Marruecos, esa espina
.POR JUAN JESUS AYALA
Y la tenemos bien atravesada en la garganta de nuestro futuro, sobre todo, el de las islas. Por mucho que pataleen ciertos políticos de CC y se lleven las manos a la cabeza, el referéndum que se veía posible para que el Sáhara fuese un país independiente se ha venido abajo. Y ha sido así desde el momento que los EEUU han metido basa.
Esto traerá como consecuencia que el Frente Polisario se quede rezagado en su intencionalidad y no logre la soberanía de su país. Llegar a una autonomía no deseada dentro de Marruecos puede funcionar como una quiebra de la voluntad del pueblo saharaui y dar lugar a que se establezca una lucha interna que reste decisiones y ponga aún más en peligro la inestabilidad de una zona que puede convertirse en caliente sin más; y Canarias, por su proximidad al continente, se verá bastante afectada.
Los americanos del norte dicen que apoyan a Marruecos y son sus amigos porque es el mejor bastión que tienen para parar el integrismo islámico del Magreb. Esto es una tontería porque los islamistas dentro de Marruecos son un porcentaje que apenas llega al 11 por ciento. Lo que en realidad les interesa a los americanos, lo hemos dicho una y mil veces, y no nos cansaremos de repetirlo, es la materia prima para que la maquinaria del capital siga perfectamente engrasada. Y esa materia prima es, ni más ni menos, el petróleo.
Se sabe que hay petróleo en aguas que, por derecho y por historia, deberían ser Archipielágicas, pero están bajo dominio marroquí, y aún las que están frente del Sahara, una vez que queden sometidas a la soberanía del Reino de Marruecos, como también se prevé tengan esa riqueza, les viene muy bien a las petroleras americanas ayudar al amigo marroquí para entre unos y otros hacer el negocio del siglo.
El petróleo, su tenencia y control, ha sido motivo de guerras y de sufrimientos de pueblos, y el archipiélago es un diminuto territorio entre los mares y las tierras del planeta; y para los americanos, prácticamente, no somos nadie y les importa un pimiento lo que pueda acontecernos a partir de la frustración de un pueblo, como el saharahui, al que se le pretende secuestrar el referéndum por el que llevan años y años luchando.
Entre la invasión por las pateras, que no cesa, y lo que nos vendrá encima con las prospecciones petrolíferas, el archipiélago estará en una encrucijada ciertamente confusa. Lo único que faltaba para cerrar el círculo de los despropósitos es que la crisis del turismo se acuciara y que la llegada de los retornados de Venezuela y Argentina, junto a la avalancha de europeos e inmigrantes africanos alentados por Marruecos haga se fabrique la inquietud y el desasosiego.
La espina de Marruecos va a ser muy difícil que se nos quite de la garganta. Para que no sea así, habría que tener unos reflejos de los que carecen quienes nos gobiernan y adelantarse a lo que se nos puede venir encima. Marruecos siempre ha ganado los litigios que ha tenido con el estado español. El moro es paciente y sabio y la pseudosabiduría de Madrid acompañada con la torpeza de los de aquí pueden propiciar un desaguisado y crear un ambiente de incertidumbre que de halagador tendrá bien poco.