede haber justicia independiente si por encima de él otros, manchados por la negrura del temor o guiados por la ceguera de la ambición, echen por tierra la tenaz independencia del inferior. Mientras la justicia de verdad no sea capaz de vencer a la justicia del poder, y los jueces, todos a una, no planten cara a la justicia de intereses, el problema de la justicia será un mal de piedra que irá de generación en generación, y la ley del más fuerte será la que impere. Tal como van las cosas, lo jueces no deberían jamás proceder contra poderoso alguno, porque el poder es cosa de mafiosos, y las mafias tienen sus leyes para arreglar sus cuestiones entre ellos, al margen de la ley. Si un juez mete la nariz en las corrupciones de la política o de los negocios se juega no sólo su prestigio, sino muy posiblemente hasta su carrera, si no su honor e incluso su vida. Este pensamiento es de un magistrado ya muerto.

Finalmente a un colega de París le oí decir que "no hay que engañarse, el poder judicial no existe en Francia." Nada cabe esperar de un poder judicial que sale del Parlamento y de un ejecutivo que sale de legislativo". Aun así, ha habido naciones -y alguna sigue habiendo- donde el poder judicial ha sido tan fuerte como los otros dos; pero estas excepciones, la mayor parte de las veces, se han debido a la inteligencia y fortaleza de algún juez capaz de resistir el oleaje del enfurecido mar de poderes dispuestos a ahogarlo. Ahí está el caso del juez JOHN MARSHALL, presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que a lo largo de más de treinta años de profesión jamás se rindió ante nada ni nadie y constituyó un verdadero ejemplo de la dignidad del poder judicial.

Recomiendo la lectura de este libro a todos los amantes de la libertad de los pueblos, por su Independencia, por su Soberanía, por la democracia verdadera y nunca manipulada, para que todos los pueblos del mundo puedan vivir en paz y en libertad.