NACIONALISMO Y ELECCIONES
¿Táctica o Estrategia?
Estamos al comienzo del desarrollo en Canarias de una nueva campaña electoral, esta vez al Parlamento Español. Aún a riesgo de ser reiterativo, como creo que la cuestión reviste importancia, quiero exponer ante los compañeros una vez más mis criterios al respecto, aunque dudo que haya variaciones significativas respecto a lo manifestado en ocasiones precedentes. Como es un tema con múltiples facetas pretendo desglosarlo en partes para abordarlo mejor y facilitar el debate a los compañeros que quieran intervenir con sus opiniones, comenzando por analizar una cuestión que va más allá de lo puramente teórico. ¿Para el nacionalismo patriótico canario, son las elecciones una cuestión táctica o estratégica?
Previo a la cuestión planteada hay que partir de la consideración inicial de que, objetivamente y como ya expuse anteriormente con mayor amplitud, todos los procesos electorales que se celebren en Canarias, sea una elección a un Club de Fútbol, a una Asociación de Padres o de Alumnos, una Sociedad Recreativa, un Sindicato....hasta los Ayuntamientos, Cabildos, Parlamento Autonómico o, como ahora, al Parlamento Español, que lo mismo da, es siempre una elección española, como españolas son las personas jurídicas -incluyendo las "Instituciones Canarias"- que se rigen por la legalidad metropolitana. Ahora bien, este hecho de la "españolidad intrínseca" tanto de las elecciones como de los organismos o instituciones que de ellas dimanan no puede, a mi juicio, ser un obstáculo para que el nacionalismo patriótico las utilice políticamente so pena de privarnos, por un malentendido purismo, de una herramienta política de singular importancia.
Nos planteamos ahora, desde la óptica del nacionalismo patriótico de liberación, el carácter táctico o estratégico que debemos conferirle a las elecciones y, consecuentemente, a las instituciones sometidas a la legalidad colonial española o, lo que es lo mismo, queremos responder a las preguntas ¿qué pretende el nacionalismo? (estrategia) y ¿cómo conseguir eso que pretende? (táctica). Recalco, antes de empezar, el carácter patriótico y de liberación del nacionalismo desde el que efectúo el análisis, dada la interesada confusión semántica que han introducido alrededor del término "nacionalismo" el arribismo de determinados sectores regionalistas que intentan cubrirse con un manto que no les corresponde. Desde este punto de vista, el objetivo estratégico es la construcción de un Estado Soberano en el territorio de la Nación Canaria, arrebatándole, mediante la independencia política, al poder colonial exógeno la administración de nuestros recursos y acabar así con la desaforada expoliación, la destrucción del territorio y el drenaje al exterior de las plusvalías producidas con nuestro trabajo, de forma que los beneficios de nuestro esfuerzo reviertan en el pueblo que los genera.
Para este objetivo estratégico -que responde a la pregunta de ¿qué pretende el nacionalismo?- tanto las elecciones como los posibles resultados que con ellas se obtengan son solo uno de los medios tácticos a utilizar para alcanzarlo. La presencia del nacionalismo patriótico de liberación en las instituciones regidas por la "legalidad" española, sean cuales sean y caso de llegar a ellas, no puede nunca servir para legitimar el sistema colonial sino, bien al contrario, debe significar la permanente denuncia del mismo y el aprovechamiento de esas instituciones para refortalecernos organizativamente y avanzar hacia la liberación nacional. Plantear que desde las instituciones coloniales -sean Ayuntamientos, Cabildos o Parlamentos- podemos lograr esa liberación no deja de ser un engaño similar al de los oportunistas de CC, pero también es idéntico engaño plantear que el nacionalismo puede, desde esas instituciones, resolver los problemas que el pueblo canario tiene planteados, problemas que no tienen solución dentro del marco colonial. No se trata de que un concejal, un consejero de cabildo o un parlamentario no intenten que se arreglen las calles, que se lleve una disciplina urbanística o que los canarios tengamos unas ayudas determinadas al transporte. Eso forma parte del trabajo de un cargo electo, pero más allá de eso, hay que explicarle a nuestros compatriotas donde radica el auténtico problema que es la falta de control sobre nuestros recursos y la supeditación forzosa a intereses foráneos.
También hay que poner sobre el tapete otra cuestión. La única forma de que el objetivo estratégico sea el que decida en todo momento las tácticas a emplear y no suceda, como nos ha pasado repetidas veces, que un cargo electo se "autolibera" de disciplinas, olvida la razón por y para la que fue elegido y se nos pase, con armas y bagajes, al enemigo, es la existencia de una organización lo suficientemente fuerte y cohesionada, con claridad de objetivos, capaz de seleccionar previamente y de depurar posteriormente los comportamientos -que, desgraciadamante, ya conocemos- vergonzosamente sumisos y mendicantes, de los traidores que han llegado a esos lugares en nombre de la patria y los han utilizado luego para su exclusivo lucro personal.
Mi criterio en este caso es que si perdemos de vista el objetivo estratégico de la independencia, y si no poseemos la organización capaz de imponerlos como norte y guía, los medios tácticos -elecciones e instituciones- carecerán de referente claro, con lo que su aplicación será errónea cuando no contraproducente. Ya con la experiencia UPC tuvimos claros ejemplos de lo que sucede cuando la táctica (elecciones, instituciones...) se aplica separada y no subordinada a la estrategia (independencia y liberación nacional y social) y no existe la organización que vele por la primacía del fin estratégico. Se termina entonces trabajando para el enemigo.