EL NEOLIBERALISMO ESPAÑOL

José REPISO MOYANO

Una política social no tiene su máxima atención en que se enriquezcan unas entidades o instituciones económicas -como ocurre en el puro neoliberalismo-, sino que ésas estén supeditadas a permitir que se cumplan unos mínimos o prioritarios derechos sociales -individuo por individuo-.

Así, que la economía española la protagonicen unas grandes multinacionales sólo sujetas al "mercado libre" mientras que todos los que trabajan de verdad soportan unas severas medidas fiscales conseguirá dinero y dinero, sobre todo para la institución de nación, para su imagen, no para la mayoría.

Teniendo en cuenta que esa liberación de tales empresas en concreto incita a la explotación -no están para lo contrario, es decir no están para no acumular más y más beneficios- con la búsqueda de mano de obra barata o recurriendo al contrato-basura o al despido libre y, además, a la competencia desleal, a eliminar o a desfavorecer a la pequeña empresa. Sin olvidar la gran especulación financiera como la inmobiliaria que esquilma lo que muchos han sudado sólo por la adquisición de un bien imprescindible o primordial, y se hace de forma "legal", con el consentimiento gobernativo.

Como consecuencia de la desenfrenada huida hacia una rentabilidad y hacia un "déficit cero" se descuida la sanidad, las pensiones de 300 euros, la educación, la investigación, etc., o todo lo que tiene que ver con la calidad de vida, incluida la familia y su natalidad -¿cómo va a tener hijos si está adeudada y la educación le cuesta un riñón?-. Y es que el neoliberalismo deja rienda suelta a la especulación de precios, de fusión de sociedades económicas, de unificar poderes, por la usura en suma, porque todos agranden sus rentabilidades.

Mucho más: A la política neoliberal le gusta concebir internacionalmente los ejes del bien y del mal y, por ello, gastar mucho dinero público en armarse hasta los dientes; o alentar su instinto proteccionista -de sus explotaciones- que no es otra cosa que "prepararse para el ataque" o despertar constantemente el instinto de agresión o de ataque -en EE.UU. ya se lo inculcan hasta en los niños-.

Por si alguno no lo sabe, también en ese tipo de política casada hipócritamente con un reaccionario neocristianismo se vejan o se prohiben libertades: las de los homosexuales para casarse o para ser sacerdotes -a la mujer siempre-, las de la investigación científica para curar enfermedades, o la libertad de sobrevivir, etc.

Porque el neoliberalismo procede "con pies de barro" del modelo americano -lo demás es meramente liberalismo- y España se ha lanzado hacia él para potenciarlo en Europa o para desequilibrar Europa en el peor de los casos. Ya mismo millones de inmigrantes desprotegidos le preguntarán o se preguntarán qué significan ellos ante tanta imagen sucia de poder.