LA OBESIDAD: UN ASUNTO DE KILOCALORÍAS

Víctor P. García*

La obesidad se produce cuando los alimentos que se ingieren aportan más energía de la que el organismo gasta, lo cual se transforma en un despilfarro peligrosísimo para el propio organismo por las nefastas consecuencias que para la salud se pueden originar. En un principio este es todo el secreto de la obesidad, pero eso que a primera vista parece tan sencillo no lo es, y estamos ante uno de los mayores y más complejos retos que se plantea la moderna dietética y nutrición, porque fundamentalmente estamos tratando de hábitos alimenticios y estos, una vez adquiridos, son muy difíciles de cambiar, por lo tanto, cuanto más temprano eduquemos a las personas en una dieta sana y equilibrada más fácil será garantizar que la persona pueda desarrollarse y vivir sin estos problemas. Cuentan de una madre que fue con su hijo al pediatra y la consulta se desarrolló en los siguientes términos: "He venido -dijo la madre al pediatra- porque quiero inculcarle a mi hijo, desde la más tierna infancia, unos hábitos sociales y alimenticios que contribuyan a que sea una persona feliz" "¿Qué edad tiene el niño?" Preguntó el pediatra. "Seis meses", contestó la madre. "Ya es demasiado tarde" Añadió el médico. Y eso es así, pues desde antes del nacimiento el bebé se alimenta de los nutrientes que le aporta la madre, y la composición de dichos alimentos van a influir en los gustos y hábitos del futuro niño o niña. Queremos decir con esto que el primer mendrugo de pan que le demos a un bebé ha de ser de pan integral, pues el gusto es una cuestión cultural fundamentalmente, y si el primer mendrugo no es integral, sino refinado, cuando le demos uno integral ya no le gusta tanto.

¿Pero que hacemos con el señor o la señora gorditos, que ya pasan de los seis meses? En primer lugar hay que tener en cuenta lo que decíamos al principio, o sea, que las kilocalorías que no se consumen se acumulan en forma de michelines, no originando los distintos alimentos la misma cantidad de michelín.

Así, y desde 1970, el British Journal of Nutrition publicó el rendimiento energético de proteínas, grasas, hidratos de carbono y alcohol, tal y como queda reflejado en la siguiente tabla

Nutrientes Kilocalorías/gramo

Azúcares 3.75

Grasas 9

Proteínas 4

Alcohol 7

Las kilocalorías se han determinado por gramo de nutriente.

Para clarificar estos importantísimos conceptos vamos a realizar el ejercicio de determinar el valor calórico de 100 gramos (g) de gofio ( aproximadamente el ingerido en uno de nuestros suculentos desayunos) por su constitución de nutrientes.

Comida: gofio

Peso: 100 gramos

Composición

 

Azúcares

Grasas

Proteínas

Porcentaje

82%

2.5%

11%

Total gramos

82

2.5

11

En un gramo

0.82g

0.025g

0.11g

Kcal por gramo

3.75

9

4

Total kcal por gramo

0.82x3.75=3.075

0.025x9=0.225

0.11x4=0.44

Total kcal por 100 g

3.075x100=307.5

0.225x100=22.5

0.44x100=44

O lo que es lo mismo: 100 gramos de gofio producen 307.5 kilocalorías procedentes de azúcares, 22.5 procedentes de grasas y 44 procedentes de proteínas, lo que hacen un total de 374 kilocalorías sumando esos tres nutrientes. Suele haber unas ligeras variaciones, dependiendo de que el gofio sea de trigo, de millo, de "mezcla", etc. Aplicando estos sencillos cálculos el lector(a) podrá determinar el valor energético de cualquier alimento, con sólo conocer su composición en azúcares, grasas y proteínas.

Si en vez de gofio ingerimos 100 g de mantequilla, por ejemplo, en lugar de las 374 kilocalorías hubiéramos generado 900, siendo la cantidad de gofio y de mantequilla la misma, o sea, 100 g.

ÍNDICE GLUCÉMICO Y OBESIDAD

El índice glucémico consiste en una clasificación de los alimentos en base a la concentración de glucosa en sangre después de su ingestión1.

La obesidad continúa aumentando en los países industrializados a pesar del esfuerzo sanitario que vienen realizando numerosos gobiernos. En EEUU, Europa y Australia, donde más se hace notar la influencia del "Mc Caca y la Caca-Cola" ("El orín americano" la denominaba el poeta León Felipe), más del 40 por ciento del los adultos tienen sobrepeso u obesidad, prácticamente el doble que a principios de la década de 1980, por lo que podemos hablar de una pandemia, cuyas causas subyacentes son complejas de explicar. La predisposición genética juega un papel importante, aunque no es suficiente para explicar esta dramática situación ("Conocen algún gordo en un campo de concentración?" Solía preguntar el profesor Grande Covián). La disminución del ejercicio físico y deportivo, comidas abundantes, fáciles y ricas en energía, alimentos artificialmente saborizados e influencias sociales y económicas han contribuido a la elevada prevalencia de estos desórdenes alimentarios.

La obesidad está implicada en la mayoría, si no en todas, las enfermedades crónicas: diabetes, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hipertensión, cardiopatías y en general problemas cardiovasculares y en el cáncer.

