Kateb Yasin: La guerra de los dos mil años
*Francisco P. De Luka
Se cumplen 10 años desde el asesinato del gran poeta, escritor, periodista y autor teatral kabilio, y su recuerdo recobra excepcional fuerza en estos días en que el fantasma fundamentalista recorre nuestro ya de por sí atribulado mundo. Kateb se enfrentó a la sinrazón que pretende convertir a la heroica Argelia que luchó contra el colonialismo francés en un Estado islámico anacrónico; a la intransigencia de un Islam mal entendido e interpretado al pie de la letra medieval. Él fue de los primeros que dijo aquello de "no soy musulmán y no soy árabe", por la reacción natural de su orgulloso y libre espíritu amazigh o bereber frente al fanatismo ultrarreligioso y, lo segundo, por no fluir por sus venas la misma sangre de los invasores orientales del s.VII d. C que impusieron una cultura y una religión muy distintas a la del milenario pueblo que desde siempre habitó el norte de nuestro Continente, el mismo que llegó a Canarias hace dos mil quinientos años. Fue luchador por las ideas diáfanas y sencillas que nacen de saberse miembro legítimo de una etnia ancestral africo-mediterránea y atlánto-sahariana, la de Juba I y II de Mauritania, Yougurta, Tertuliano, Massinissa, Septimio Severo, San Agustín, San Cipriano, Apuleyo, Apolinario de Cartago, la valerosa Dihya Al Kahina, la reina touareg Tin-Hinan o la de Doramas, Tanausú, Benchomo.. entre otros canarios y, más modernamente, la del Emir Abdelkader, caudillo argelino que luchó contra los franceses en la 1ª mitad del s. XIX, o la de Abdelkrim al Khattabi, que lo hizo contra los españoles en la guerra del Rif, en 1921, y de tantos otros...
Nace Kateb Yasin en Constantina, norte de Argelia, en 1929, hijo de un funcionario judicial y de una renombrada poetisa, tamettutt (mujer) de la "tamusni" (sabiduría oral) siguiendo la tradición amazigh de transmitir la cultura popular.
Después de asistir a la escuela coránica hasta los 7 años su padre decide quitarlo de aquella, por no considerar útil el aprendizaje del árabe desde un enfoque exclusivamente religioso y ortodoxo, e ingresa en el Liceo francés.
Con 10 años escribe, en colaboración con un compañero, una novela de amor, demostrando ya una sensibilidad literaria fuera de lo común. A la edad de 15 años es detenido por los franceses cuando, siendo alumno del Liceo de Setif, participa en las manifestaciones del 8 de Mayo de 1945 en dicha ciudad argelina (al suroeste de Constantina), en donde tuvo lugar la sangrienta represión colonial que costó 45.000 muertos. En la prisión sufre el tormento psicológico que supone la simulación de su propio fusilamiento al amanecer, con el fin de hacerlo hablar. Esos momentos, según él mismo dijo, supusieron tan fuerte impacto que a partir de ahí su espíritu se impregna de una fuerte carga poética que expresa el cúmulo de sentimientos que pugnaban por salir a borbotones, al tiempo que descubría la revolución, su palabra más querida. Revolución, mezcla del rechazo al invasor de su tierra y deseo intenso por reivindicar la cultura y el hecho existencial de la milenaria etnia amazigh, la dueña del país natal. Su madre, creyéndole muerto, pierde la razón y es internada durante largos años. Una vez en libertad, en 1946 y gracias a un impresor de Annaba, publica su primera serie de poemas "Soliloquios". Los libreros franceses de la época le boicotean su obra y rechazan mostrarla en los escaparates. Un compatriota, Tahar Ben Lounissi, que llegó a ser su padre espiritual, le ayuda y logra ponerla en circulación.
Tenía 17 años y mucho sufrimiento a sus espaldas. Entre el año 1946 y 1947 se ofrece, siendo militante del PPA, a dar clases de alfabetización a los adultos iletrados de Annaba, en un gesto de entrega juvenil que dice mucho de su positiva y carismática personalidad. En 1947, con la ayuda de un gobernador general de Argelia favorable a los nativos, su obra "Soliloquios" empieza a ser conocida en Francia y hacia allá viaja a la edad de 18 años impartiendo una conferencia sobre el Emir Abdelkader en la Universidad parisina de La Sorbonne. Entra en contacto con los emigrantes argelinos y se relaciona con intelectuales de la izquierda gala que le ayudan a publicar su primer poema ("Abierta la vía") en Francia, en la revista "Les lettres françaises", en Mayo de 1947. En Enero de 1948 aparece igualmente en la Metrópoli la obra "Nedjma o el poema del cuchillo". A partir de ahí Kateb comienza una etapa prolífica donde alterna la producción de artículos, poemas y piezas teatrales.
Regresa a Argelia y en el período 1948-50 es periodista en el diario "Alger Républicain". Su padre muere en 1950, instala a su madre y hermanas en la capital, Argel, y entre 1950-52 viaja a Francia por motivos laborales y regresa otra vez a su país encontrando trabajo en el puerto de la capital argelina. En el período 1952-62 comienza su etapa "nómada" que le lleva a viajar a distintos países europeos: Italia, Bélgica, Suecia, Yugoslavia.. llevando el mensaje político-cultural del pueblo amazigh, kabilio, de su Argelia profunda y tradicional, todavía bajo la bota opresora del colonialismo francés. En 1958 estrena en Túnez la obra teatral "El cádaver en círculo" y entre 1960-61 escribe en la revista "Afrique-Action", vanguardia socio-política del ya conseguido movimiento emancipador de los países del Maghreb que en los años de la década anterior habían accedido a la independencia, reivindicando ya abiertamente el proceso de autodeterminación del país argelino, que aún no había alcanzado su liberación. El año de la definitiva constitución del Estado argelino independiente (1962) coge a Kateb Yasin en Alemania y en Febrero del mismo año participa en el Congreso de Escritores afro-asiáticos que se celebró en Egipto. Transcurre su vida en la Argelia independiente, siempre defendiendo la berberitud, la forma de vivir libremente en la tradición ancestral, en el mantenimiento y desarrollo de la lengua tamazight, que él mismo se empeñó en conocer a fondo. Se pronunció, junto a Mouloud Maâmmer y otros intelectuales, en contra de las influencias culturales del imperialismo árabo-oriental y del imperialismo occidental y por mantener el agemmir (dignidad) bereber.
