EN MÉXICO, LA MISMA GATA...
Camilo Estrada LuvianoEn el año 2000 d.n.e., -o como ridículamente dicen muchos que se pintan de rojo, y ahora en México se pintan de amarillo o del negro anarquista-, triunfó en las elecciones presidenciales del país [México] Vicente Fox y Quesada y, alborozados, todos esos alebrijes juntos con los relamidos jefes, verdaderos jefes, del Partido Acción Nacional, PAN, gritaron hasta el desgañite que había llegado ya y que, ¡por fin!, empezaría el cambio, puesto que en Los Pinos, residencia oficial, despacharía un presidente no priísta, un presidente que por primera vez en décadas no era uno más de la "familia revolucionaria".
Y ciertamente en los Estados Unidos Mexicanos, nombre oficial de México, hoy repleto de gente-muerta-de-hambre hubo cambio para los nuevos encumbrados "políticamente", porque en el poder desde siempre han estado encaramados, son socios de los que han estado gobernando. Pero, tenemos que aceptar que se produjo un cambio ya que la batuta, aunque siempre ha sido llevada por los que son más ricos, ahora con el desalojo del gobierno de los del PRI, de los del Partido Revolucionario Institucional, esta batuta sería llevada por los mismos que ahora no tendrían frente a sí ningún escollo y las clásicas mordidas, -dádivas con que se soborna, según el DRAE-, dejarían de ser una merma en las ganancias de los empresarios panistas, ahora en el gobierno.
A excepción de este "cambio", en la vida del país nada cambió. Sin embargo, siendo objetivos, debemos reconocer que efectivamente ha habido algunos cambios para la chusma, para el pobrerío. Aquellos que hicieron caso al canto de las sirenas pirujas que con argumentos y en tono seductor llamaron a hacer de su voto un "voto útil" para así "sacar al PRI de la presidencia"; esos, generosamente llamados los verdaderamente ingenuos, no dejan de lamentarse por haber votado a favor de Vicente Fox y Quesada, porque, dicen, se puede afirmar, por la situación, en la que apenas sobrevivimos, la situación esta peor que nunca. Fox ha cumplido con todas las expectativas, (lo que se esperaba de él), pero a la inversa; de todo lo que prometió en campaña, no ha cumplido nada de nada estando ya en la presidencia de la república.
Ahora bien, los que hicieron el llamado al "voto útil" se pueden dividir en tres grandes grupos: el primero está conformado por aquellos que por deber partidario o ideológico tenían la obligación de, -debían-, convocar a la población a convertir su voto, que no sacaría a los priístas de Los Pinos, en un "voto útil", que sí lo haría. Esta convocatoria no iba dirigida a los mexicanos que siempre han sido, el llamado "voto duro", el voto que, por la razón que sea, ya está comprometido de antemano y que no cambiará por nada. Ese "voto duro" es el grueso del voto priísta, formado por el voto de los trabajadores sindicalizados que están férreamente controlados por los "charros", -los dirigentes sindicales impuestos por medio de mecanismos ya muy bien afinados por los priístas-, que echan mano de cualquier método para mantener bajo control a sus agremiados, desde los "favores" muy sutiles hasta los "cobros" descaradamente gansteriles; y el voto de los campesinos, ejidatarios o no, controlados de manera similar a través de otras instituciones, heredadas al gobierno actual, el de Fox y Quezada, quien, por obvias razones, no ha hecho nada para desmantelarlas.
El segundo grupo de los que hicieron el ya célebre llamado al voto útil está conformada por toda esa ralea de traidores que en con el pretexto barato de que todo cambia, decidieron dar el "chaquetazo" desertando de las filas donde decían que militaban luchando por la emancipación de los trabajadores.
Y el último grupo es el que debería deprimir más, porque ésta es la verdadera "cosecha política del priísmo. Estos que votaron entusiastamente por Fox son aquellos que siempre esperaron algo del príato y de éste, pero pasó lo que con cualquier partido burgués, sólo recibieron lo que se puede recibir del capitalismo. Estos son la saliva que el PRI escupió hacia arriba. Son los inocentes idiotas.
