DESDE AJODAR
Domingo López Torres: La voz silenciada
José Almeida
Si hemos de nombrar a un poeta de la historia de Canarias, que más violentamente vio truncada su obra creativa, ese es sin lugar a dudas Domingo López Torres, asesinado en 1937 por el frente nacional cuando sólo contaba 26 años. A esta edad ya se vislumbraba una gran obra creativa que nos dejó como apuntadas en dos libros suyos "Lo imprevisto", y "Diario de un sol de verano" publicados a título póstumo al cuidado del profesor y poeta Andrés Sánchez Robayna.
El escritor y ensayista Angel Sánchez nos recuerda que tuvo una formación autodidacta y que estaría vinculado al grupo de la revista "gaceta de arte". Sus primeras prosas aparecen en ésta y en "La Tarde" donde "se demostró inquieto divulgador de los ismos (socialismo, surrealismo y sindicalismo) que le valdrían campo de concentración y muerte violenta", nos recuerda Angel Sánchez.
En un artículo publicado en "gaceta de arte" en 1932 llega a escribir "Los proletarios de todo el mundo estamos en constante lucha por la implantación de nuestros principios, para la destrucción de un sistema cansado; cómo no vamos a sacrificarlo todo por el éxito de nuestras ideas". Podemos decir que fue un adelantado de su tiempo en el plano de las ideas, al tiempo que se apuntaba la obra poética de un gran creador, truncada cuando apenas despuntaba.
La barbarie franquista acabó con su vida, "la cual, aunque ahogó su inteligencia, -dice Angel Sánchez- descuidó torpemente borrar sus huellas en el mar lectivo, donde sobrenada –aún hoy-. El laurel glorioso de su victoria poética, humana e inteligente".
Para llegar a conocer plena la escasísima producción intelectual que nos dejó Domingo López Torres han tenido que pasar muchos años. "De esa tardanza –dice Angel Sánchez- y de la lenta difusión textual, se ha resentido largo tiempo el conocimiento de su figura y de su obra". Pocos pero precisos datos conocemos sobre la breve biografía de nuestro autor. Domingo López Torres nació en Santa Cruz de Tenerife en 1910. La pobreza de recursos materiales le obliga a dejar sus estudios y empieza a trabajar muy joven, al tiempo que comienza su exquisita formación autodidacta. Entre 1935 y 1936 Domingo López Torres poseía una librería-estanco llamado Número cinco donde formaba tertulia política y literaria. Eduardo Westwerlahl decía de Domingo López Torres "que era la ternura de un surrealista al servicio de la revolución". Por otro lado, Domingo Pérez Minik lo describe "bien compuesto, erguido, con una gracia lúdica". Todo un personaje nuestro Domingo López Torres, que en 1930 iba a fundar la revista "Cartones", de escasa vida pero de extraordinaria significación para la lírica regional, como nos lo recuerda Pérez Minik, "pues la isla adquiere en ella valores idénticos de afirmación".
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar el gran revulsivo que sería, para algunas mentes creadoras de su época, la creación de la revista "gaceta de arte", entorno a Eduardo Westerdahl –una rara figura de mestizo autodidacta al decir de Angel Sánchez. Escritores, artistas y críticos isleños –desde Agustín Espinosa a Pedro García Cabrera, pasando por Emeterio Gutiérrez Albelo o el mismo López Torres- se codearán con lo más revulsivo de la actualidad europea contemporánea. En esta revista de actividad cultural, crítica, ideológica y política, López Torres "toma –dice Angel Sánchez- el lugar del surrealismo, una escuela poética y pictórica francesa que aspiraba a sublimar la vivencia y las creaciones humanas mediante el lenguaje de los sueños".
Si esto es con respecto a su obra poética como ´escritor de arte`, se muestra extraordinario conocedor de las vanguardias artísticas y dueño de una exquisita, elegante y bien trabajada prosa como queda de manifiesto en sus artículos periodísticos. Como muy acertadamente afirma el profesor Fernando Castro "el surrealismo no fue una forma de evadirse de Canarias en pos de una aureola internacional, veleidosa y snob, sino una fecunda vía de reflexión sobre Canarias".