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Los grandes editores se pillan los dedos en su lucha contra los medios de Internet

Los diarios El País y El Mundo han exigido a la página web de El Periodista Digital que retire los enlaces con las versiones electrónicas de los periódicos de Jesús Polanco y Pedro J. Ramírez. Le dan de plazo hasta el próximo lunes y se supone que, si no cumplen, irán a los tribunales.

Pues bien, el ataque contra El Periodista Digital no es más que la punta del iceberg, y la punta de lanza, de una guerra mucho más amplia: la que libran los grandes magnates de la prensa por el control de la sociedad de la información.

En España, aunque procesos similares se están produciendo en todo Occidente, los grandes editores se han unido en una compañía llamada Gedeprensa. Allí figuran el grupo de Polanco, Recoletos, Vocento, la editora del diario El Mundo, así como nuevos socios que acaban de incorporarse: Prensa Ibérica, el grupo de La Voz de Galicia y el Grupo Zeta. Pretenden que toda empresa que haga resúmenes de prensa (especialmente los digitales) pague un canon a los editores.

Ahora mismo, las empresas que se dedican al press-clipping se agrupan en la Asociación de Empresas de Seguimiento de Información y Publicidad (AESIP). No se crean que, ahora mismo, estamos hablando de un gran negocio. En España, hablamos de unos 12 millones de euros al año.

Sin embargo, Gedeprensa afirma estar perdiendo 90 millones de euros anuales por no cobrar un canon en concepto de derechos de autor. Así que, ¿qué estrategia adoptaron? Pues, en primer lugar, la estrategia más habitual entre los señores de la prensa: presionar a los políticos. Y a punto estuvieron de conseguirlo. En el momento presente, todos los países europeos tienen que realizar la trasposición a sus normativas nacionales de la directiva comunitaria sobre propiedad intelectual. Tres hombres han sido claves en la elaboración del borrador de reforma de la propiedad intelectual en España: el secretario general del Ministerio de Cultura, José Luis Cádiz Deleyto, el subdirector general de Propiedad Intelectual, Pedro Colmenares, y su antecesor en el cargo y ponente de la ley, Antonio Guisasola. Para que se hagan una idea de cómo funcionan estos apaños, Guisasola ha pasado a trabajar a Agedi, una de las muchas sociedades que se dedican a intermediar con los derechos de autor. Naturalmente, se trata de una mera casualidad. Ni que decir tiene que el borrador de esta ley de propiedad intelectual no beneficia ni a los periodistas que escriben las noticias (y que ceden en su contrato laboral los derechos de propiedad a los editores), ni al público, ni a las empresas que hacen resúmenes de prensa, ni a las muchas personas que ceden sus derechos de autor y que realizan aproximadamente un 70% de un periódico: artículos, esquelas, climatología... No, simplemente el borrador beneficia a los 'polanco', 'bergareche', 'castellanos', etc, es decir, a los grandes magnates.

Pero la jugada les ha salido mal. En primer lugar, porque es muy improbable que la ley pueda ser aprobada en la presente legislatura. A ello se debe el hecho de que los ministerios de Economía y Presidencia se han opuesto a un borrador realizado desde Educación y Cultura. Y la razón de su posición es muy lógica. Lo que pretende Gedeprensa es cobrar a toda institución, pública o privada, que utilice la información de sus diarios y cobrar más a aquellos que realizan muchas fotocopias de esos resúmenes de prensa. En definitiva, resulta que los que más tendrían que pagar no son las páginas digitales o las bases de datos que realizan resúmenes de prensa, sino las empresas y, atención, la Administración pública: gobiernos, parlamentos y tribunales. Porque son las instituciones públicas las que más fotocopias y resúmenes de prensa necesitan realizar.

Cuando les falló la reforma legal de la ley de Propiedad Intelectual, o hartos de esperar a que dicha reforma se produjera, los grandes editores solicitaron una "Autorización Singular", curiosa figura jurídica que significa una autorización legal para burlar la ley. Una autorización singular puede dar el visto bueno a cualquier cosa. También, el cobro por la cesión de unos derechos de autor, que todavía están en litigio. Pero se han estrellado, no contra el Servicio de Defensa de la Competencia, del Ministerio de Economía, que se lo aceptó en un principio, sino contra el Tribunal de Defensa de la Competencia, que no está dispuesto a aceptarlo de ningún modo. Finalmente, los grandes magnates han rebajado el tono y pretenden llegar a un acuerdo con la AESIP, un acuerdo privado que tendría validez general. La verdad es que las bases de datos serían muy tontas si aceptaran la propuesta de las grandes editoras, que intentan conseguir con miel lo que no pueden con hiel.

Los grandes editores pretenden que nadie pueda realizar resúmenes de prensa, ni citar a sus medios, salvo que le pague dinero, mucho dinero, a ellos mismos. En la sede madrileña del Grupo Recoletos tienen preparado un complejo informático, una especie de 'Gran Hermano', donde, a través de un sistema automático de descriptores, podrían realizar una selección de información a medida del cliente.

Pero hay otro objetivo al que ya se refería en la edición del miércoles el director de Hispanidad.com y que resulta mucho más importante. Por el momento, el ataque de Gedeprensa se ciñe a los resúmenes de prensa digitales, a las páginas web que plantean enlaces con otros medios informativos. Pero, eso es sólo el comienzo. El objetivo final es acabar con el periodismo independiente surgido en Internet, frente al cual las ediciones digitales de los grandes diarios han fracasado rotundamente. Y la prueba del algodón es bien sencilla: los gerentes de Gedeprensa, en representación de los grandes editores, son, precisamente, los que han fracasado en el periodismo digital. Desde que el pais.es dejó de ser gratuito, las malas lenguas aseguran que no ha conseguido ganar más que 19 suscriptores. Dicho de otra forma, los gerentes de Gedeprensa se están jugando su puesto de trabajo. Como no consigan nuevas fuentes de ingreso se van a la calle. Y es que Internet representa el gran fracaso de los grandes editores. Por eso, no pueden soportar ni al Periodista Digital, ni a esta página que están ustedes leyendo, ni al periodismo independiente en general. Simplemente, porque es algo que no pueden controlar. El principal interés de los medios tradicionales consiste en hundir a los nuevos medios independientes digitales a costa de mermar su credibilidad.