El nacionalismo canario, hoy (y V)

RAMON MORENO

Decía en el artículo anterior que, dentro de las opciones políticas encuadradas en el llamado "nacionalismo-independentista", el Mpaiac, fue quien, por primera vez, en la historia del nacionalismo canario asumió de forma clara y contundente los problemas que planteaba la situación geopolítica de Canarias, "territorio nacional español" en Africa que, añado, la legalidad internacional no ampara hoy en día; lo que nos imposibilita delimitar nuestros espacios marítimos -dado que somos un Archipiélago de Estado- y, por tanto, a disponer, legítimamente, de nuestros recursos naturales. Desde este punto de vista, el discurso que emprendió el Mpaiac -se esté de acuerdo o no con él- no sólo es el único que guarda cierta coherencia, asumiendo el problema en toda su complejidad, sino que, el mismo, continúa plenamente vigente.

¡No es creíble articular una opción política en Canarias que se autodenomine nacionalista y que, con todo rigor y coherencia, no asuma, de entrada, el indiscutible "hecho colonial" canario! Y en este sentido, las tesis del Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario, sostenían que la independencia de Canarias debía de inscribirse en el ámbito de actuación internacional, no sólo por el miedo atávico al aislamiento, sino sobre todo por una necesidad imperiosa derivada del desarrollo del capitalismo en la época de las multinacionales (hoy materializada en la imparable globalización).

Por lo tanto, la cuestión del "africanismo" no es sólo la manifestación de unas preferencias culturales, sino ante todo una opción política y económica que diera respuesta de una forma regionalizada -no en el sentido jurídico del término, sino en su acepción económica- a los retos que planteaba el desarrollo del capitalismo, ya en el umbral del siglo XXI.

Consiguientemente, la experiencia histórica del llamado "nacionalismo-independentista", surgido a raíz de los setenta, encuentra su punto de inflexión -ascendente- en el Mpaiac de una forma genérica, aunque luego vendrían posteriores escisiones de este movimiento, con propuestas y contenidos variados en las cuales no vamos a entrar, habida cuenta además que la referencia realmente importante, desde el punto de vista histórico y sociológico, es el Mpaiac, que ahora parece tomar nuevos brios.

Por otro lado, el surgimiento de formaciones "nacionalistas" de carácter marxista que se planteaban el problema de la independencia, aunque encuentran sus raíces comunes, también en el Canarias Libre, derivan más de una interpretación marxista de la realidad que de un desarrollo lineal del movimiento nacionalista, como sucedió en el caso del Mpaiac. Recuérdese que los fundadores del Partido Comunista Canario (provisional) habían pertenecido también al Canarias Libre, pero la rápida desarticulación de éste les llevó directamente a la militancia en el PCE, dado que ésta era la única referencia política de oposición al franquismo que existía en Canarias.

Su paso por el PCE los alejó temporalmente de la reivindicación nacional. Pero a raíz de la crisis sufrida por el partido como consecuencia del VIII Congreso del año 1972 y de su paso al eurocomunismo, una de las escisiones que se concretan es el PCCp. Y a partir de 1973 comienzan a desplegar una alternativa que vincula el destino de la revolución socialista con la conquista de la independencia nacional canaria.

Y aquí hay que decir con toda rotundidad -al menos esa es mi opinión- que, el paso por el nacionalismo canario de fuerzas filo-comunistas y seudo-marxistas (como el PCCp y las citadas en las entregas anteriores) no sólo fue una auténtica rémora para el avance del movimiento nacional canario, sino, además, uno de los hechos más nefastos en la historia del nacionalismo en Canarias, al que no fue ajeno el aparato del Estado que opera -en todos los frentes- en nuestro Archipiélago.

En el nacionalismo canario se han puesto en práctica dos concepciones diferenciadas distintas en el proceso de acumulación de fuerzas, pero éstas no respondían a un mismo proyecto político en su proceso de evolución. Al contrario, en más de una ocasión, estas concepciones tácticas se vieron enfrentadas antagónicamente.

En esta política de frentes cabe destacar al PCU (Pueblo Canario Unido), constituido por el PCCp y por las células comunistas (opuestas a la independencia de Canarias) para las elecciones legislativas de 1977. Pero son tres las fuerzas políticas que sintetizan la acumulación de fuerzas ("acumulación violenta" o la "acumulación pacífica"; la "lucha armada" o, en definitiva, la confrontación electoral), que desarrolló el nacionalismo canario en la década de los setenta: El Mpaiac, que abogaba por la "lucha armada" con la creación de las "FAG"; el PCU, quien primero vio con simpatía la opción del Mpaiac, para oponerse luego con la denuncia explícita a su utilización y la UPC (Unión del Pueblo Canario), opuesta al desarrollo de la violencia política y que jugó la baza exclusiva del electoralismo. Este proyecto populista desplegó una concepción burguesa y reformista del fenómeno nacionalista, reforzándose definitivamente can la incorporación al proyecto, en 1982, de la Confederación Autónoma Nacionalista Canaria (CANO).

Estas son, en síntesis, las tres corrientes del nacionalismo canario con mayor resonancia social. Y aquí termina este breve recorrido por el nacionalismo canario de las últimas décadas hasta nuestros días...

El 14-M, día de las votaciones, el pueblo canario, siempre tan reflexivo, podrá decantarse por algunas de las opciones políticas en liza, entre las que se encuentran varias formaciones que se dicen nacionalistas. ¡A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga!

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