TAGINASTE ENCENDIDO

MÁS BALANCES NAVIDEÑOS

Félix M. Arencibia

El viento se agita furioso sobre las melenas de las palmeras, arrastrando a su paso impetuoso la calima. Luis Drago, el joven periodista, anda un poco agitado y con dificultades respiratorias, a causa del clima. Mientras, piensa cuánto se llevan anualmente de Canarias para la metrópoli, a través de la Seguridad Social. Según el "Informe España 2003", salieron aproximadamente 828 millones de euros (14 mil millones de pesetas). El año 2000 se sacaron 2.108 millones de euros (3,5 billones de pesetas). Del superávit que tiene la Seguridad Social española, el 30% procede de Canarias. Entretanto, en las islas, se siguen pagando las pensiones más bajas y se tienen unos servicios sanitarios tercermundistas, concluye Luis.

En la mente del periodista se cuela en proverbio de nuestro poeta Francisco Tarajano: No se atavíe el opresor / con traje de redentor. Mientras, sigue rumiando sus pensamientos, hay quien está empeñado en dividir a los canarios. Llegan a hacernos creer que los enemigos están en las otras islas. Cree el periodista, que deberíamos pensar sin los prejuicios, que algunos se empeñan en grabar en nuestras mentes. Así, por ejemplo, tenemos los siguientes datos de los impuestos recaudados entre los años 1993 y 2002. De ellos se fueron a Madrid, 16.828 millones de euros; a Gran Canaria, 12.832 millones; a Tenerife, 11.187; a La Palma, 2147; Lanzarote, 1268; a Fuerteventura, 1.223; La Gomera, 718; y a El Hierro, 529.

Cambiando de aspecto, no hay que olvidar lo que se han llevado las empresas y los trabajadores de la metrópoli. Las primeras sacaron unos 63.706 de euros y los segundos 26.715 (ocupando a su vez el 75% de los puestos de los trabajos creados en Canarias). En concreto salió de nuestra tierra el 52% del capital producido en ella. ¿Quiénes se llevan el gordo de la lotería según estos datos? ¿Se va a la isla de en frente? Mientras, aquí en Canarias, seguimos con alrededor de 100.000 parados. Tenemos los sueldos más bajos y los niveles de pobreza que se incrementan peligrosamente. También nuestras empresas siguen sufriendo una competencia feroz, subsistiendo a base de llantos y subvenciones. ¿Hasta cuándo vamos a seguir haciéndonos las víctimas?, se pregunta nuestro periodista.

A pesar de todo lo expuesto hay que levantar la cabeza y superar ese síndrome del colonizado. Para ello habría que apartar todo victimismo y tomar conciencia de la situación real de nuestro pueblo. Nuestro poeta Pedro García Cabrera nos recuerda a propósito de nuestras islas que: Basta ya de ser colillas apagadas / del cenicero de los mares…No deseamos otras pertenencias que no sean las alas de los vuelos. Nosotros tenemos que inspirar nuestra acción, en el pacifismo digno y valiente, de Gandhi, Luther KingLa lluvia deshace los celajes de la calima.