El nacionalismo y la legalidad canaria

El único camino es un partido Independentista que aglutine con dignidad -la de tener la razón- y coraje -que da el saber la justicia en la legalidad de nuestra causa- a todo el campo independentista.

Hay un Sr. Ayala que critica al Sr. J. M. García Ramos pero se resiste a dar su nombre y usa las referencias como signos de identidad, una de las cuales es llamarle pecador por haber sido comunista. ¿Cuándo?, no lo sé, pero si sé que quien lo hace con ánimos de calificar negativamente muestra sus rejos. En todo anticomunista hay un reaccionario en ciernes y al establecer esta discriminación ignora el papel que cada uno ha desempeñado en la lucha por los derechos de Canarias.

No rechazamos a ningún sector de nuestro pueblo que luche por su libertad e Independencia, revindicación que es la única legal frente a la ilegal ocupación de nuestro territorio por España. Los titubeos de una parte de ciertos sectores del nacionalismo conciliante con los intereses coloniales es lo que permite a España mantener la situación presente, a pesar de ser ilegal desde hace cinco siglos. La indecisión de personas como estas son las que permiten criterios dubitativos sobre la razón de ser nuestra causa y la defensa de los intereses de nuestra Nación. Hay que asumir que la legalidad es sólo una, y ella se establece con claridad en la Carta de las Naciones Unidas. El que hayan pasado cinco siglos desde la invasión de nuestro territorio, somos mayoritariamente los que éramos y aún que quedara solo uno, ello no justifica ni legaliza el abuso y la infamia de nuestro sometimiento como última colonia en África. Las otras, Ceuta y Melilla, que conciernen al Reino de Marruecos, es su problema; esencialmente lo es del pueblo marroquí.

Los ciclos se repiten en la época bárbara las "gens" pierden a favor de los mercaderes, intermediarios parasitarios. El poder sobre las riquezas, territorios, ganadería, mercancías, etc., se "globaliza" el sentido de la propiedad. Hoy el proceso es el mismo, el desenvolvimiento histórico se produce en un espiral autodinámico y cumplimentando las leyes de la dialéctica que nos llevará del actual proceso cuantitativo a una transformación social de la globalización aberrante, a la revolución cualitativa que el sistema capitalista engendra con sus fuerzas productivas, cuyo parto no puede ser otro que la creación de un estado más justo dentro de la filosofía social de comunismo. Lo que está por ver es en qué dirección marchan las tecnologías; si las fuentes energéticas se imponen como una necesidad básica del bien social en los colectivos nacionales.

Estas reflexiones nos llevan, no puede ser de otra manera, a la problemática de la legalidad del Independentismo en nuestra Nación canaria y nuestras posibilidades de desarrollo integral, social y económicamente. Lo primero es dejar claro que la única legalidad es la nuestra y que la ocupación española representa todo lo contrario. Es la fuerza impuesta por el terror en sus diferentes aspectos; en el cultural, eliminar nuestras raíces; en el económico, imponiendo un sistema fiscal que lesa abusivamente nuestros patrimonios, y una fuerzas represivas cada vez más amenazantes que nos imponen sus peculiares puntos de vista sobre Democracia y la defensa de nuestros intereses.

Ha llegado el momento de iniciar la lucha por nuestra liberación: Mayo de 2003 debe ser una prueba para mostrar, en un primer paso, la veracidad del sociobarómetro. Los porcentajes están ahí, y para corroborarlos tendremos que practicar el lema de "unidos tenemos todos que ganar, fragmentados no hay luz al final del túnel. Deberemos sin perder tiempo convocar a la Unidad Independencia para Canarias, UIC, para plantear la liberación de nuestra patria.

Deberemos marginar nuestras apetencias de partido o de personas y dejar paso a los nuevos valores; dirigentes salidos de las entrañas de nuestro pueblo; de la clase proletaria, de nuestros agricultores, de nuestros pastores, de la pequeña y media burguesía y, como no, de aquellos patriotas, sea cual fuera su clase social, que colocan los intereses de la Patria canaria (que son, en fin de cuentas los suyos) por encima de cualquier otro; primero Canarias y después los canarios.

Ha llegado la hora de barrer, de crear una nueva mentalidad, de excluir una clase política obsoleta, corrupta, sin visión de nuestra problemática y cuyos compromisos con el régimen de Franco y el colonialismo hay que hacer que desaparezcan en el baúl de los recuerdos, siendo muy benévolos, el fatídico legado del fascismo franquista aún está presente para vergüenza del Estado español y muy en particular para el régimen colonial en la Nación canaria, cuya clase política es la imagen viva de bajos niveles y aculturación tercermundista en la que vivimos desde el trágico 18 de julio de 1936.

Elio Rodríguez-Figueroa