Las fuerzas nacionales-independentistas

En el movimiento nacionalista e independentista participan sectores de clase diferentes, incluida la burguesía, pero nosotros sólo podemos apoyar a los progresistas en estas opciones y no considerar al nacionalismo de derechas como participativo en el movimiento de liberación nacional.

Los verdaderos internacionalistas no podemos marginar la solución del problema colonial-nacional. La solidaridad debe tener como referencia la recíproca y doble lucha por el combate contra la explotación colonial y la explotación de clase que sufren el colonizado y la clase proletaria de ambos.

El principio fundamental del internacionalismo y el progreso es de que "un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre". Así no lo son los pueblos del Estado español manteniendo el colonialismo en Canarias. El internacionalismo debe ser solidario contra todo lo que apoya la opresión colonial y, hoy más que nunca, frente a la batalla que lidera el neoliberalismo globalizador en un intento de una regimentación nazi-fascista del planeta, y gracias a que cuentan con los medios de comunicación en sus manos monopolizan, con la complicidad de liberales y social-demócratas que ni con la soga al cuello son capaces de defender las llamadas las llamadas conquistas; léase míseros paliativos de la tercera vía concedidos por el capitalismo cuando la explotación hace que el clímax social sea irrecuperable.

Hoy más que nunca se impone la acción, la voluntad, el tener las ideas claras. El origen de los conflictos son, nos guste o no, objetivamente, las clases que dividen a la sociedad y el origen económico en el cual están cimentadas; sólo en su equilibrio podemos encontrar la paz social.

Debemos denunciar a aquellos que intentan oprimirnos destruyendo nuestras raíces como pueblo y nuestros nexos nacionales, impidiendo que nos yugulen imponiendo una cultura y una idiosincrasia ajena a lo nuestro, y ello incluye de manera esencial nuestros intereses económicos y, de manera muy especial, en lo que atañe a la conservación de nuestro medioambiente; al florecimiento de nuestra cultura, la nuestra, y la economía en la protección de nuestros intereses. No queremos declaraciones formales, queremos que nuestros intereses nacionales se impongan a la corrupción y abyecta mediocridad de nuestra actual clase política, cuyos intereses, ligados al colonialismo, impiden la creación coherente de un frente común anticolonial.

Los actuales límites de nuestras clases nos dan una burguesía irresponsable que actúa como intermediaria o como testaferra de intereses espurios, y cuya rentabilidad escapa a los intereses propios de los canarios. Está compuesta por una clase política que no duda en vender lo mejor de nuestra tierra en una disparatada planificación, como la de hipotecar nuestra agricultura a cambio de campos de golf para disfrute de los privilegiados y para miseria de nuestro pueblo. żEs posible que soportemos tales chulerías; żes posible que tales mentecatos crean que podemos ser tan cretinos? Se dice que el grado de inteligencia de los demás se mide por el propio, y este tal Sr. Medina Javer debe tomar a su pueblo por cretinos en grado superlativo. Este individuo debe haber nacido en una charca de mosquitos y el peso de sus neuronas debe ser equivalente al de tales insectos.

Lo que debemos dejar claro es que ni un solo voto deberá, en mayo del 2003, apoyar estas opciones o quienes la favorezcan.

Elio Rodríguez-Figueroa