El militarismo, vector de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos
Por qué los latinoamericanos debemos estar atentos a este desenlace
Por
Enrique CamineroEl militarismo siempre ha estado presente y ha jugado un papel determinante en la dirección política de los Estados Unidos.
George Washington, el terraniente esclavista considerado «padre de la patria», fue general, y otros que lo sucedieron, como Ulises Grant y Andrew Johnson, fueron militares que actuaron como tales, desplegando sus fuerzas en las aguas del Caribe, para meter miedo con sus cañoneros acorazados siglos atrás.
En lo interno, la expansión de unión se hizo con el concurso mortífero de la pólvora y los sables de los militares de las fuerzas de caballeria, que exterminaron las poblaciones autóctonas. A México y Canadá le robarón tierras para hacer su expasión. La industria estadounidense se desarrolló respondiendo a las "necesidades" de su poderío militar; las armas de guerra eran, y continúan siendo, más importantes que la construcción de un tractor o una maquinaria agrícola o industrial que sirva para solucionar problemas de la colectividad.
El establecimiento del capitalismo, como sistema dominante en Estados Unidos, no siguió el proceso de transformaciones económicas, resultado de reformas del campo y desarrollo industrial, como pasó en Europa con los casos inglés y francés..
El complejo militar industrial desde muy temprano estuvo, y sigue estando, presente en las industrias pricipales de su económia: General motors, Ford, para mencionar algunas.
En todas las investigaciones científicas que se realizan en este país, está la mano verde olivo, visible o no visible, de los militares.
La económia estadounidense se ha sostenido en gran parte por la ventas de armas, ha sido su principal divisa de exportación para "relacionarse", permitiéndole "introducirse" e intervenir militarmente en distintas regiones del planeta. Con la "Doctrina de Monroe", 1823, intervino en los países de la América ibero-hispánica, para que le sirviera de laboratorio de su expansionismo, mas allá de sus fronteras, y para probar sus armas.
En el siglo IXX, la política de los Estados Unidos con los países del Caribe hispánico, consistió en buscar y anexarse militarmente países como República Dominicana y Haití, a la vez que trataba de entrometerse en los movimientos autónomistas y independentistas de Cuba y Puerto Rico, colonias de Españas en ese entonces, para sacar ventajas en esos conflictos.
Para intertar apoderarse de la región, los Estados Unidos contaba con el aval de los gobernantes entreguistas de la región, que no deja de repollar como yerba mala.
Del papel que los militares estadounidenses han tenido en el desarrollo del capitalismo y su imperialismo, puede hablar uno de sus protagonistas. El Mayor general Smedley D. Butler, en 1935, escribió: Durante 33 años y 4 meses prseté servicio activo en la fuerza de mayor agilidad militar de los Estados Unidos de América: el Cuerpo de Infantería de Marin. En ella serví en todos los escalofones: desde segundo teniente a mayor general, y durante todo ese período fuí el hombre fuerte de los grandes consorcios de Wall Street y de los banqueros. En otras palabras, fuí un raquetero del capitalismo. En esas condiciones ayudé en 1914 a que México, y especialmente Tampico, fuera fácil presa de los intereses petroleros. Ayudé a hacer de Haití y Cuba sitios adecuados para que los muchachos del National City Bank pudiesen recolectar sus leoninos intereses. De 1909 a 1912 ayudé a purificar a Nicaragua para beneficio de la casa bancaria inernacional Brown Brothers. En 1916 abrí los ojos a los intereses azucareros norteamericanos para que invirtiesen sus cápitales en la República Dominicana, a la vez que garantizaba dichas inversiones. En 1903 ayudé a que Honduras madurase para las compañías fruteras norteamericanas. En 1917 ayudé a la Standard Oil Company a realizar en China despojos de tierras sin que fuese molestada. Durante todos esos años dirigí —como dirían los muchachos del cuartito de atrás— un racket que cada día era más productivo y mayor. Por ello fuí premiado con honores, promociones, condecoraciones y medallas. Cuando contemplo mi pasado pienso que seguramente le hubiera podido dar algunas sugerencias a Al Capone. Lo más que éste pudo hcer fue operar en tres distritos de la ciudad de Chicago. Nosotros, los de la infanteríae marina, operábamos en tres continentes .
