Las contradicciones
Elio Rodríguez-Figueroa
La antinomia en el nacionalismo canario se hace sentir constantemente entre la necesaria realidad objetiva, la Independencia, y los frenos a nuestro desarrollo, el colonialismo.
Frente a nuestras circunstancias, ¿cómo debemos actuar para canalizar la diversidad ideológica y sus vertientes en la actividad política? ¿Aquí nos convendría, como en todo, realmente practicar la participación democrática, sin dejar de ser inflexibles en la estrategia Independentista frente a los infantilismos que provocan las trampas colonialistas; léase participaciones electorales?
La acción, la voluntad para actuar, las ideas, cuyas raíces están en las clases y el origen de las mismas, y, como es lógico, en la condición económica de éstas y sus consecuentes determinaciones en defensa de sus respectivos intereses de clase. Éstos, históricamente y hoy más que nunca, tienen un camino coincidente sin diferencias en sus tácticas; ni la revolución social debe ser un freno ni la Independencia tiene por que impedir una mejor justicia social. Estos factores de lo preferido sólo sirven al colonialismo y sus torpes y reaccionarios esbirros que dicen ser Canarios.
La historia nos enseña que las clases sociales cambian cuando sus condiciones económicas cambian y, evidentemente, cambian las relaciones de producción, y ello significaría en la Nación canaria la liberación y desarrollo de todo nuestro potencial, permitiendo, sin duda, que los capitales sigan el lógico desarrollo, y depende de nosotros y de la capacidad ideológica-organizativa de la clase trabajadora, que tengamos las tácticas adecuadas para crear una sociedad más justa, participativa y democrática en un frente popular de trabajadores, intelectuales y fuerzas progresistas de otras capas sociales.
En democracia real, las fuerzas más positivas, sin duda los creadores de riqueza, los trabajadores, serán a los que apoyará la sociedad; es decir, lo más positivo socialmente. De aquí que las Unidades de Tagoror deban ser el laboratorio que nos permita estructurar la lucha por la liberación, donde quepan todos, con una sola regla flexible en lo ideológico y en su aplicación futura en el gobierno político, donde deberá primar un código implacable en lo ético y una moral de solidaridad basada en la honestidad, el respeto por la unidad familiar, y que desde la misma se construyan los pilares sociales que creen la estructura de nuestros mejores valores, reprobando todo lo que corrompa y pueda destruir nuestras raíces e incorporando todo aquello que nos ayude a mejorar el futuro de nuestra historia.
Esto sólo será viable cuando nuestra estrategia se realice; cuando ningún atrevido godo de espíritu conquistador nos imponga cuáles son nuestras competencias. Estas son la plena Independencia, y las tácticas a seguir son construir las Unidades de Tagoror, base de los instrumentos necesarios para obtener nuestra liberación.
Empecemos pues por desarrollar la no confraternización frente a quienes nos han sometido y nos humillan con su prepotencia todos los días. Empecemos a practicar la desobediencia pasiva; el Vds. allá y nosotros en lo nuestro. Que asuman lo que son, conquistadores e invasores indeseables en nuestra tierra. Resistencia pasiva, Patria e Independencia para lo nuestro y sólo nuestro, la Nación canaria liberada.
Necesitamos respetar las reglas: la primera es la dignidad y libertad de los pueblos sometidos y, en el caso del colonialismo español, es la ultrajada Independencia de Canarias y su esclavitud y explotación desde hace cinco siglos. ¡Basta ya!.