el Periódico, 12-11-03

El limbo de Guantánamo

Todo lo que no sea juzgar legalmente a los detenidos acusados de delitos concretos es sembrar terrorismo

Casi dos años después de su internamiento, la situación de los 660 presos recluidos en Guantánamo llega por fin al Tribunal Supremo de EEUU. La alta corte debe decidir, a efectos internos norteamericanos, si su Gobierno tiene derecho a retener en una base naval en territorio cubano, sin juicio, a unos ciudadanos extranjeros capturados en otro país.

La Administración de Bush no considera a estos detenidos durante el conflicto de Afganistán como prisioneros de guerra, y les niega los derechos que les atribuye la Convención de Ginebra. Les califica de "combatientes enemigos" y los tiene encerrados en un lugar de dudosa jurisdicción sin acusarles de nada ni presentar pruebas contra ellos, sin acceso a sus familias o abogados, y sin posibilidad de demostrar su inocencia, como señalan quienes han conseguido que el caso llegue al Supremo.

Uno de los pilares democráticos son las garantías legales. Negárselas a unos presuntos miembros de grupos islamistas retrata bastante mal a una Administración que se llena la boca hablando de que está promoviendo la democracia en el mundo. Guantánamo es una vergüenza, un insulto a los derechos humanos y un descrédito para EEUU.


Noticia publicada en la página 8 de la edición de Miércoles, 12 de noviembre de 2003 de El Periódico