Nacionalismo, Federalismo e Independencia

Elio Rodríguez-Figueroa

Si nos lleváramos por la definición de Nacionalismo como la exaltación por lo que es propio a la nación a la que se pertenece, tendríamos que cantar el "Cara al Sol", pues nos arrebataron la libertad hace 5 1/2 siglos. Dictar una política que defienda nuestros intereses está en contradicción con los intereses del Estado que nos subyuga. Y en cuanto a reafirmar nuestra personalidad, los españoles procuran imponer la suya y desraízar la nuestra.

Los nacionalistas actuales en Canarias, con pocas excepciones, no tienen conciencia de constituir una comunidad nacional, ni étnica ni culturalmente; sólo tienen en común la lengua impuesta, el castellano y sus variantes. Culturalmente somos servidores del sistema colonial, y económicamente nuestro nacionalismo mansamente se somete a las circunstancias impuestas.

Con el Federalismo, ni somos independientes, ni es, por otra parte, lo que pretenden los españoles. No podemos renunciar a la independencia que no tenemos. ¿A qué soberanía podemos renunciar en provecho de una entidad superior? ¿A la del Estado español, que nos somete arbitrariamente y cuya política, en lo que nos concierne, todos los partidos españoles y sus sucursales comparten en detrimento de nuestro libre optar a ser libres e independientes?

Lo que es evidente es que no hay estados comparativos con los nacionalismos geográficamente situados en el área física del Estado español. La Nación canaria, por la condición geográfica, étnica e histórica se encuentra a 2.000 Km. de lo que fue la ruta de conquista colonial pero los primeros en ser colonizados y, desgraciadamente para nuestro pueblo, los últimos por descolonizar, gracias al colaboracionismo de los llamados partidos nacionalistas, que no asumen los valores propios de la condición que pretenden ostentar y que ya definimos anteriormente.

Si el federalismo es la unión en la diversidad, y supongo que en la libertad, el primer paso de los federalistas españoles y canarios (nacionalistas o no) deberá ser obtener para Canarias su plena libertad; es decir, su Independencia. Nos asombran los próceres del Estado español, donde no leemos ni escuchamos a uno solo que hable de algo tan evidente como el poder colonial en la Nación canaria. La conspiración del silencio sobre tal infamia es total, y lo es también en los sectores más progresistas del nacionalismo vasco, gallego y catalán. Y en nuestro propio territorio, los "demócratas" y sus medios de comunicación colaboran con la mordaza impuesta por el centralismo colonial. Esperamos que alguien nos aclare, si capaces fueran, cuántos matices hay para definir nacionalismo y federalismo para un territorio colonial, cuyas condicionantes sólo pueden ser aplicadas en territorios libres y con libertad para practicar la tan cacareada democracia participativa, sin corsés coloniales y caciquiles. Para obtener esto hay que practicar lo posible: Unidades de Tagoror y Resistencia Pasiva, camino a nuestra Independencia.