La Isleta en lucha
Rafael "Grillo" Videla Monberg *
Los artistas plásticos, los hombres de la cultura, los pensadores, los cívicos, las universidades solo adquieren sentido cabal cuando están comprometidos con las aspiraciones y necesidades del pueblo que los sustenta. Por lo tanto su mejor obra de arte será sumarse codo con codo en plena calle, en plena llaga, en plena voz de todos para todos, conformando así un acto bello de legítima defensa ciudadana. El pueblo de La Isleta esta en lucha. ¿Luchar es violencia?
El que siembra odio cosecha odios. Los gobiernos como el PP aliado a Bush, cosecharán lo mismo que plantan.
Hay épocas de paz, de siembra. Otras de defensa, que no de invasión conquistadora. El pacifismo absoluto es perfecto y apetecible por los hombres y mujeres honrados... pero si son llevados hasta las últimas consecuencias conducirían al exterminio de los propios pacifistas. La sumisión del pacífico beneficia al artero. Si se tienen ideas y problemas comunitarios a resolver se debe estar alerta, con aptitud de defensa de lo que pretenden sembrar. Los odiadores de siempre exigirán un pacifismo idiotizante, y para ello apelarán una y otra vez a la descalificación, cuando no a la represión directa. Una de sus formas de ataque se pueden ver en las cámaras de televisión que han colocado en las puertas cerradas de la futura Casa de la Cultura de La Isleta. Los bebés detenidos y desaparecidos durante la Argentina de la dictadura militar, esas cámaras y las bombas "inteligentes" que invadieron Irak son parte de la misma cachetada.
Las ideas no se matan pero hay que defenderlas. Tenemos el ejemplo de Jesús, el Cristo, que no era un pacifista inconsecuente. Él sembró pero debió blandir el látigo contra los mercaderes del Templo, e inclusive al despedirse de sus discípulos les recomendó que vendiesen los mantos para comprar espadas. ¿Existe mejor espada que la de la palabra organizada y unísona de un pueblo valiente?
Para ganar se gana convenciendo, convencidos de que callados como corderos nunca serán escuchados, sobre todo por los demás ciudadanos de las Islas Canarias, porque los del poder actual no se tapan los ojos, las oídos y la boca sino que pretenden tapárselas a los que no comulgan militarmente con ellos. Así, ante el abuso de la democracia, mientras más se auto proclaman "demócratas" más instalan represoras cámaras de tele, para apuntar al miedo, al mismo corazón del "no te metas" que silencia anhelos y desbarata puebladas libertarias.
Como nos enseña el pensador de Gran Canaria do Emilio del barco: "Un pacifismo menos extremo, el pacifismo militante realista, sí tiene capacidad de supervivencia. Es aquel que defiende el pacifismo en todas las circunstancias, que influye para que la sociedad vaya eliminando medios y actitudes violentas, pero que es capaz de defenderse. A sí mismo y a quienes crea que son atacados injustamente. El abuso del grande sobre el pequeño, no sería justificable con principios pacifistas, sino por el egoísmo propio de quien no quiere complicarse la vida por los demás. O en una connivencia clara con los opresores. Y ambas actitudes serían reprobables. El mundo es, cada día más, una casa común, donde todos tenemos nuestra tarea, para que el hogar funcione."
Hoy por hoy, en democracia, los de la Isleta siembran por amor con los suyos, siembran por la cultura, siembran por el futuro. Ni la represión podrán con ellos, repletos de amor cosecharán, sin duda, un barrio mejor, una barriada dónde sus habitantes dispongan con orgullo de su bien merecida Casa de la Cultura, dónde y cómo ellos necesitan.
* Rafael "Grillo" Videla Monberg
- Escritor y Abuelo de la Plaza de Mayo