Después de la 2ª guerra mundial, durante el apogeo del armamentismo yanquís, gobernarón en América latina dictadores civiles y militares, la región centroamericana y del caribe estaba plagada de militares hechos a las medidas exigidas por Tio Sam para protejer sus intereses en la región.
En la época de la llamada "guerra fria", los latinoamericanos tuvimos las dictaduras más terribles y sangrientas, las cuales contaron con el apoyo económico y militar de Washington.
La historia de nuestro continente nos enseña que las veces que el militarismo lleva la voz cantante en la Casa Blanca, el "patio", como ellos consideran a la América grande, sufre la imposición de gobiernos dictatoriales civiles y militares, cerrándose ese etapa con las juntas asesinas de militares, en Argentina, Uruguay, en Chile -Pinochet-, Brasil, todos ellos botones de muestras de la chaqueta del Tío Sam.
De estas experiencias, en nuestra América podríamos hacer un axioma: auge del militarismo guerrerista en la Casa Blanca, oleada de intentos de golpe de estado, autoritarismo y regímenes civiles y militares, conforme a los alineamientos de Washigton, en el continente latinoamericano.
Supuestamente, con el parapeto de los derechos humanos levantado por los gobernantes estadounidenses, (país que viene violando los derechos más elementales de los seres humanos desde hace siglos), para traer a sus filas a la socialdemocracia y buscar que se condenara al régimen cubano a un total aislamiento y reforzar el bloqueo contra Cuba, los militarismos y las dictaduras civiles y miltares serían cosa del pasado.
Siglos después, los militares siguen dominando la escena política en Washington, no ha variado, mientras que en latinoamérica el entreguismo, la política docil a los diktac de la Casa Blanca, encuentra caldo de cultivo en la actualidad en gobernantes como los de Colombia, República Dominicana, El Salvador y Honduras, quienes se inscriben en esa línea que tanto daño a causado a los pueblos del continente latinoamericano. Su traición a la soberanía de estas naciones es patética, cuando sin consultar sus parlamentos, sus instituciones y ciudadanos envían soldados junto con las fuerzas de ocupación en Irak.
Hoy, que en la Casa Blanca se sientan sobre los misiles y el complejo militar está en todos los puestos y rincones del Estado, los dos partidos que se disputarán la presidencia en noviembre del 2004, demócratas y repúblicanos, (brazos de un mismo tronco) tienen bién claro que la hegmonía de los Estados Unidos no se discute. Por ello no debemos hacernos ninguna ilusión, si guerrerista y bañado en sangre afganas e iraquíes está George Bush, candidato repúblicano, el demócrata Clark no se queda atrás, dirigió la Otan y tiene su baño de sangre en los bombardeos de la antigua Yugoslavia. Podrán diferir en los métodos que se deben emplear, o si se sigue con la política unilateral o la multi, cuando convenga, pero siempre teniendo a mano la fuerza para enrostrarla a quién sea, que ellos son los mandamás del planeta. Eso sí, donde no hay pero, y sus criterios siguen siendo los mismos, es que para mantener el sistema de "privilegios" el despojo del resto del planeta y principalmente de los países del Sur debe continuar.
A finales del reciente siglo que pasó, muchos apologetas del sistema pensaron y pregonarón el "fín de la historia", ningún sistema podía "ofrecerles a los individuos mayor beneficio y riqueza", era como si dijeramos, " aquí en el cielo como en la tierra, capitalismo por hoy y siempre, con todas sus versiones, el después no existe, sólo el ahora capitalista.
