MÉXICO: OTRA MANIOBRA FOXIANA

Camilo Estrada Luviano

El chimoltrufio que actualmente vive en la Residencia Oficial de Los Pinos, -a quien en un arranque de arribismo y sentimientos mal reprimidos de conquistadora, sus progenitores lo registraron como Vicente Fox y Quesada-, de nueva cuenta, echó toda la carne al asador y cual "gran capitán", (Marta Sahagún dixit), se lanzó a la mar disponiendo de los no pocos recursos con que cuenta la presidencia de la república para empezar a crear una psicosis, en gran parte falsa.

Esta orquestada campaña fue dirigida a las que llaman clases medias que por su propia naturaleza son las más collonas y las que sienten de veras que se debe defender hasta con los dientes lo que más o menos, sin llegar a lo mucho, tienen. Pero para que estas cualidades de eso que llaman "sociedad civil" se conjuntaran para hacerla salir a manifestarse, el domingo 27 de junio de 2004, contra la inseguridad que, según la campaña propangadística foxiana, se siente en TODO el país y contra los secuestros que "cotidianamente" lleva a cabo la delincuencia organizada.

Por supuesto, en cualquier ciudad el mundo, no solamente en las ciudades mexicanas, se cometen delitos, y este hecho obliga a las autoridades a combatir la delincuencia. Este combate debe ser constante y permanente, pero si dentro de las policías campea la corrupción, entonces la lucha contra la delincuencia se dificulta mucho, pero no porque la delincuentes hayan superado a las autoridades, sino porque éstas mismas, de una forma u otra, protegen a los delincuentes. Si a este hecho le sumamos que más de la mitad de la población del país está sumida en la pobreza, que el empleo ha aumentado sólo en las palabras de Fox, palabras que nadie cree a excepción de él mismo; que los niveles de vida van a la baja de manera constante y que ya no existe capilaridad social alguna, que los egresados de las universidades, los Tecnológicos y de los Centros de Capacitación no encuentran empleo alguno, que el mismo país tiene años prácticamente sin ningún desarrollo, que las ganancias de los grandes capitales, generalmente extranjeros, van en aumento constante; que la actual Ley federal de Trabajo, además de ser generalmente letra muerta, está siendo ignorada por completo para lograr, por el camino de los hechos, la "flexibilización laboral"; que el país gasta miles de millones de pesos en pago de intereses a los banqueros beneficiados por el FOBAPROA y la deuda externa; que Fox se ha convertido en el vendedor más grande del mundo entregando el país a los extranjeros en proporciones no vistas hasta hoy, etc., entonces podemos ver la perversidad de distraer la atención sobre las causas reales de la inseguridad en el país que indudablemente existe, pero que hablar sólo de ella sin mencionar para nada las causas que la originan es algo de lo que no podemos dejar de sospechar que tras de ello se persiguen otros fines.

Tan vergonzoso papel jugaron los medios de mediatización masiva que no sólo "cubrieron" todo el transcurso de la marcha, sino que de inmediato empezaron a propagar que la magna manifestación de la sociedad mexicana contra la delincuencia fue de muchos miles de personas. En los extremos hablaron desde cuatro millones hasta de cien mil personas; los menos tendenciosos hablan de unos doscientos mil manifestantes en la marcha silenciosa, que no fue tal, por la muy obvia razón de que fue una marcha convocada por los organismos empresariales y de la extrema derecha, pero de la que nadie se atrevió a decir la verdad, a excepción, a su modo, del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, quien sin embargo no se manifestó en contra de las demandas levantadas; así que en esa marcha confluyeron desde grandes magnates, yupis, niños y niñas bien, familias clasemedieras unas y obreras otras, hasta los mismos raterillos carteristas que todo mundo odia.

Los autollamados organizadores, Consejos de toda laya, salidos quién sabe de donde, quedaron totalmente rebasados por la chusma que clamaba seguridad a toda costa. Primeramente los dirigentes patronales fueron echados para atrás de la vanguardia por las madres de las más de 500 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez y después la multitud siguió hasta el Zócalo el cual nunca estuvo lleno a toda su capacidad, porque conforme iba llegando la gente se retiraba. Quienes quedaron allí no dejaron de entonar el himno nacional como dios les dio a entender y terminó la Marcha del Silencio en un fracaso estrepitoso de la ultraderecha fascista, encabezada por organizaciones secretas y apoyadas por organismos patronales e incluso el mismo Fox y Quesada, porque la marcha fue el resultado de la histeria colectiva inducida por casi todos los medios de mediatización masiva, pero los pueblos no son tontos y esta masa de mexicanos que fueron a la susodicha marcha no fueron presa fácil ni cosecha de la ultraderecha mexicana aunque los así llamados organizadores serán recibidos por el Secretario de Gobernación y por el mismo Presidente de la República.

Bueno, ya se armó un tinglado para que no se hable de los graves problemas que hay en el país. Se aprovechó la oportunidad para que los fascistas pidieran incluso la pena de muerte para los secuestradores, pena contra la cual están en contra hasta los altos dignatarios de la iglesia católica aunque el Procurador General de la República dijera que habría que pensar en analizar esa petición "de los manifestantes" ¿Será de todos o el torpe General De la Concha hizo eco de algo contra lo cual está la mayoría de los mexicanos?

Y después de la marcha ¿qué acción de la derecha sigue? También Hitler recurrió a acciones parecidas. ¡No lo olvidemos!

29 de junio de 2004