El proceso de enriquecimiento personal de los políticos corruptos del FLN en el poder condujo al pueblo argelino a un progresivo empobrecimiento, que se acentuó con la crisis energética del comienzo de los 80. Justamente en Abril de 1980, trás la prohibición de una conferencia a Mouloud Maâmmer en la Universidad de Tizi-Ouzu (Kabilia), el régimen pro-árabe argelino da los primeros signos de represión cultural que desembocan en violentas manifestaciones, huelgas, etc, en unas jornadas que se conocen como la Primavera de los Bereberes (Tafsut Imazighen). Esta reacción gubernamental estaba destinada a complacer a los incipientes sectores integristas islámicos y arabizadores, que se miraban en el espejo de los mukhaidines afganos y que empezaban a recoger sus frutos en el descontento social de la población, hasta el punto de ganar las elecciones municipales de 1990 y las legislativas de 1992. A partir de 1980 todo fue muy difícil para el movimiento cultural amazigh en Argelia, un país de clara raigambre etno-cultural bereber.
Mientras tanto, desde los años 60 y 70, la actividad de Kateb Yasin nunca se estancó: obras teatrales como "Mhamed, coge tu maleta" o la "Guerra de los dos mil años", ambas traducidas del francés a la tamazight, suponen lo más selecto de su obra. En la segunda de ellas se narra de forma cuasi épica la historia milenaria del pueblo bereber desde el Oasis de Siwa (Egipto) hasta la costa atlántica y Canarias y desde el Mediterráneo hasta la curva del río Niger. Es un canto símbólico a la esperanza del resurgimiento amazigh, a la victoria futura, a la "azbu adelsan" o resistencia cultural, a la confirmación de la existencia misma de nuestra etnia que se reparte fragmentada entre países diversos, desde la cuenca mediterránea hasta las más profundas naciones del Sahara Central o del Sahel. Es un homenaje a esa "mayoría despedezada", como él mismo señaló en unas declaraciones a "Le Monde" en las que negaba, como afirman los arabizadores, que los bereberes sean una minoría. Es en este comienzo de siglo, en el que todos los países enfilan la proa a la locura suicida integrista, buscando la armonía y la convivencia en libertad de las diversas religiones, cuando cobran su verdadero sentido las palabras de Kateb: "Ganaremos la guerra de los dos mil años", es decir, ganaremos la tradición, la justicia y la verdadera democracia, respetando los derechos nacionales de los cientos de Pueblos que existen en el Planeta. Es la batalla político-cultural contra los "imanes" fanáticos, como aquel de Ain Taya (Argelia) que en el verano de 1990, según un diario argelino, proclamó en la oración del viernes que "es lícito matar a un kabilio". Estos "mensajes" condujeron al asesinato de otros intelectuales y artistas kabilios en la década de los 90: el escritor Tahar Djaout, el cantante de "rai" Cheb Hasni, el profesor y poeta Mohand Taleb, el también cantante Matoub Lounés ya secuestrado en 1994 y asesinado en Junio de 1998, aparte de la quema de numerosas escuelas y el degüello de directores de Liceos en presencia de sus alumnos, o la interminable lista de campesinos, pastores, mujeres, ancianos y niños aniquilados en las zonas rurales del Departamento de Argel, todos ellos llevados a cabo por el terrorista GIA (Grupo Islámico Armado).
Por otro lado, beneficiando indirectamente a los islamistas, la cultura oficial argelina ha ignorado permanentemente, por ejemplo, la obra del cristiano Jean Amrouche, padre de la identidad cultural bereber y autor de "Cantos de Kabilia", así como a historiadores y literatos que apoyaron al FLN, como André Nouschi, Emmanuel Roblès o Jean Sénac.
Guerrero de las ideas justas, batallador que enarboló la afilada palabra que penetra las conciencias, Kateb nos dejó el mensaje de la libertad suprema, elevada a la enésima potencia: "es la revolución dentro de la revolución misma", como él mismo gustaba decir. Y como buen amazigh se centraba en la mujer bereber y la convertía en el punto de equilibrio. Ella es la columna vertebral de la sociedad tradicional amazigh. Madre, esposa e hija son el "adasil" (fundamento) que representa el pasado, el presente y el futuro. Siempre fue -y es- la mujer tamazight mirada profunda y expresiva, cuerpo cimbreante y dulzura infinita.Y, como dijo Mouloud Djema al elogiar la figura de Kateb, es guardiana de valores fundamentales y es guía en las tinieblas del hombre..
Para concluir este homenaje al autor kabilio, recordemos ahora una adivina del poeta canario Francisco Tarajano relativa a la madre, y traducida a la tamazight:
¿ma tffi, ma tffi / tayri-s t^tazudi / zeg-wadday tecnu azgau / ar tehsi tufaut-s.
(¿Quién derrama, quién derrama / todo su amor y dulzura / desde que canta la cuna/ hasta que su luz apaga?).
*(publicado en "La Gaceta de Canarias" el 14-10-2001)