La Hora de ATI


Juan Manuel García Ramos *

LA AGRUPACIÓN TINERFEÑA DE INDEPENDIENTES nación en 1983 y en octubre de 1985 se federó, en un acto que tuvo lugar en Betancuria majorera, con otras fuerzas insulares para constituir lo que primero fue FRAIC y ahora son las actuales Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC).

Ha transcurrido más de una década desde que algunos hombres y mujeres de Tenerife decidieron organizarse en torno a la idea de colocar dignamente a su isla en el contexto político del archipiélago, con el objetivo de conseguir una sociedad de todas las islas más justa, más libre, pacífica y solidaria.

Quizá sin meditarlo demasiado, ATI alineaba en 1983 las primeras piedras de un nuevo pensamiento político que ha llevado a uno de sus hombres a la presidencia del primer Gobierno nacionalista de la historia de las Islas Canarias. Este curso de los acontecimientos es una verdad irrebatible, al margen de las descalificaciones de todo linaje lanzadas por parte de sus adversarios políticos a lo largo de todos estos años.

Larga penitencia hemos pagado algunos de los que confiamos desde el principio en los pasos dados desde el insularismo de origen al nacionalismo de nuestros días, con todas las reservas que se le quiera hacer a ese nacionalismo, desde fuera del actual Gobierno y coalición, o desde dentro de uno y de otra, como hemos hechos nosotros mismos en más de una ocasión, y en la creencia siempre de que la crítica argumentada es un instrumento indispensable para la construcción de una idea si queremos que la misma crezca y se desarrolle desde la aportación de todos.

Todo ha ocurrido en muy poco tiempo y quizá la ausencia de un debate interno más intenso en ATI ha sido un hándicap a la hora de perder el tren de los acontecimientos tal y como se iban desarrollando.

Nadie podrá negarle a ATI sus primeras aportaciones a favor del nacionalismo que hoy abrazan las AIC y la misma Coalición Canaria. Nadie, por otra parte, se lo ha negado desde dentro de la federación y la coalición citadas.

Pero lo que ayer fue iniciativa propia: la construcción de un pensamiento político de defensa auténtica de cada una de las islas desde ellas mismas, en primer lugar, y, luego, de defensa del archipiélago frente al Gobierno del estado, hoy puede percibirse como una suerte de estratégico "regreso a los orígenes" a fin de meditar con más calma los tramos de un proceso algo precipitado en el tiempo y, lo que es más importante, en los capítulos organizativos.

Frente a las acusaciones de desarticulación, las AIC se entienden, trabajan, avanzan y genera política y poder. Su primer congreso no fue un éxito, pero a trancas y barrancas son hoy la fuerza sobre la que bascula la gobernación del archipiélago, y esto es lo que hay. Ninguna otra organización política, llámese PP o PSOE, puede tampoco presumir de implantaciones organizativas sosegadas en todos los territorios insulares.

El pacto de las AIC con la ICAN de Mauricio y Mendoza, el CCI de Lorenzo Olarte y Asamblea Majorera no ha añadido nuevas dificultades a las antes surgidas en el mismo seno de las AIC y si ha servido para redondear con nuevos ingredientes la nueva oferta nacionalista de la política del archipiélago. Estamos a un paso de la historia si conseguimos consolidar el nacionalismo que hoy gobierna en la Comunidad y tiene grupos parlamentario en las cámaras legislativas estatales.

Después del romanticismo nacionalista de Secundino Delgado, del africanismo inconvincente de Cubillo, del nacionalismo marxista y universitario de UPC y la inacción parlamentaria y de gobierno en general del PNC, hoy también en CC, con el patrimonio de sus siglas y la seriedad de todos sus fundadores, dirigentes y militantes, el nuevo nacionalismo suma de AIC, ICAN, CCI, Asamblea Majorera y el citado PNC, ha venido a demostrar a todos que es posible un nacionalismo interclasista, pacífico, flexible y a la altura del debate político actual, caracterizado por el respeto del orden democrático, la independencia política y económica de la UE y la sociedad internacional.

Esa posibilidad se está demostrando día a día. No de boquilla, sino participando en el gobierno de la Comunidad, de los cabildos y de los ayuntamientos y en las tribunas del Parlamento de la Comunidad, del Congreso y del Senado, y confrontando con la realidad los programas respectivos de acción política.

Ese nuevo nacionalismo ha de asentarse en el espectro político del archipiélago, junto al resto de las fuerzas con vinculaciones estatales – a las que, por supuesto, no niego su capacidad de defender nuestros intereses-, para concentrar los esfuerzos políticos que hoy se encuentran algo dispersos en CC, y para unificar esa oferta electoral con mayor contundencia, tanto económica, como social, cultural y políticamente hablando. Ha de darse, tarde o temprano, una convergencia de toda la gama de orientaciones nacionalistas detectables tanto en las AIC, como en el resto de las fuerzas de la mencionada CC.

Si ATI protagonizó el primer avance de lo que hoy empieza a ser una realidad, tiene la obligación ahora de enfrentar el nuevo escalón conceptual de la estructura nacionalista futura.

Adán Martín ha sido el artífice del despliegue regional de ATI y quizás también esté obligado a enfrentar este nuevo desafío. Sin prisas, pero con el optimismo del trabajo bien hecho hasta ahora y con todas las posibilidades de salir airosos de este nuevo empeño.

Hace unos días estuvo en las islas el profesor Fuentes Quintana, tan poco sospechosos de la fe nacionalista, y nos dejó dicho algo muy a tener en cuenta. Reconoció sin tapujos que CC hoy era la voz menos mediatizada para defender ante el resto del estado las necesidades de nuestras islas. Hablaba el respetado economista desde su conocimiento de Canarias y de la política última. Quizás nosotros no le estemos dando importancia a lo que ha ocurrido aquí de unos años a esta parte, pero a veces es necesario salirse un poco del presente, de algunas miserias del presente, y empezar a mirar las cosas con un poco más de perspectiva.

* (20 de marzo de 1994)

* Extraído de su libro "Prosas Atlánticas" 1998