Los 'dorados' 80 años del PNC

RAMON MORENO

Uno de mis grandes privilegios, aparte de haber nacido en esta tierra, y de decir lo que pienso, sin ningún tipo de servidumbre -aunque lo que diga sea políticamente incorrecto-, es vivir a caballo en Las Palmas y Santa Cruz, con alguna escapada que otra a La Gomera, mi isla natal.

Y estando en Santa Cruz, precisamente, que, por cierto, sigue creciendo hacia el Sur de forma espectacular, tuve ocasión de asistir, el pasado viernes día 30, a los actos conmemorativos del 80 aniversario del Partido Nacionalista Canario, auténtico referente político del nacionalismo en Canarias. En el parque de Secundino Delgado, el gran prócer y luchador canario, enclavado en lo que era la finca de los Ascanios -si mal no recuerdo-; se alza un busto en bronce del verdadero padre de la patria canaria, cuyo recuerdo imperecedero permanece en la memoria de todos los que aspiramos, legítimamente, a que Canarias sea un estado archipelágico libre y soberano.

Allí, en pleno barrio de Salamanca chica, acudimos militantes y simpatizantes para homenajear al fundador de este histórico PNC, cuyas siglas se han querido apropiar, de forma canallesca, más de uno. En este entrañable acto, tuve la oportunidad de conocer a un colega de estas páginas, el doctor Juan Jesús Ayala -que sigue en su camino de la historia-, presidente del Comité Ejecutivo Insular de esta formación política, y saludar a mi buen y querido amigo, el geólogo marino Paco García Talavera que es miembro destacado del Comité Ejecutivo y candidato a las próximas elecciones generales. Al emotivo acto acudieron significados patriotas como Alvaro Morera, Díaz Llanos hijo, entre otros, y el representante del PNV, portavoz en el Senado español, Joseba Zubía.

A mi memoria acudían, en tropel, pasados acontecimientos del PNC, como el famoso Congreso de Bajamar, donde estaban los pesos pesados del Partido Nacionalista Canario de entonces el malogrado Pérez Voituriez, Bernardo Cabrera, tristemente fallecido, y los supervivientes -verdaderos dinosaurios de la política canaria-, José Emilio García Gómez, hoy en las filas del PP, Victoriano Ríos, vicepresidente del Parlamento de Canarias y senador en la legislatura que ahora termina por CC, entre otros.

Ambos se incorporaron a ATI, como consecuencia de un proceso (supongo que no traumático) de metamorfosis política y llegaron a formar un inseparable tándem temido por sus adversarios. Como dirigentes de Las Fraic (Federación Regional de Agrupaciones Independientes de Canarias) fueron duros e implacables negociadores; que más tarde, se convertirían en AIC, ya que lo de Fraic sonaba a frente revolucionario armado o algo de eso, y no gustaba en Madrid. Luego vendría el invento de Coalición Canaria, hasta hoy en día.

Si los citados formaban la representación nacionalista del PNC de Tenerife, por Gran Canaria participaron, entre otros, Bernardo Prinz (no se nada de él) y el desaparecido J.J. Díaz de Aguilar, que tenía de nacionalista, lo que yo de obispo, y me disculpe el clero.

Hasta aquí la reseña del homenaje del PNC a su fundador y la referencia a los personajes citados que, cuanto menos, utilizaron las siglas y el nombre de este histórico partido para sus propios fines. Pero... ¿Qué es lo que pasa con el nacionalismo canario? ¿Existe realmente una fuerza nacionalista, implantada en todo el Archipiélago, capaz de aglutinar a todo el campo nacional canario?

Ya he dicho en alguna otra ocasión, que una de las grandes rémoras del verdadero nacionalismo canario -una constante en la historia más reciente-, es el exceso de protagonismo, los liderazgos autoproclamados y, sobre todo, el estéril y pernicioso debate político (primero fue si nacionalismo burgués o nacionalismo revolucionario), de cómo se decoraba la casa sin haber accedido a la propiedad de la misma...

El resultado ha sido una auténtica atomización del espectro político nacionalista- al que no es ajeno el aparato del Estado que opera en Canarias-, y un verdadero potaje de siglas (CNC, FREPIC, APC, CCN, PNC, PaNaCa, etcétera), que constituye un espectáculo lamentable. Todo porque sus dirigentes no se ponen de acuerdo en un programa de mínimos que, al margen del debate político -que viene después-, diseñe una estrategia común (que no es lo mismo) cuyo objetivo prioritario sea la independencia de Canarias.

Que Coalición Canaria se atribuya ahora la paternidad del nacionalismo canario, me parece un insulto a los verdaderos patriotas canarios y un atentado a la inteligencia de este pueblo. Lo de 10 años de nacionalismo que reza en sus carteles preelectorales, es una auténtica falacia!

No quisiera terminar, sin hacer mención a la producción literaria de dos intachables patriotas canarios, los hermanos Juan Francisco y Miguel Díaz Palarea, ambos excelentes profesionales de la abogacía y que tienen sus bufetes en Las Palmas y Santa Cruz, respectivamente.

Juan Francisco, implacable crítico de la situación colonial de Canarias, es contertulio habitual de una emisora de televisión local con gran audiencia, y publicó, en su día, La colonia apestosa canaria, ensayo que levantó ampollas. En la actualidad está inmerso -aparte de sus múltiples ocupaciones- en interponer una querella criminal a Bush, Blair y Aznar por el ignominioso engaño de las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak. Por su parte Miguel, uno de los mejores abogados laboralistas de Canarias, ha presentado en las dos capitales su magnífica novela -editada por el Centro de la Cultura Popular Canaria-, La patera verde, una desgarradora narración del fenómeno migratorio, cuya lectura recomiendo.

Nos encontramos, pues, ante dos verdaderos exponentes de la literatura canaria contemporánea, cuyas publicaciones invitan, al menos, a la reflexión.

rmorenocastilla@hotmail.com