Catástrofes que se ven venir
Álvaro y Jaime Morera
El trasvase del barranco de Los Dolores al de Las Nieves, realizado por encima del campo de fútbol del Mensajero de Santa Cruz de La Palma, mediante un ridículo muro de contención y un patético túnel inadecuado, nos es más que un insensato falsete infraestructural que supone una funesta hecatombe apocalíptica a la espera...
Cuando uno era joven, y de eso no hace tanto tiempo, durante los temporales de agua los amigos nos juntábamos para ir a ver "correr los barrancos". En los temporales fuertes corrían todos los que atraviesan, de cumbre a mar, la Ciudad de Santa Cruz de La Palma: El Barranco Seco, el del Carmen, el de Las Nieves y el de Los Dolores y, a veces, también el barranco del Galeón o de La Caldereta.
El barranco más caudaloso de todos ellos es, sin duda, el de Las Nieves, aunque no pocas veces le rivalizaba en caudal el de Los Dolores, más conocido como el del Puente.
A las afueras, en los márgenes de los citados barrancos, proliferaban las cochineras; no es de extrañar pues que junto con las ramas y troncos de árboles fueran arrastrados también algún que otro cochino.
El Barranco de Las Nieves ha registrado numerosos desbordamientos que se guardaron en la memoria de pasadas presentes y generaciones. Se tiene constancia de desbordamientos históricos, como el que arrasó con el primitivo castillo de Santa Catalina.
En cuanto al actualmente "urbanizado" y entullado barranco de Los Dolores, sus desbordamientos en el pasado reciente causaron mucho mayor daño porque afectaron a las numerosas viviendas que ocupan sus márgenes. Tal es así, que las casas que más se adentraban en su cauce, la de Contarete y el cine Avenida, entre otras, quedaban con sus cimientos "descarnados" y al aire, viéndose obligados los vecinos a reforzar sus márgenes con sacos de arena.
Estos sucesos, como queda dicho, se guardan en la memoria de generación en generación; igual lo recuerda mi madre, que me lleva 17 años, como mi hermano más chico, al que le llevo 11 años, y yo mismo, desde luego...
Estas reflexiones vienen a cuento de las frecuentes declaraciones de alerta por lluvias intensas y de las ya comenzadas obras de aparcamientos cubiertos en el cauce del barranco de Los Dolores o de la avenida del Puente, desde hace años entullado y "urbanizado" conforme al planeamiento de los irresponsables municipales de turno.
Les invito a visitar el "desvío" del barranco de Los Dolores al de Las Nieves, más arriba del campo de fútbol del Mensajero, mediante un simple muro de contención y un túnel que atraviesa el risco que los separa, para comprobar sobre el terreno si pueden o no resistir el embate de una tromba de agua, como las que últimamente se vienen prodigando, máxime de una tromba cumbrera de las que arrastran enormes piedras, ramas y troncos, como ocurriera en Los Llanitos de Las Breñas con el barranco de Aduares, en la mañana del 16/1/1957 causando estragos y la muerte de veintidós personas de diferentes edades, que llenó de luto y desesperación a sus familiares y a toda Canarias.
Tendríamos que sacar consecuencias del más reciente temporal, tromba o "gota fría" que se precipitó sobre la vertical de Santa Cruz de Tenerife y que todos pudimos ver por televisión, con toda clase de detalles, como el agua ocupó calles y avenidas, antiguos cauces de los barrancos que fueran año tras año "urbanizados" y entullados, arrasando con todo lo que obstaculizaba su torrencial marcha hasta toparse con unas desembocaduras igualmente entulladas, causando cuantiosos daños y víctimas que, al igual que el citado de Aduares, llenó de luto y consternación a sus familiares y convecinos y que transcendió al mundo entero a través de la televisión y demás medios de comunicación.
Lo que comentamos es la realidad misma, aunque pudiera parecer catastrofismo.
Falséense, como se ha hecho, las estadísticas: "temporales así no ocurren sino cada cien años". ¡Flaca memoria!. Antepónganse los intereses especulativos de particulares sobre los de la población. Inténtese vender como logros populares los destrozos en plazas emblemáticas, como la de Santo Domingo, de Santa Cruz de La Palma, recortando las raíces y reduciendo el espacio vital de sus laureles de indias, en pos de unos pocos aparcamientos...
Quizá la impunidad proteja a los responsables, por acción o por omisión, de pasadas y venideras catástrofes, pero la naturaleza implacable nos pasará luctuosa factura a todos.
La cuestión no es si ocurrirá o no, si no cuándo?
Tedote, 1 octubre 2003
Fotos:
Cuenca del Barranco de Los Dolores y Avenida del Puente
Muro de contención y túnel de desvío
Desembocadura del túnel de desvío en el barranco de Las Nieves
Cruz y lápidas en recuerdo de las 22 víctimas del barranco de Aduares
Desastrosas obras de aparcamientos en la plaza de Santo Domingo