La risa triunfalista de los ideólogos del neoliberalismo duró poco, ha vuelto a ser la mueca macabra que mantuvierón oculta durante más de una década, los años que sirvierón para vender la doctrina de la globalización o de la mundialización neoliberal como la única manera para que los países y sus económías pudiesen "desarrollarse", y el modelo de vida para las personas se presentaba como el garante de una vida "próspera" y de su propia existencia.
Esta poderosa publicidad venía acompañada de la "popularización" de la informática, internet para todos, (por cierto invento militar), "Silicon Valley" el modelo para hoy y el futuro, cada país tendría su Silicon. Los jefes de estado de muchos países hablaban de esto como la panacea que sacaría muchas naciones del Sur del atraso y subdesarrollo. Los medios informativos estaban para eso, para alabar las "virtudes capitales del neoliberalismo. A esta euforia y fanatismo globalizante le siguió la innundación de los mercados y las tiendas con mercancías fabricadas en el Sur por niños, mujeres y adultos en condiciones casi de esclavitud, y cuando no, por salarios de menos de un dolar. Mientras tanto, el sudor y la sangre de estos seres humanos se trasformaba en beneficios para las trasnacionales yanquis y del sistema, y de allí aparecer en bolsa con cifras record que los broker afichán y borrán a cada segundo en Wall Street y otras bolsas del sistema, mientras que la pobreza y el desempleo crecía, las privatizaciones empeoraban más y más la deteriorada vida de los trabajadores y los ciudadadanos, muchos recapacitarón y compredieron que la la historia no tocaba fín, como afirmabán los mentores del neóliberalismo. La crisis está ahí.
Salir diciendo que el sistema capitalista está en crisis, es para que lo tilden de hereje, cuando digo crisis es porque jamás ha dejado de estarlo, pues la crisis es parte de su naturaleza y evolución. El sistema, como todos saben, se basa en el beneficio, y para obtenerlo surgió destilando sangre, como lo describió Carlos Marx, quién lo estudió desde que fue embrión, se formó y se hizo adulto y salió por ahí hacer daño.
Cuando la resaca neoliberal de espectáculo pasó, y el militarismo tuvo el tiempo suficiente para colocar sus peones y preparar la segunda parte, sin personajes estilo el presidente Willian Clintón, y la burbuja financiera que mantenían para que los ilusos permanecieran embelesados creyendo que todo era como la sonrisa de crema dental de Clintón y las conversaciones de buenas intenciones de Hillary, una concentración de poder guerrerista se preparó para asaltar y apoderarse de la Casa Blanca. El resto está en los periodicos. Afganistán e Irak, laboratorios de su peligroso y criminal experimento, rehacer el mundo a su imagen y semejanza, me suena a bilblico, pero yo diría que se fuerón más allá. Según la Biblia el Eternal necesitó siete dias para hacer el mundo, los que están en la Casa Blanca van más lejos, dicen que lo van a rehacer, y si somos lógicos, para esto, primero hay que destruirlo. ¿Qué le parece mi amigo? ¡que gente tan buena son estos yanquís!. Y destruir, saben hacerlo ellos en cuestión de horas: Hiroshima, Nagasaki, regiones del Vietnam, Grenada, zonas barriales de Panamá fuerón borradas del mapa por sus bombas, quien sabe si esta vez están preparándose para destruir en segundos.
Con el surgimiento de los movimientos Altermundialistas y las luchas de muchos de los pueblos del planeta, y el nó de varios jefes de Estado de gobiernos de latinoamericanos, asiáticos, africanos y del medio oriente en los organismos creados para defender los intereses de los más grandes, como OMC, FMI BM, y otros, se ha dejado de escuchar una sola voz, la del big brother yanquis; la multiplicidad de los movimientos se contrapone a la unilateralidad del imperialismo. Si en esta nueva situación tomamos en cuenta la competencia que libra Estados Unidos con la Unión Europea, donde esta última busca que el primero le reconozca el derecho que tienen ellos para que en el reparto (nuevo Yalta), le den su pedazo, la diferencia, esta vez, es que, en el posible reparto, las partes pertenecen a la misma concepción neoliberal, con el matiz que en la etapa de construcción en que se encuentra la Union Europea el guerrerismo militarista no es aconsejable, aunque hay sus necios, como José María Aznar, que cree que sí, y que de esta él saldrá con la "armada invensible", y otros como Polonia que les gustaría ser los guardianes del centro de la Europa.
