El mensaje cifrado en "Siete sobre el mismo mar"
Por Idmim
Por estas fechas es razonable, natural y hasta lógico que a casi todo el mundo le de por cantar villancicos y canciones relacionadas con la propia navidad, pero miren ustedes por donde que se me ocurrió ir a dar una vuelta y me encontré a un coro de niños y niñas que cantaban este tipo de canciones en un parque público. Debido a que soy un entusiasta de la música, me paré a oír las hermosas melodías que salían de las gargantas de aquellos infantes (no de marina). Pero ahí no acabó la cosa, ya que al entonar el tema villanciquero, creo de Benito Cabrera, "Siete sobre el mismo Mar", que, como todos sabemos, va nombrando a cada una de nuestras Islas destacando alguna de sus bonitas peculiaridades. La canción comienza con Fuerteventura y dice algo así como; Fuerteventura: dunas y arenas, aulagas y soledad, sobre Tindaya trae el viento arcanos desde el mar, y fue esta última rima la que me trajo a la memoria la salvajada sin justificación que quieren cometer contra esa montaña sagrada de los mahoreros.
Como reconozco que mi vocabulario del impuesto idioma español es insuficiente, muchas veces para coger bien los mensajes escritos o verbales cuando en ellos existen palabras que no entiendo, pues llegado a mi casa cogí un diccionario de esa lengua colonial y busqué la palabra de mi duda: arcanos. Y dice así: Secreto, recóndito. Secreto, misterio.
Entonces comprendí que la misma canción nos avisa sobre un viento que desde el mar traen sobre Tindaya secretos recónditos y misteriosos; y que no es otra cosa que la mano extranjera del difunto Chillida; y que los secretos son el interés que existe en vaciarles las tripas (recóndito = escondido) a esa esbelta y preciosa montaña donde nuestros antepasados, los mahos, oraban a su dios.
Pero se me queda atrás una palabreja: misterio. Y presumo que el tal misterio no es otra cosa que el ánimo de lucro y rápido y vil enriquecimiento que se pretende a costa de nuestro patrimonio natural y cultural. Y el tal misterio también será conocer el para cuando esta panda de bandoleros venderán nuestra dignidad, después de que ellos ya mercadearan las suyas hace mucho tiempo. Posiblemente, desde que empezó esta llamada democracia sui-géneris española. Sin embargo, el misterio que sí quedó fue el de los "desaparecidos" miles de millones de las antiguas pesetas y el o los delincuentes que se apropiaron de éstas. Seguro que a este o estos, no les ocurrirá nada por no llamarse "Dimas".
En fin. Que esto, al igual que todo lo que está pasando en Canarias, es producto de lo mismo. Como bien dice el compatriota Juan Fco. Díaz Palarea: por ser una colonia y además apestosa de tanta corrupción.
Tigzirin Tikanariyin – 05.01.2954