Tanto la cantidad como la calidad de los carbohidratos ingeridos influyen en la glucemia postprandial (nivel de glucosa después de comer). Una comida típica de países industrializados, rica en hidratos de carbono, tales como papas, pan refinado y productos bajos en grasas obtenidos de cereales refinados se digieren y absorben rápidamente, originándose, en consecuencia un alto nivel de glucemia, incrementándose la demanda de secreción de insulina. En personas resistentes a la insulina, que consumen alimentos de alto índice glucémico, aumenta considerablemente la hiperglucemia postprandial y la insulinemia, contribuyendo probablemente al deterioro de las células b pancreáticas2 y el consiguiente desarrollo de diabetes tipo 2 o diabetes no insulino-dependiente. Por otro lado, los alimentos a base de carbohidratos complejos, fundamentalmente almidones, que forman parte de cereales y legumbres integrales, como el arroz integral, pan integral y, fundamentalmente, nuestros gofios (http://elguanche.net/dietacanariagofio.htm), todos ellos integrales pueden mantener la sensibilidad a la insulina, no originando resistencia, contribuyendo a la pérdida de peso.

PROPUESTA DE PLAN DE TRABAJO CONTRA LA OBESIDAD

1.Cuidado personal: aumenta la autoestima. Incluye todas las actuaciones que hemos de llevar a cabo para sentirnos contentos con nosotros mismos e incluye el aseo personal, la higiene, el vestido y todos aquellos factores que contribuyen, de una u otra manera, a que mejora, fundamentalmente ante nuestros sentidos, la propia imagen.

2. Dieta equilibrada. Lo primero a tener en cuenta es que comer o alimentarse no es llenar el estómago o la barriga de lo primero que tengamos a mano. Quiere ello decir que debemos planificar meticulosamente nuestra alimentación ."Como poquito y siempre" que decía el amigo Julio o lo que dice aquel otro señor, ya longevo "Hago uso de todo y no abuso de nada". Para una persona obesa que quiere perder kilos, la recomendación inmediata es aplicar lo que algunos endocrinólogos denominan la regla de las tres p: ni papas, ni pan, ni pasteles (dulces, decimos aquí), hasta llevar el peso a niveles equilibrados. Nada de bollería y el pan, al arroz y otros cereales deben ser integrales. Si no se está acostumbrado no importa: el gusto es una cuestión cultural. Al llevar algún tiempo comiendo por ejemplo pan integral lo usual es que nos guste más que el refinado. Es como cuando uno está acostumbrado a comer muy salado. Si deja de hacerlo, al cabo del tiempo si le pone la antigua cantidad de sal a la comida la encontrará salada. Acompañe sus proteínas con abundantes vegetales.

El orden de las comidas es muy importante: cuando realizamos el mayor gasto energético es durante el día, por lo que no tiene sentido atiborrarnos a comer por la noche, pues salvo alguna que otra noche loca no consumimos mucha energía y para dormir lo único que necesitamos es una almohada y una buena cama. Comemos abundantemente en el desayuno (http://www.canariastelecom.com/personales/elguanche/eldesayuno.htm) y prácticamente nada a partir de las últimas horas del día. Una cena muy frugal. Muy frugal quiere decir una manzana y un yogur, por ejemplo. No debemos olvidarnos del agua, cada día un litro y medio por lo menos. Todos las comidas deben ir acompañadas de una pieza de fruta.

3. Ejercicio físico y deportivo. No se pretende transformarnos en atletas olímpico. Si es el caso pues mucho mejor. Una hora de paso 3 o 4 veces por semana es suficiente, al igual que ir a nadar, correr, jugar al tenis, etc. La musculatura se mantiene hasta edad muy avanzada y afortunadamente nos podemos jugar una partida al tenis con ochenta o mas años. Durante el ejercicio físico se secretan endorfinas, que producen el bienestar corporal del deportista. Hay personas que ante un ejercicio físico intenso llegan a soltar lágrimas de la intensa emoción que les produce el deporte. No pierda estas sensaciones. Si no sabe que ejercicios realizar puede preguntar al médico de cabecera, al profesor de educación física o a algún amigo deportista. Seguro que amablemente le facilitarán una tabla de ejercicios. Si nunca ha realizado ejercicio físico, hace tiempo que no lo realiza o padece alguna enfermedad consulte con el médico de cabecera para evitarse problemas. Si está impedido siempre puede realizar ejercicios, incluso acostado moviendo el cuello, los hombros, los tobillos, las muñecas, los brazos, teniendo la precaución de hidratarse tanto antes como después de realizar ejercicio físico o deportivo.

4. Eliminar los tóxicos. El café, el tabaco, el alcohol, etc., son sustancias que interfieren en nuestra calidad de vida. No es tan difícil eliminarlos como parece a primera vista.

5. Cuidar las relaciones personales. Somos seres sociales y siempre es bueno y necesario esos momentos de convivencia con los demás.

6. Acuda a un especialista si fuera necesario. Hay personas que comen continuamente ante situaciones de estrés intenso, angustia o depresión. Si este fuera el caso es conveniente consultar con un profesional especializado. Los Hay muy buenos en homeopatía, médicos generalistas, psiquiatras, si están especializados en nutrición mejor aún, etc.

7. Disciplina. La disciplina, que no quiere decir autoritarismo, es importante para llevar una vida equilibrada y ser un poquito más felices. Quiere decir que comamos ordenadamente, descansemos lo suficiente y que dediquemos a cada una de nuestras actividades el tiempo justo y necesario.

Bibliografía

  1. Wolever, T. M. S The Glycemic Index:Flogging a Dead Horse? Diabetes Care, 20, 3:452-456(1997).
  2. Brand-Miller, J. C., Holt, S. H. A., Pawlak, D. B. And McMillan, J.Glycemic Index and Obesity. American Journal of Clinical Nutrition, 76(Suppl):281S-5S(2002).

 

*Doctor en Biología