El Día
, 27-5-01CIENCIA
Desde hace diez años, la línea investigadora se dirige al análisis de los fondos oceánicos
La historia dice que desde que el Archipiélago se incorporó a la Corona de Castilla, en el siglo XV, se han constatado trece erupciones volcánicas en las Islas, llamadas históricas, siendo la de Timanfaya (Lanzarote 1730) la de mayor envergadura.
Los estudiosos afirman que durante los últimos 600 años la actividad en Canarias hay que considerarla moderada. En este sentido, sólo se ha constatado una erupción peligrosa en los últimos cinco mil años, la que corresponde a Montaña Blanca, en las Cañadas del Teide.
Lo cierto es que estos fenómenos siempre se asocian a catástrofe: ríos de lava, emisión de gases, expulsión violenta de materiales, destrucción... Con todo, y por causa del vulcanismo, se contabiliza un muerto en Teneguía (1971), debido a imprudencia temeraria al cruzar el cordón de seguridad, y a partir de las crónicas de Núñez de la Peña se habla de 16 muertos en la serie de erupciones sucedidas en Güímar entre 1704 - 1705.
Pero si esto ha sido así en cuanto a superficie, ¿qué está sucediendo bajo el nivel del mar?
Juan Carlos Carracedo, científico titular del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología, afirma que «el estudio real del vulcanismo submarino se comenzó aproximadamente hace unos diez años», y que ahora se está incidiendo más en esta línea investigadora «porque es uno de los temas más interesantes de las Islas oceánicas, en general, y de Canarias, en particular».
En ese marco, el buque alemán «Meteor» descubrió el volcán que se encuentra situado entre Tenerife y Gran Canaria, bautizado como el «volcán del medio», y «también se localizó otro edificio submarino, de 400 ó 500 metros de altura, sobre un fondo que se encuentra a 3.500 metros de profundidad», explica.
Los científicos alemanes que descubrieron hace dos años esta formación volcánica le dieron el nombre de «Las Hijas», por su naturaleza de edificio doble, y está localizada, aproximadamente, a unos 70 kilómetros al SW de la isla de El Hierro, en la prolongación del Archipiélago.
«Todo hace suponer que si continúa el ritmo actual de crecimiento, en unos millones de años podría emerger y, en consecuencia, dar lugar a una nueva Isla», comenta Carracedo.
En la última campaña, la de febrero de 2001, «incluso se han muestreado rocas extraídas mediante dragas para así estudiar con mayor profundidad la actividad que se está produciendo».
El buque español «Hespérides» también ha realizado la batimetría de los fondos del Archipiélago, constatando la existencia de un gran número de volcanes submarinos. Para el área que ocupa Tenerife existe ya un estudio morfométrico que ha contabilizado la existencia de más de 30 conos.
Ni sustos ni alarmas
El geólogo Telesforo Bravo entiende que «estos fenómenos que se están encontrando los barcos oceanográficos hay que entenderlos como algo general en toda la superficie de la corteza oceánica. No es un descubrimiento especial. Este suelo está plagado de emisiones de cierta categoría, pero no debemos ni asustarnos ni alarmarnos», dice.
Cuando se habla de emisiones de gases, Telesforo Brazo explica que «se dan desde tiempos inmemoriales. En 1955 ya di cuenta de que Tenerife y La Palma acumulaban distintos gases en el subsuelo. Ahora, además, se mide, lo que me parece muy bien», concluía el estudioso.