Manos limpias

Imeldo Barbuzano*

Probablemente fuere por que desde muy joven mis padres me inculcaron a valorar más, en las personas, las manos limpias que las manos llenas, ó tal vez, por el legado de honorabilidad y honradez política y humana de mí recordado tío Miguel Ángel Barbuzano, el

caso es que como ciudadano me permito hacer una humilde reflexión desde la consternación que me produce la corrupción y el deterioro moral casi institucionalizado en la que se sumerge la actividad política de cierta clase dirigente y donde a modo de PRI mexicano se confunde lo público y lo privado, en un entramado de intereses personales, especulativos y políticos y donde el debate sobre las ideas y la búsqueda del bien común queda absolutamente relegado.

Tal situación me produce, aparte de la repugnancia natural para cualquier ciudadano decente, la tentación de caer en el alejamiento, el hastío y la abstención. Sin embargo creo que aparte de una ingenuidad y un error, tal postura sería una injusticia para aquellos políticos, mujeres y hombres de manos limpias que luchan contra tal estado de cosas y que soportan no sólo cl acoso del poder político y mediático sino también la animadversión de algunos de sus correligionarios que ven amenazado su cómodo status quo.

Se han parado a pensar el porqué de las campañas de acoso y derribo que se suscitan cada vez que un político honesto, de uno u otro signo, se declara en guerra contra el pillaje. Pongamos algún ejemplo:

Recuerdan a el señor Francisco de la Barreda, ex presidente y diputado de su partido por Tenerife, defenestrado por la dirección nacional de su formación política tras hacer públicas sus denuncias de corrupción en las filas de su partido y las agresiones físicas sufridas por la Ietrada doña Julia Bango por no ceder a las presiones y chantajes para que retirara un recurso que había interpuesto ante el TSJC sobre recalificaciones supuestamente ilegales.

Ambos pagaron cara su valentía personal con una cobarde campaña de descrédito y editoriales de pago donde se llegaba a dudar hasta de su salud mental.

Y la ignominiosa conjura contra otro ex dirigente de la misma formación política, honesto y con fuerte tirón electoral, don Guillermo Guigou, de recto proceder y comprometido luchador contra la corrupción, política y económica, y que acabó presentando su renuncia a seguir participando en la vida política y abandonado a su suerte por la dirección regional y nacional de su propio partido.

Hombres de la talla intelectual de Juan Manuel García Ramos, escritor, catedráco e la ULL, político nacionalista canario que lleva lustros clamando por las singularidades de nuestro frágil territorio y la identidad del pueblo canario, por el reconocimiento de la titularidad de nuestras aguas, por una ley de residencia e inmigración, que al parecer ahora a todos les parece obvio, pero que ha sido sistemáticamente silenciado durante años y las honorables siglas del partido que preside castigadas con leyes electorales de diseño para negarle una más que merecida representación institucional.

Para terminar, un caso verdaderamente paradigmático es el de la operación contra don Santiago Pérez, secretario provincial de su formación política, elegido por los militantes por abrumadora mayoría y líder de la oposición en el ayuntamiento lagunero donde llevó a su formación a ser la opción más votada rozando la mayoría absoluta.

Hombre de intachable trayectoria política y personal, honrado hasta la médula y significado luchador por las libertades de este país desde su juventud. Su ímpetu y empuje electoral ha puesto nerviosas a algunos y es por ello que no han dudado un instante en sacar a toda su artillería pesada, recurriendo incluso a la "utiIización" de algunos reductos de su propio partido que cómodamente instalados en la indolencia, en la perpetúa derrota y en el servilismo, les sirviera de dinamiteros.

Afortunadamente en este caso, tanto la dirección regional y nacional de su partido, en un gesto que les honra, han cerrado filas.

Concluyo instando a aquellos ciudadanos deseosos de una regeneración de la vida política canaria, cualesquiera que sean sus ideales, a respaldar a un hombre o mujer de manos limpias.

Como señaló José Martí, "Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay otros que reúnen en si el decoro de muchos".

Demostrémosles nuestra apoyo o acabaremos siendo todos culpables.

*(Santa Cruz de Tenerife)

*Publicado en La Opinión de Tenerife, 14-10-02