RAÍCES DE BEJEKE

FUERTEVENTURA, MAR DE SOLEDADES

Félix M. Arencibia

Oramas contempla cómo el sol de la tarde, con el faro de espectador, se duerme sobre los espejos verdes de las Playas del Cotillo. Está disfrutando, en un camping, de la tranquilidad y belleza de nuestra Fuerteventura, con su compañera y su nieto Guize.  El veterano profesor vio cuando llegó el primer día, cómo el cemento y el asfalto se habían  adueñado de los parajes naturales de los arenales del Cotillo. Lo que pasa allí quizás sea el símbolo de lo que está pasando en el resto de la isla y de nuestro Archipiélago. Todo el cinturón costero majorero está siendo ahogado en el hormigón y el piche: las zonas de Corralejo,  Puerto Rosario, Caleta de Fuste, Gran Tarajal, Jandía, en fin, todo el litoral.

Siguen los rojos soñolientos sobre el agua, mientras, Oramas medita sobre las beldades de esta isla tendida al sol de los siglos. Bellezas que Miguel Unamuno describió: Tiene la fortuna y la hermosura, a la vez que la nobleza y robusta pobreza…. Conserva nuestra isla majorera todavía una cierta tranquilidad, los paisajes pelados de sus montañas invitan a la meditación y la trascendencia. Los matices azules y verdes de sus aguas, seducen con su baño refrescante. Los restos de las casas campesinas, de las paredes de piedra destartaladas y los techos de tierra; los desvencijados molinos y los elevadores de agua nos recuerdan un pasado no tan lejano: son símbolos de la capacidad de supervivencia de los canarios de Fuerteventura. La aulaga, la palmera, la hubara canaria, el guirre, el la cabra, el camello y ahora la ardilla dibujan sus siluetas sobre su paisaje más genuino.  Depende de los canarios y de los aman esta tierra que se conserven y no triunfe la codicia de los piratas del cemento. Quizás también dependa del frenazo del crecimiento de la industria turística, que ha sido la mina de oro a la que han acudido gentes de todo el planeta. Mano de obra en abundancia y riqueza que han de beneficiarnos a todos, sin marginaciones.

La isla majorera en el pasado ha soportado la esclavitud de los señores feudales bajo la bota de los coroneles, las sequías, las hambrunas y el destierro de la emigración. Siempre los piratas han estado ahí asomando con sus carabelas en el horizonte, amenazando con llevárselos como esclavos o robarles sus tierras. En el presente hay algunos nubarrones; pero de todas maneras confiemos, que con nuestro  esfuerzo  y de los que quieren nuestras Islas, tengamos un presente y un futuro más próspero y libre.  A Oramas el paisaje de la isla le ha inspirado: “Fuerteventura te digo / eres mar de soledades / de silencios infinitos / de arenas dormidas / bajo cortinas de calimas…”. Las sombras van adueñándose progresivamente de las aguas soñolientas.

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