Nación y Estado (II)

Elio Rodríguez-Figueroa

Continuamos con "Nación y Estado". Antepongo Nación por coherencia. Nación ya lo somos; somos una nación milenaria, y debemos estar orgullosos de pertenecerla por razones varias: desde sus orígenes resalta su carácter multiétnico y su capacidad de coexistencia, lo que indica un alto grado mental, de bondad, es decir, de civilización mental, si bien es cierto que su desarrollo técnico fue muy modesto, elemental, lo que indica una superioridad psíquica sobre lo somático, al contrario de los conquistadores, donde predominaba los medios técnicos para avasallar como ejecutores de una mente cruel.

Bien, hemos pues de sacar conclusiones. La primera, que a la crueldad hay que oponer lo que sea más eficaz, incluyendo la dureza, si se avera necesario. Y para ello, es preciso crear las Unidades de Tagoror; raíces del gran árbol que debiéramos crear, del Estado, de la República Tagoror con lo que se gobernará la Nación canaria.

Serán pues de las Unidades de Tagoror de donde podrá surgir el Estado de la Nación canaria, con un régimen acorde con el tiempo, es decir, la República.

Las Unidades de Tagoror, a las que me he venido refiriendo, deberán preferentemente tener una estructura territorial común, por sectores geográficos acordes con la actual conformación; deberán tener afinidades de su entorno, ya sea familiar, ideológico, lugares comunes de trabajo, formación cultural, juegos, deportes, y ser la futura base del combate por la Independencia, y los comités populares desde los cuales se fundamentará el Estado democrático y republicano.

Actualmente, pero siempre pensando en el futuro de la Patria canaria, estas unidades deberán respetar en lo posible la pluralidad y diversidad de nuestra sociedad presente, siempre que no vaya contra los intereses del camino a seguir para obtener la Independencia. Tampoco excluir; que cada uno, acorde con su ideología, trate de mejorarla sin que ello sea causa de ruptura, hasta el triunfo final para constituir un Estado-Nación Independiente y Republicano. Esta deberá ser la ruta rigurosa y responsable.

Las Unidades de Tagoror deberán educar en tácticas adecuadas al pueblo para aplicar la resistencia pasiva; denunciar diariamente al colonialismo, públicamente, con pintadas, carteles y cualquier otro medio, dentro de la legalidad vigente, -que no es la legal, pero sí la impuesta- y, si necesario fuera, aplicar los medios a nuestro alcance. El desbordamiento democrático, aprovechando las circunstancias subjetivas que movilicen al pueblo con tácticas que obtengan la aplicación de nuestros derechos, que son los del pueblo. Las ventajas democráticas contra políticas reaccionarias contrarias a dichos intereses, como elemento básico de estas tácticas en el andar hacia el objetivo final de nuestra Estrategia, la Nación y creación del Estado.

Las Unidades de Tagoror son un principio táctico de nuestra Estrategia, son las escuelas de formación autodidácticas de los patriotas dentro de la pluralidad ideológica y la diversidad de las clases sociales. Un solo objetivo unitario: la Patria canaria. No olvidemos que son siempre las minorías actuantes las que llevan a buen fin las batallas libertarias.