LUCHAR CONTRA LA CAQUEXIA
Por
Víctor RamírezMiro el reloj y constato que son las ocho menos cuarto del sábado 6 de diciembre, día en que se conmemora lo que -para algunos- fue la imposición, fraudulenta moralmente y a perpetuidad, del Borbonato.
Julio Anguita nos recordó hace poco que el Rey no juró esa Constitución que ahora se fuerza a celebrar al pueblerío hispano como si fuere la panacea para todos los males, como si su sola existencia garantizare la justicia y el consiguiente bienestar dignificador -cuando la realidad nos indica, tozuda, todo lo contrario.
De los colonizados canarios, mejor ni hablar: cuando se nos oculta el verdadero gran problema que abarca a los demás, que son todos. Me refiero al problema de la sobrepoblación, sobrepoblación -para colmo de desgracias- de gente poco o nada benefactora, de gente en su mayoría -y aunque no lo quisieren- dañina, no sólo para nuestrso mínimos intereses de animalitos humanos, sino para esencialmente nuestra supervivencia.
Te recuerdo, pues saqué las cuentas en su momento, que la demografía en la Patria Prostituida, en el Paraíso Podrido, equivaldría a que en España habitasen DOSCIENTOS CINCUNETA MILLONES de personas -cuando sólo habitan unos cuarenta.
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Y en hablando de "esencia", y recalcando la inmoralidad que es la imposición omnímoda -sí- de la celebración de la "Constitución", recuerdo al pronto algo que fugazmente oí en la radio del coche, hoy por la mañana -cerca de las diez-, cuando -como suelo- llevaba a mi madre a que pasara sábado y domingo en casa de mi hermana -tras haber pasado el resto de la semana en la mía.
Por lo que deduje en cuanto oí, estaba terminándose una tertulia en que se atosigaba al oyente con las excelencias de esa constitución. En palabras de un tal Pérez Royo, o López Royo, presumidor de izquierdista, oí decir lo siguiente, algo significativo de la vileza a que se llega para poder ganar dinero fácil y sobrado sirviendo y sirviéndose de una tiranía disfrazada de democracia.
Dijo él, pariente, más o menos: "España es una monarquía parlamentaria, pero dándose el caso de que el sustantivo pasa a ser lo accidental y el adjetivo es lo esencial".
El sustantivo es "monarquía", y para el señor Royo -hombre que habrá ganado muchísimo dinero y seguirá ganándolo por sus servicios al borbonismo- esto es accidental, no es lo importante.
Que una persona -y al amparo de ella, su familia y otros allegados- que no ha jurado la Constitución y que está por encima de ella y de las demás leyes -es decir, que es improcesable-, y que haya incrementado su riqueza y la de entorno familiar de manera inconcebible, y que represente a un sistema impuesto por el dictador Franco Bahamonte y sin dar opción alternativa verdaderamente democràtica a la República, sistema impuesto para la eternidad y sin mínima posibilidad legal pacífica de poder ser cambiado alguna vez, a eso tan grave y que es la verdadera y única esencia del sistema sociopolítico que impera sobre España y su colonia, e eso, pariente, gente "de izquierda" como el apellidado Royo, lo llama accidental.
Y a lo de "parlamentaria", que es un paripé que cuesta carísimo en todos los sentidos a las ciudadanías española y colonial, a eso, que es el sostén y el soporte del Borbonato y que existe por éste y al servicio de éste, a eso, pariente, lo llama esencial. A lo que está supeditado lo llama esencial y a lo que supedita lo llama accidental: así de fácil. Si eso no es producto de una podredumbre moral -y por ende intelectual- ¿qué lo será?
Así y todo, por mucho que mientan, no habrá soberanía popular mientras el pueblo no pueda cambiar de régimen pacíficamente, a través de sus votos, y mientras haya en la Jefatura de Estado alguien -quien sea, aunque fuere un hombre más humilde y caritativo que San Francisco de Asís bendito- que no juró la Constitución (pues había jurado los Principios del Movimiento: algún día te leeré ese juramento, pariente) y sobre el que no hay ninguna ley, ninguna, ninguna.
No, no podrá haber nunca soberanía popular por muchísimo que lo digan, lo repitan o lo obliguen a creer, no, nunca. Galdós, nuestro republicano don Benito -¡se salvó al ser republicano y desear por escrito y muchas veces la desaparición de la monarquía! ¡así hoy tienen que dejar su nombre en paz y no utilizarlo miserablemente en apoyo del Borbonato!-, lo tenía claro en 1906 cuando hacía equivaler borbonismo a caquexia, a moribundia.
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No hay peor esclavo que el que se cree libre porque su esclavizador se lo dice. ¡Ah!: si no me engaño, Aznar no sólo votó en contra de esa Constitución que tan profesionalmente defiende ahora, sino que además hizo campaña contra ella.
Y ya que mento a este español tan sintomático, quiero leerte algo que escribiera él en 1969 -cuando tenía la edad en que se forma para siempre, y salvo golpes vitales muy traumáticos posteriores, la moralidad de toda persona, principalmente de toda persona dedicada al estudio académico.
Son éstas: "cuando a las manos de un joven como yo llega un ejemplar de las OBRAS COMPLETAS de José Antonio, y como tal siente la «imperiosa necesidad» de hacer algo útil, a ese joven se le presentan dos posibles caminos. El primero consiste en llevar una vida cómoda, fácil y sin complicaciones, alistado o «apuntado» al Movimiento. En el segundo se trata de tomar una decisión tan compleja como costosa. Es la de militar al lado de los «falangistas independientes»... Ellos cortaron por lo sano e hicieron bien. Ellos están empezando otra vez de cero la obra que José Antonio planeó y España espera".
Ya sabemos, pues, que -según el Aznar de hoy heredero consecuente del Aznar de 1969, la obra que Primo de Rivera junior planeó y España esperaba era el Borbonato. Y él, por supuesto, eligió el camino difícil, el nada acomodaticio. Por eso anda pasando dificulatades económicas el pobrecillo.
Lo de Aznar lo leí, pariente, en un muy ilustrativo libro que hace varios años compré barato en un gran almacén español -aquí todo lo que mueva dinero lo es. Me refiero al libro "JOSÉ ANTONIO, LA BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA", escrito por César Vidal; y fueron extraídas de un artículo publicado en Diario SP.
Pensaba yo, pariente, no hacer más notas previas. Pensaba iniciar, más pronto que tarde, una nueva serie de reflexiones periodísticas aparte del rescate de artículos ya publicados en presna. Pero no pude aguantarme y ahí te envié ésta...
¿Para qué? ¡Para lo que todo!: ¡para seguir con el orgullo enhiesto, mientras pueda -luego, que me quemen y me olviden para siempre-, el consejo de Galdós de luchar contra la caquexia!