Esta cháchara puede parecer interesante, porque qué cháchara no lo es, pero en cada sociedad la vida no se rige por cháchara, ésta puede ser ocupación primordial e incluso leitmotiv para los "politólogos" de pacotilla, pero no para quienes gustamos más de otras cosas que del chisme.
En México no pudo haber otro tipo de "cambio", porque el "cambio" mismo fue un simple medio marketinero para llegar a sentar en la silla presidencial a un títere con menos lastre cargando que los priístas y que, además, estuviera, -él y sus socios-, lo suficientemente involucrado en los negocios del capital para que fuera más dúctil, porque así él mismo estaría participando en esos negocios. ¡Y vaya que los panistas lo han hecho! Los del poder, es decir los que manejan la economía del país, encontraron que Vicente Fox y Quezada, montado en esa burra vieja que se llama PAN, era el monigote ad hoc. Ninguno de los priístas podía seguir ocupando la silla presidencial porque todos "cargaban" una gran cola de exigencias populares planteadas desde la Revolución Mexicana, amén de los compromisos adquiridos durante décadas con los "charros", comisarios ejidales y comunales, así como los consejos de vigilancia de ambos, corruptos, además de gran cantidad de lidercillos sindicales de poca monta pero útiles, por un lado, para el control de las masas populares que se inconformaran y, a la vez, como pilares insignificantes, pero muy necesarios para mantener eficaz ese monumento de estiércol social, que los mexicanos tan bien conocemos.-que hasta casi oficialmente se conoce como la burocracia sindical charra-.
Para los priístas el lastre eran estos compromisos incumplidos que los obligó a crear toda una cáfila formada con individuos que iban desde los descarados ladronzuelos y embaucadores hasta los personajes salidos de las que la "benemérita" Secretaria general del PRI llamó las cloacas políticas, pero que tuvieron que ser poco a poco encumbrados a los puestos directivos de cualquiera de los tres Poderes de la Unión, del partido entonces oficial, de la burocracia de las instituciones gubernamentales o de la misma burocracia sindical o agraria, que los colocaba en tal situación que llegaron a ser indispensables para que el sistema siguiera existiendo. Un ejemplo paradigmático fue el ínclito Fidel Velásquez que de hecho siendo una momia viviente aún era indispensable no sólo para las presentaciones públicas, sino también para que el sistema siguiera, bien lubricado, funcionando. Los compromisos de los priístas con otros hombres de negocios, lícitos o ilícitos, nunca fueron ninguna piedra pesada que les estorbara en su marcha, sino todo lo contrario, porque entre estos prohombres había de todos los colores y sabores. Estos son los verdaderos detentadores del poder y militan en el partido de su conveniencia y beneficio. Estos prohombres son los que escogieron a Vicente Fox y Quesada para la "alternancia" de partido en el gobierno y de personero en la presidencia de la república.
Como último acto generoso, por lo pronto, fue el permitirle a Ernesto Zedillo Ponce de León, el presidente que le colocó la banda presidencial a Fox, que se sirviera con la cuchara grande con la complicidad de priístas y panistas y el cómplice o griterío, pero cómplice al fin y al cabo, de los revolucionarios democráticos de los del Partido de la Revolución Democrática, PRD.
Ante estos hechos, "cambio" sí ha habido, pero éste ha sido de bandidos en el gobierno, porque los dueños del Estado siguen siendo los mismos y, por ende, esos mismos millonetas siguen siendo los dueños del gran capital y son los que continúan como amos y señores de este México que no se divide ni en "profundo" y, lógicamente tampoco en "superficial", sino, simple y llanamente su población se divide en clases sociales y ya.
Así que sea el PRI, el PAN, el PRD o cualquier otro partido político de los de la morralla los que encabecen el gobierno, en el nivel que sea, todo seguirá como hasta hoy porque todos son la misma gata, nada más que unos son ella en limpio y otros lo son, pero revolcada.
29 de febrero de 2004