Los latinoamericanos debemos tener claro que el imperialismo estadounidense tratará de conspirar contra la estabilidad de los régimenes que no siguen su política a ciegas, al tiempo que intervendrá con más frecuencia de la que está acostumbrado en los asuntos internos de los países del continente. De manera que cualquiera iniciativa de parte de los gobernantes latinoamericanos se decida con los representantes yanquis, para impedir que se negocie con Europa u otro continente, sin el consentimiento de los Estados Unidos. Las ingerencias de sus embajadores en la situación político, social y económica de los países latinoamericanos, con el pretexto de que se "violán los derechos humanos" es una violación de su soberanía que atenta contra el derecho que tienen los pueblos a darse el régimen que les convenga. Por qué nuestros embajadores en Washington no critican las cosas que hace la administración Bush en contra de los derechos humanos, de cuantos tratados éstos han violado y han dejado de firmar, yo los convido a que tomen la iniciativa de emprender un campaña contra la pena de muerte y de condena al trato inhumano que reciben los prisioneros de guerra en la base de Guantánamo.
En Francia, Chirac, de una posición antiguerra ha pasado a una de "paño tibio", auque para que Washington lo mire de otra manera les muestra su presencia militar en ciertos países de Africa, como la Costa de marfil. Pero para "gatillo alegre Bush", eso no es suficiente, le interesa que Francia como Alemania se pongan a su favor de manera incondicional como Aznar, le apoyen en Oriente Medio y en los países Arabes, den el visto bueno al Estado de Israel, y sigan haciéndose de la vista gorda con las agresiones y asesinatos de palestinos, que a diario cometen las fuerzas de ocupación israelí.
Para que la administración Bush pueda seguir con esta política guerrerista, a la larga necesitará de más aliados, y en eso está, pero como las elecciones son el año próximo, hay que apurarse para poder venderle un consenso al electorado estadounidense que vota. Inglaterra y España no son suficientamente convicentes para estos fines. Por eso cede con el asunto del acero, me preguntó ¿Qué cedió Europa a cambio?.
La campaña electoral entonces se presenta mas militarista que núnca. Decirle al electorado que para que ellos puedán seguir "disfrutando" de mucha agua, mucha energía; para que puedan tener tres y mas carros, aire acondicionado en toda la casa, y mantener el ritmo de consumo que llevan desde hace siglos, sus hijos deben engancharse a los marines para que vayan a saquear y pillar los otros países, inventar conflictos para vender muchas armas, destruir para que las empresas nuestras construyán, matar niños y mujeres para que la población de esos países no crezca ni se reproduzca y puedan exigir su derecho a vivir en dignidad. Esta es la verdad que no se vé en los mensajes de campaña que los candidatos dirán a todo lo largo y ancho de los Estados Unidos, para captar votos.
Tanto Clark como Bush, está claro que sólo así pueden seguir siendo ellos "la nación" más poderosa de la tierra. Entonces, frente a un mundo adverso a su política, ¿qué haría Clark si sale elegido?, de seguro que buscará variar la política que hasta ahora lleva Bush con Europa, pues, como estuvo en la OTAN, conoce mejor el viejo continente. Pero en el caso de latinoamérica, como buén militar, buscará reforzar el patio, yá Bush cuenta con peones. Reforzar el patio significa eliminar todo aquello que hasta ahora es un obstáculo para poder la Casa Blanca aplicar sin problema sus políticas neoliberal-miltarista.
También en países de la América nuestra, habrán elecciones: centroamérica y el caribe son escenarios de estas contiendas. El Salvador, en marzo, por primera vez un candidato, Schafik Handal, viniendo de la izquierda revolucionaria, partido Farabundo Martí, cuenta con la simpatía de la mayoría y cuenta con todas para ganar en una segunda vuelta, mientras que Arena, partido de extrema derecha responsable del asesinato de Monsenor Romero, se presenta con Antonio Saca, quiénes las encuestas no lo dan como ganador en una primera vuelta.
Esta situación es parte del movimiento de cambios que se viene operando en el continente. La permanencia del presidente Chávez en Venezuela, Lula buscando crear un polo de fuerza para discutir en condiciones de igualdad con Washington y otros de los llamados G8, las posiciones latinoamericanista del presidente argentino, y una posible victoria de izquierda en el Salvador, podríamos empezar a hablar de un nuevo "dominó democrático" en el continente. Por eso es necesario desplegar un movimiento que observe con atención las elecciones en el "Pulgarcito de América, como lo bautizó el poeta Roque Daltón.
En República Dominicana, el presidente Hipólito Mejía busca reelegirse como su homologo Bush. Para eso Mejía cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas y un sector de su partido, el Revolucionario Dominicano. Por la oposición se presenta el presidente del cuatrenio pasado, 1996-2000, Leonel Fernández, que según las encuestas últimas cuenta con el 58% de los votantes. Pero con las declaraciones emitidas por militares del alto mando, expresando sus simpatías por la canditura oficial, y de lo que serían capaces en caso de..... debemos estar alerta. Estas intervenciones de los militares no son nuevas. En 1978 hubo una intentona de ese calibre que se prepara. Todos los demócratas de dominicana y de fuera, más los organismos internacionales de derechos humanos, deben estar atentos de lo que pudiese pasar en contra de la voluntad popular. ¡Dominicanas y dominicanos, ojo pelao con esas declaraciones verde olivo!
Habría que preguntarse hasta donde un cuadro como ese: democracias recorriendo América, gobernantes unificando posiciones en defensa de los intereses que favorezcan la vida de los pueblos latinoamericanos, su dignidad y soberanía, coinciden con los planes que para el año próximo Washigton prepara para nuestro continente. Yá Bush arrancó su campaña con ritmo marcial, donde aparece como el "defensor de la patria", donde declara: Nuestra guerra contra el terror es un combate de voluntad. Sus spot son 30 segundos de terror, el nazi-texano no conoce otra cosa. Las acostumbradas campañas "bonachones" de aparecer comiendo la comida basura o granjeándose con los granjeros, o cargando un niño de la comunidades negra o hispana, que siempre han sido pura demagogia, no figuran ésta vez. Habrá que esperar con que viene mister Clark. A este que de seguro lo están vendiendo como una paloma frente a los halcones. Viendo ese panorama, recuerdo un dicho que me enseñaron hace bastante tiempo: Entre la paloma y el gavilán, ¿cuál es el que pica?, la respuesta no se deja esperar: el gavílan, y no es la paloma, pues al gavilán tu no te le acercas, pues sabes que pica y duro, mientras que la paloma te acercas y empienzas a pasarle la mano, y cuando menos te lo esperas la sangre te corre por los dedos y la mano, te ha cocinado a picotazos.
El escenario político de América latina es determinante para los próximos diez años, de manera que con la unión de regímenes democráticos sobre puntos en comunes en lo social, económicos y políticos, le será más difícil a los gobernantes de la Casa Blanca imponer su voluntad. Si por mezquindad, oportunismo o entreguismo de ciertos gobernantes o militares del continente, permitimos que el polo democrático, que empezarón a construir tres de los gobernantes de suramérica, sea atacado para agrietar la unidad, como han intentado en Venezuela, estaremos allanándoles el camino a los enemigos de la dignidad, la soberanía y la paz de nuestros pueblos, lo que aprovecharían los incodicionales a Washington para imponer regímenes odiosos que nos recuerden tiempos pasados.
5/12/03